|
¡Martha Beatriz regresa!
Por Rogelia Castellón, Diario las Americas, 13 de
febrero de 2005
Martha Beatriz sale de la cárcel y detiene sus pisadas, en el mismo
lugar desde el cual retó al tirano de Cuba, para que tuviera la
vergüenza necesaria que lo empujara a devolver a los cubanos sus
derechos a hablar y a pensar libremente, y a soñar con una vida de
igualdades, de derechos humanos y de respeto a la ideas de cada
ciudadano.
¡De derechos! Sí, se detuvo como ayer en el punto exacto de la lucha
frontal, en las ansias por conseguir la unidad en una sociedad civil.
En el panorama actual de la vida en la isla, Martha Beatriz, ya tiene
ganado respeto por su trayectoria firme, agresiva y decidida, cualidades
con las que ha enfrentado su destino en su batallar por la libertad de
la patria.
¡Quizá, ahora hasta podría retirarse y disfrutar los recuerdos de sus
triunfos! ¡Increíble!
Sale de la prisión castrista y continúa haciendo lo que su corazón le
dicta. Lo que su conciencia le dice que los cubanos desean y merecen.
Sigue pensando como una patriota. Patriota de la libertad que ha de
lograrse a través del esfuerzo y de la unidad de todos en un campo de
paz lleno de palabras que abran puertas y voluntades. Así, planea y
organiza una estrategia nueva dentro de su plan de siempre, para
continuar la obra que requiere mucho trabajo y sobre todo mucho amor.
Tenemos que comprender que la lucha por la libertad, tiene que salir por
la voluntad de todos los cubanos, los de aquí y los de allá. Allá con el
esfuerzo de todos, con la salida del miedo de cada pensamiento,
creciendo para formar un núcleo grande, fuerte, imparable que haga de la
sociedad civil un estandarte que nos una a todos para que terminen las
represiones, las cárceles y los abusos del régimen imperante.
Acá con nuestra voluntad de contribuir al triunfo, con nuestro deseo de
ser parte de la lucha. Con pureza en nuestros ideales. Con amor a
nuestra tierra y a nuestros hermanos de la isla.
¡La sociedad civil en camino hacia la libertad!
La sociedad civil que solamente busca manos que se unan en la idea.
Amigos que mantengan una sólida comprensión del dolor de cada cubano,
para que sus voces se levanten en apoyo de la causa de la libertad.
La Historia es testigo de que el pueblo cubano vive dentro del horror
impetuoso de la opresión, pero todavía hay muchos que no desean saberlo
y que quieren ayudar a la dictadura para que siga maltratando a sus
"súbditos" con sus paredones, su miseria y su poder ilimitado.
¡Hombres ciegos! ¡ Hombres indiferentes al dolor humano o quizá hombres
con miedo! Miedo a la verdad, miedo a la justicia. A esos hay que
combatirlos para que no pongan en peligro la causa, para que no nos
separen de la verdad ni de la hermandad.
Todos tienen que despertar y comprender que es justo terminar con el
sistema que hace de cada cubano un esclavo.
Ya muchos están decididos a comenzar la marcha. Se unen y hacen planes
para que todos los esfuerzos logren la llegada, a través del
funcionamiento de una sociedad civil organizada para que todos los
hombres y mujeres que aman la libertad puedan alcanzarla.
A Martha Beatriz la acompañan los de siempre. Firman con ella y alzan
sus voces para anunciar que habrá que formar parte de la gran asamblea
del pueblo y para el pueblo. Que hay que encontrar unidad y que hay que
enseñar a los que no han visto todavía, que sí pueden lograr libertad,
que sí tienen derecho a reclamar y a expresarse. Todas las
organizaciones que sientan lo justo de esa doctrina están invitados. Hay
que ponerle fuerza a la idea, hay que ponerle voluntad al esfuerzo.
Todos sabemos que la hora ha llegado. Nadie quiere apurar el tiempo,
pero tenemos que correr para encontrar oídos que quieran escuchar. Para
eso, tenemos que sacar de nuestras bocas palabras que les digan a otros
hombres y a otros pueblos que el cubano tiene derecho a ser libre y a
luchar por sus ideales. Para decirles que la batalla ha comenzado, y que
¡ahora es la hora!
Sacrificios, lágrimas y dolor, acompañarán a Martha Beatriz y a todos
los que sigan su ejemplo, pero no importa, porque la vieja patria costó
también las mismas penas, que esperan a los cubanos de la nueva patria.
La palabra de orden debe ser: ¡Unidad!
Apoyemos el esfuerzo de Martha Beatriz y de los que
comparten con ella la labor de rescatar a Cuba a través una sociedad
civil reforzada por la unidad y por la pureza de las ideas.
¡La sociedad civil avanza!
¡La libertad solamente llegará con el esfuerzo de todos!
Esperamos que todos los cubanos respondan. Esperamos que entiendan que
hay una mujer y un gran pueblo buscando el sueño que pertenece a todos.
¡Adelante con la sociedad civil!
|