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Asamblea disidente divulga fuerte resolución
NANCY SAN MARTIN
The Miami Herald
Una resolución adoptada por los disidentes cubanos que participaron en
una reunión de dos días en La Habana sin precedentes, y sin
interferencias, llamó ''estalinista'' al gobierno de Castro e hizo un
llamado al retorno de las ''tradiciones democráticas'' en la isla.
La resolución de 10 puntos, según una transcripción divulgada ayer,
cubrió un amplio abanico de asuntos, desde llamamientos por la libertad
de los presos políticos hasta la unidad de la disidencia, que ha estado
dividida en cuanto a la mejor manera de buscar cambios para una futura
sociedad democrática.
El gobierno cubano no respondió ayer a la resolución.
Varios exiliados cubanos en el Sur de la Florida se mostraron
satisfechos.
Ninoska Pérez Castellón, personalidad radial y fundadora del Consejo por
la Libertad de Cuba, declaró que la resolución demostró que los
disidentes cubanos están en sintonía con el exilio de Miami.
''Es maravilloso que se hayan aferrado a la democracia. El hecho de que
tantos detalles por los que abogan en el documento son cosas que los
exiliados piden desde hace mucho tiempo'', dijo. ``Es una muestra de que
los exiliados de Miami no son distintos de los disidentes en Cuba, y que
son un reflejo del pueblo cubano''.
Max Lesnick, ex director de la revista Réplica, que trabaja ahora en
Radio Miami, dijo que el gobierno cubano no tendrá más remedio que
reconocer el trabajo de los disidentes, suponiendo que la Asamblea
Nacional del Poder Popular vea la resolución.
''Es una manera excelente de instalar algún tipo de procedimiento
legal'', afirmó. ``Es un buen principio. Incluso si sólo fingen
legalizar la oposición, por lo menos están abriendo un canal legal''.
Por voto secreto, los delegados también eligieron una junta de 36
miembros encabezada por los tres organizadores principales de la
asamblea y conocidos disidentes: la economista Martha Beatriz Roque, el
abogado René Gómez Manzano y el ingeniero Félix Bonné.
La resolución, que Roque leyó en voz alta, fue recibida con gritos de
''¡Bravo!'', ''¡Cuba libre!'' y ''¡Para Cuba ya es hora!'', según una
transmisión en vivo de Radio Martí, posibilitada ayer por el Centro de
Apoyo e Información de la asamblea en Miami.
''Todos están muy entusiasmados. Hay un sentimiento de extraordinaria
satisfacción'', dijo Sylvia Iriondo. ``Esto marca un nuevo día en la
lucha por una Cuba libre y democrática''.
La asamblea, a la que asistieron alrededor de 200 personas, fue llevada
a cabo sin incidentes y sin una visible presencia policial por primera
vez en los 46 años de gobierno de Castro. No obstante, a una docena de
observadores extranjeros, sobre todo legisladores y periodistas
europeos, que habían planeado asistir al evento, les fue negada la
entrada al país o fueron expulsados. El presidente Bush envió al grupo
un mensaje grabado en que afirmó que Estados Unidos apoyaría su ``lucha
por la libertad''.
La resolución pidió la liberación inmediata e incondicional de todos los
presos políticos, que se estima sean más de 300, y desaprobó el arresto
de más personas ``simplemente por expresar de manera pacífica su
desacuerdo con el gobierno''.
Los participantes hicieron también un llamado a la apertura de un
espacio político en el sistema de partido único, la abolición de la pena
de muerte y reformas económicas.
En una fuerte declaración sobre la democratización de Cuba, la
resolución proclamó que el gobierno cubano es ''un modelo estalinista''
que constituye un ''régimen totalitario''. La resolución demandó
asimismo el ''regreso a las tradiciones democráticas de nuestro país, a
la pluralidad de partidos, programas, ideologías políticas y
candidatos'' y llamó al reconocimiento de los exilados ``como miembros
de la nación cubana''.
Sobre la pena de muerte, la resolución denunció todas las aplicaciones
de la pena capital ''desde las ejecuciones sumarias'' que comenzaron el
1ro de enero de 1959 (cuando Castro tomó el poder) hasta los tres
fusilados en marzo del 2003 por tratar de secuestrar una embarcación
para huir del país.
La resolución afirmó también que los problemas económicos del país se
deben a las normas de un gobierno para el que ''la política es más
importante que la economía''. La resolución planteó que el aumento de la
inversión extranjera es crucial para mantener el desarrollo, aumentar el
poder adquisitivo y estimular la exportación. Dijo también que la
política reciente del gobierno de distribuir arroz y ollas eléctricas a
los cubanos reducía a la población a la dependencia y la pobreza y
permitía al gobierno ``manipular a las masas''.
El documento pide al gobierno que muestre su seriedad en la guerra
mundial contra el terrorismo expulsando a miembros de la violenta
organización vasca ETA ''y a todos los demás terroristas extranjeros que
han hallado refugio en Cuba'', entre ellos fugitivos buscados en Estados
Unidos.
El gobierno debería, además, pedir disculpas públicamente a los
familiares de los muertos en el hundimiento del remolcador 13 de Marzo
en 1994, y de los pilotos de la organización Hermanos al Rescate
derribados por los Migs cubanos en 1996, afirmó la resolución.
Los participantes de la asamblea se comprometieron a continuar su
trabajo creando una coalición inclusiva y respetando la diversidad de
opiniones.
Asimismo, juraron luchar por sus objetivos bajo el concepto de que ''la
patria es de todos'', una referencia a una crítica acerba divulgada por
los disidentes en 1997, y un nuevo principio: ``Abriremos la puerta''.
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El redactor del Herald Charles Rabin contribuyó a esta información.
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