Sitio Oficial de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba

 
 
 Canales
» Página Principal
»
¿Qué es la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba?
  * The Assembly to Promote Civil Society in Cuba (English)
»
Reunión General
» Prisioneros Políticos Cubanos 
» La Niñez y la Juventud
  * Cartas de los Ismaelillos enviadas a Martha Beatriz Roque y a los miembros de la APSCC
»
Proyectos
»
Artículos
»
Comunicados de Prensa
»
Solidaridad, Apoyo y Respaldo Internacional
» Senador y Congresistas Cubano-Americanos
»
Declaraciones de Apoyo / Documentos del Exilio
» Documentos enviados desde el Exilio
» Galeria de Fotos

 
Web Coordinator:
Organizaciones Exiliadas Cubanas

Web Contact:
asambleacivil@bellsouth.net

 

Muchos documentos deben ser leídos con Acrobat Reader, favor de bajarlo a través del enlace siguiente:


 

 

Artículos de Prensa




LA SOCIEDAD CIVIL

Justicia y Paz. Revista "Vitral" del Centro de Formación Cívica y Religiosa. Diócesis de Pinar del Río. Cuba. Año 12. No. 69. Septiembre-Octubre de 2005


¿Cómo comprender mejor la sociedad civil de hoy?

por: Raúl F. Castillo

“No se puede bailar en casa del trompo”, dice un viejo refrán popular para enfatizar que no se debe hacer “algo” en un lugar donde ese “algo” se domina bien.

Escribir un artículo sobre la sociedad civil sin ser sociólogo y, además, intentar publicarlo en una revista(1) que de manera usual aborda el tema, constituye para mí un estimulante desafío.
Con esta premisa entro en materia con la convicción de que todo lo hecho en Cuba no agota lo mucho que aún queda por hacer. La diversa, y en ocasiones discordante, bibliografía(2), puntos de vista, opiniones o consideraciones, dan argumentos para tal apreciación. Independientemente de las interpretaciones o enfoques diversos u opuestos, a mi juicio, hay algunas cuestiones mínimas y a la vez esenciales que a cualquier persona no especializada, pero sí interesada en el tema, le pudieran servir, al menos, de base para futuras indagaciones. Para este propósito respondo de manera sencilla algunas preguntas.
Empezaré por el surgimiento de la sociedad civil; qué es y quiénes la forman; cómo comprenderla mejor y por último qué puede ofrecernos.

¿Cuándo nace la sociedad civil?


Diría más bien cuándo nace el concepto, porque tal estructura social se ha conformado gradual y de distintas formas con el decursar del tiempo. Realmente la idea original toma cuerpo por los siglos XVII-XVIII y no surge por mandato o capricho, todo lo contrario, surge por necesidad. Necesidad dada por la falta de libertad de conciencia, de culto, de expresión, de asociación, de reunión, de desplazamiento y de propiedad que caracterizaba la época. Locke(3), Smith(4), entre otros, se dieron cuenta de tal insuficiencia y fueron, quizás, las primeras figuras del pensamiento teórico-filosófico más relevantes en concebir esta nueva concepción contractual de carácter social.

El poder político de la monarquía abarcaba a toda la sociedad de la Europa de entonces y en ella había un amplio sector poblacional, no solo que no quería, sino que no requería de ese poder. El empuje de la cada vez mayor densidad y diversidad de personas proporcionaba, de manera inevitable, el desprendimiento o separación del Estado. Es así, dicho a grandes rasgos, como se concibe un nuevo espacio social donde los individuos, mediante previos acuerdos, quedan fuera del poder estatal. A esta nueva organización se le llamó y sigue llamándosele, sociedad civil, término compuesto por dos palabras que proceden del latín “sociatas civiles” y del anglosajón “civil society”.

¿Qué es y quiénes conforman la sociedad civil?


La sociedad civil es cuerpo y alma de la sociedad, es un espacio social de carácter exclusivamente de vida civil a diferencia de la vida política comprometida por los miembros del Estado. Ella (la sociedad civil) se agrupa de manera abierta, autónoma, espontánea, libre y plural separada del poder político estatal y si falla solo una de estas características, entonces, no corresponde a la concepción actual de lo que hoy se quiere definir y defender por sociedad civil.

Es sabido que el gobierno se debe a la sociedad civil y no al revés. Cuando la sociedad civil queda atrapada por el gobierno, esta desaparece. Sencillamente, hay poder político gobernante, pero no hay poder cívico.
De manera que la sociedad civil está constituida por un conjunto de asociaciones, organizaciones e instituciones, bien sean económicas, sociales o políticas, privadas o públicas, donde se convive mediante grupos en el entorno del hogar, del barrio, la escuela, el trabajo, religión, culturas, medios de comunicación, deportes o recreación, eso sí, nunca regulados por el Estado. Estas organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas conocidas por las siglas ONG, son dinámicas, identificadas por una amplia pluralidad, que surgen o desaparecen a voluntad de los intereses ciudadanos que, de una u otra manera, comparten, relacionan y articulan estructuras, valores y conceptos que legitiman o no el poder político, pero no dependen ni son partes de él. ¿Y una persona que participe en el gobierno puede ser miembro de la sociedad civil? Si, pero, en mi opinión, siempre y cuando no ejerza su autoridad proveniente del poder estatal. Su función debe limitarse exclusivamente a los intereses de la sociedad civil y no a los de la sociedad política gubernamental. Esto es vital para instaurar confianza en el seno de cualquier agrupación de carácter civil y así no inhibir cualquier iniciativa ciudadana.

Ahora bien, resulta en ocasiones polémico afirmar o negar a la Iglesia como parte de la sociedad civil, al menos en Cuba. Voy a mencionar tres voces autorizadas, cuyas lecturas pudieran ayudar a aclarar la cuestión
María del Mar Marcos(5), en un artículo reciente, comenta: “como se recuerda en la declaración Inter insigniores, los problemas de eclesiología y de teología sacramental, sobre todo cuando tocan el sacerdocio, no pueden ser resueltos por las ciencias humanas, por mucho que estas puedan ofrecer aportes en este campo.

Al fin y al cabo, como se declara en el mismo texto, la Iglesia no se rige por las normas de la sociedad civil. Es una “sociedad diferente de la sociedad civil, original en su naturaleza y estructura”

Por otro lado, la pastoral Gadium et Spes(6), inciso 42 dice: “La misión propia que Cristo confió a la Iglesia no es de orden político, económico o social, pues el fin que le asignó es de orden religioso”.

De manera que si bien la Iglesia, como institución, responde exclusivamente a la misión religiosa encomendada por Jesús, también esta misión no se cumple cabalmente cuando se es ajeno a los derechos fundamentales del hombre, tanto políticos, económicos o sociales.

Respecto a esto los obispos católicos cubanos, a traves de la Instrucción Teológica-Pastoral(7) La presencia social de la Iglesia, dicen en el inciso 48: “Aunque la misión de la Iglesia no es política, quiérase o no, sus Obispos y sus instituciones juegan un papel social (…)”.
Parece claro entonces, al menos para mí, que las organizaciones, grupos, etc. de carácter laical, sí forman parte de la sociedad civil, porque se rigen por las normas establecidas por ella, tales como las enunciadas anteriormente, pero la Iglesia, como institución, no, ya que su estructura de gobierno difiere de la secular. Esto no quiere decir que la Iglesia se desentienda de la sociedad, como aclaran los Obispos cubanos, sino ayuda a fomentarla y fortalecerla mediante el aporte responsable y sereno del proyecto de Dios.

¿Cómo comprender mejor la sociedad civil de hoy?


La sociedad civil, desde sus inicios, estuvo influenciada por el liberalismo; doctrina que aboga por la libertad personal y por el progreso de la sociedad. De manera que la sociedad civil estuvo y está marcada por la libertad. Ella germina y se desarrolla cuando hay libertad. Si no hay libertad no hay sociedad civil.
Pero se sabe que la libertad ha tenido y tiene distintas maneras de entenderse. Por eso, a mi modo de ver, las sociedades —según el contexto— han asumido diversas posturas; progresan, se detienen o retroceden. Cómo ejercer responsablemente la libertad como uno de los derechos más preciados del ser humano, constituye la clave para comprender los éxitos o fracasos sociales, políticos o económicos.
Toda persona que adultere el infalible valor de la libertad humana no logrará comprender, ni dejará comprender a otros, el verdadero alcance de la sociedad civil. Digamos, si por un lado se limita la libertad, se corre el riesgo de caer en sistemas totalitarios, o si por el otro, se abusa de ella exaltando el valor de la libertad sin tener en cuenta la justicia social, entonces el peligro aparece por el anarquismo o el neoliberalismo despiadado. En cualquiera de los extremos, los políticos se aprovechan de las bondades que simboliza el vocablo para sus ambiciosos fines. Por eso, es frecuente escuchar decir que tal o más cual nación tiene sociedad civil, cuando realmente no tiene nada de lo que verdaderamente debería tener. ¿Cómo entender una sociedad civil con libertad desvirtuada?
Esto no quiere decir que la sociedad civil pueda presentarse como modelo único, porque negaría su propia esencia. Ella no es, ni debe ser, entendida por todos de la misma manera ni todos tienen, ni deben tener, las mismas intenciones, pero hay —al menos—un consenso bastante generalizado y es que una sociedad civil para que sea civil debe ser autónoma, libre y espontánea del poder político gobernante.

Hay esfuerzos cubanos —con sus matices, claro— que de una u otra forma, entienden los derechos civiles como derechos independientes de otros derechos que pudiera defender el Estado.

Sin embargo, y sin negarle el valor de cada propuesta, lo significativo no es una u otra variante en particular: lo más revelador para mí estaría en un modelo incluyente que haga más comprensible, de manera teórica y práctica, el desarrollo de la capacidad que posee toda persona de expresar libremente las opiniones propias y la posibilidad de asociarse para promover, proyectar y ejecutar ideas plausibles dentro de la vida ciudadana; una sociedad para todos los hombres y mujeres de buena voluntad, una sociedad de hombres y mujeres que buscan felicidad y ansían libertad; una sociedad articulada al Estado y viceversa; en general, una sociedad civil solidaria como muchos gustan llamar(8).

Es cierto que las sociedades actuales son cada vez más diversas y mucho más complejas por —entre otras cosas— las intolerancias, incomprensiones y las innumerables e injustificables injusticias de todo tipo. Un mundo con cizaña, es verdad, pero también con mucho trigo, por ello, no hay razones para la desesperanza.
Por eso creo que si partimos de esta realidad, lo más oportuno —como se hace en muchas partes del mundo— es propiciar, o cuando menos solicitar, espacios para debatir, enseñar y promover, cuanto antes mejor, las virtudes cívicas en los ciudadanos para que con su libre convicción puedan influir o participar con conocimiento, sosiego e inteligencia en la constante perfectibilidad de una forma de sociedad y de gobierno que respete los intereses de las personas sin dejar de promover y asegurar el bien común.

No intento dar una retórica más, ni pecar de un optimismo ingenuo, sino estar consciente, por un lado, de un pasado-presente marcado por grandes desigualdades e injusticias, y por un presente-futuro que demanda un esfuerzo por aspirar a una sociedad que cambie tales realidades a través de garantizar sus propias libertades. Hay evidencias históricas de que todo grupo humano es capaz de organizarse por voluntad con más eficiencia y mayor flexibilidad que si lo impone el Estado.

¿Qué nos ofrece la sociedad civil?


En primer lugar, democracia(9). Una sociedad democrática sana lleva implícita la sociedad civil, porque la democracia es la institucionalización de la libertad y la sociedad civil la utiliza para los fines ciudadanos a nivel social. A pesar de los zigzagueos de las democracias, la gente quiere democracia. Y se quiere porque hasta ahora es el mejor sistema para garantizar el desarrollo. Que se emplee este término en regímenes no democráticos es otra cosa. No hubo, hay ni habrá sistema político exitoso sin democracia. El poder civil debe velar y exigirle al poder estatal para que haya democracia, de lo contrario las libertades humanas se distorsionan y enferma la nación.
En segundo lugar, la sociedad civil ofrece identidad cívica propia; no debe pertenecer a los burócratas del Estado ni a los privados. La identidad y su poder surgen a partir de la labor ciudadana y esa actividad debe mediar entre el gobierno y los intereses ciudadanos. Pudiera aquí radicar la esencia del carácter intermedio, regulador y flexible de la sociedad civil entre el protagonismo en la vida pública de la persona y el Estado. Por otro lado, la identidad de la sociedad civil trasciende el entorno nacional para proyectar sus acciones a nivel internacional. En este caso la sociedad civil absorbe gestiones públicas y privadas de carácter internacional sin perder su característica de asociación libre no gubernamental.

En tercer lugar, la sociedad civil proporciona poder a través de su voz pública, de su voz ciudadana. Es la voz que quienes la conocen y saben utilizarla no ignoran en la potencialidad de su alcance; incluso su fuerza y su eficacia puede ser mayor que la voz del Estado.
A veces a una persona que ha vivido bajo un régimen estatista le resulta difícil entender estas cosas, le cuesta trabajo darse cuenta cómo un país puede atravesar una crisis gubernamental como si no pasara nada, y es porque la sociedad civil se encarga, en buena medida, de amortiguar ese déficit hasta que ella misma corrige el defecto. Dicho de otra manera, cuando a diario conocemos por los medios de comunicación como la TV, la radio o la prensa escrita, protestas populares contra un orden injusto de uno u otro país, es porque esa nación cuenta con una sociedad civil que de alguna manera retroalimenta al gobierno. Poner en crisis al gobierno no significa detener la vida ciudadana común. Pocas personas dudan de esto ni tampoco del beneficio que ello representa para la sociedad. Los sistemas democráticos de hoy están desplazando a los regímenes dictatoriales de ayer.

Por otro lado, no parece ser que las sociedades civiles proclamadas por una buena parte del mundo postmoderno y actualmente en progreso en muchos países sean tan egoístas. Las sociedades civiles caracterizadas por la libertad y solidaridad ganan terreno ante el deficiente Estado. Quizás, este sea uno de los mayores retos para las generaciones de cubanos de hoy y de mañana: moldear una sociedad civil que busque, de manera permanente, las vías para alcanzar una alta calidad de vida basada en la libertad y justicia social. Sencillamente una sociedad en que puedan cifrase muchas esperanzas.

Notas y referencias

[1] Ver relaciones y artículos publicados: http://www.vitral.org
[2] Diez años de Temas. Índice bibliográfico, 2004.
Cito solo las relaciones de artículos publicados en la rev. Vitral (1) y Temas
; dos publicaciones muy representativas de autores cubanos.
[3] John Locke (1632-1704), filósofo inglés, máximo representante del Empirismo.
[4] Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo inglés. Permitió crear las bases de carácter científico para una moderna economía.
[5] María del Mar Marcos:”Exclusión de las mujeres en la Iglesia Católica”. Revista Temas, No. 37-38, abril-sept., 2004, pp. 54. La Habana, Cuba.
[6] Constitución del Concilio Vaticano II, promulgada el 7 de diciembre de 1965. Sobre la Iglesia en el mundo actual.
[7] Firmada el 8 de septiembre del 2003. Festividad de la Virgen de la Caridad del Cobre. Patrona de Cuba.
[8] Adela Cortina:10 palabras claves en filosofía política. Soc. Civil. Edit.Verbo 1998, pp 353, Navarra, España.

 
 
Enlaces
-¿Cómo comprender mejor la sociedad civil de hoy?
por: Raúl F. Castillo
 
-La Asamblea del vergel
El 20 de mayo en La Habana: Desde los mambises hasta la oposición
anticastrista, los mangales, potreros y descampados han sido los únicos
espacios para frenar la intolerancia.

por WILLIAM NAVARRETE, París
 
-Crean red de apoyo a reunión de disidentes
CASTO OCANDO
El Nuevo Herald
 
-La falta de fondos dificulta la cumbre de disidentes
(2do de una serie)
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
 
-Disidentes cubanos alistan su cumbre pese a la represión (1ro de una serie)
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
 
- Se extiende a Rusia apoyo a la Asamblea
para Promover la Sociedad Civil en Cuba

Publicado en prisma-news.ru
 
- El Eco de otras voces
Por: Mario Torres
 
- Canciller cubano califica de "provocación" propuesta de grupo disidente
Por: telemundo51.com
 
- Por la Asamblea
Por Orlando Fondevila Suárez
 
-¡Martha Beatriz regresa!
Por Rogelia Castellón
 
-Criterios del Comité Cubano
Pro Derechos Humanos

Por: Ricardo Bofill
 
-Martha de la Carcel a la Lucha
Por: Jay Martinez
Magazine Cubano.
 
-La tecnología rompe la censura de Castro
Por: Pablo Alfonso
 
-2005, año nuevo de esperanzas para Cuba.
Por: César L. Alarcón
 
-De la prisión a la acción
MARIA MARQUEZ
 
-Disidentes anuncian próximo congreso en La Habana
El Nuevo Herald, 24 de enero de 2005
 
-HOY EN DIA
El Nuevo Herald, 24 de enero de 2005
 
-Informan al exilio sobre Reunión General
Diario de las Américas
 
ASAMBLEA PARA PROMOVER LA SOCIEDAD CIVIL EN CUBA
http://www.asambleasociedadcivilcuba.info
Todos los Derechos Reservados ©