Sitio Oficial de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba

 
 
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Ciudad de la Habana

 



Partido Democrático 30 de Noviembre
“Frank País”
Habana, Cuba


PROPUESTA PARA UNA TRANSICION PACIFICA
HACIA LA DEMOCRACIA EN CUBA


La Habana, 20 de mayo de 2005

A los distinguidos compatriotas Martha Beatriz Roque, Félix Bonne y René Gómez A todos los representantes de las organizaciones participantes de este evento
A las prestigiosas personalidades del mundo que están presente
A todos los que apoyan el derecho del pueblo cubano a disfrutar de un sistema democrático de gobierno
A los miembros del régimen que nos oprime
A todos los cubanos

Hoy estamos aquí reunidos por el amor que sentimos por la patria nuestra que yace moribunda a nuestros pies. No nos anima el odio, ni el espíritu de revancha; sólo el deseo de ayudar a que salgamos todos de esta pesadilla que nos tiene sumidos en la más profunda miseria moral y material.

Los que estamos aquí no respondemos a ningún interés foráneo, ni formamos parte de ninguna conspiración o actividad subversiva que conlleve el uso de la violencia. Sólo ejercemos el derecho cívico de buscar los medios que nos encaminen a la restauración de los valores esenciales de nuestra nacionalidad y al establecimiento de un gobierno democrático. Estas son las aspiraciones lógicas, razonables y justas del pueblo cubano.

Los que estamos aquí representamos a los que sufren en silencio, a los que aplauden por temor y a los que sólo piensan en escapar.

Nuestro Partido es la continuación histórica del Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre “Frank País” fundado a principios de 1960 por hombres y mujeres que lucharon junto a los que hoy detentan el poder por la restauración de la Constitución de 1940, como fue expresado por el Dr. Fidel Castro desde la Sierra Maestra el 12 de julio de 1957:

"Queremos elecciones, pero con una condición: elecciones verdaderamente libres, democráticas e imparciales. Declaramos, bajo formal promesa, que el gobierno provisional celebrará elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año, bajo las normas de la Constitución de 1940 y del código electoral de 1943 y entregará el poder al candidato que resulte electo. Declaramos que el gobierno provisional deberá garantizar la libertad de información a la prensa radial y escrita y de todos los derechos constitucionales garantizados por la Constitución de 194o''.

Nuestro ideal continúa siendo el mismo que definió en distintas declaraciones que ofreció a la prensa nacional e internacional en los primeros meses de 1959 y que después desechó para imponer un sistema totalitario.

"Yo no estoy interesado en el poder, no lo ambiciono. Siempre he actuado con lealtad y franqueza. Restableceremos todos los derechos y libertades, incluyendo la absoluta libertad de prensa, todos los derechos individuales y todos los derechos de los sindicatos obreros. Haremos todo sin ninguna ambición personal porque estamos inmunes a las tentaciones de la vanidad y el poder", Santiago de Cuba, 3 de enero de 1959

"Nosotros tenemos un país libre. No tenemos censura y el pueblo puede reunirse libremente. Todos los derechos de los ciudadanos han sido restablecidos. No hay torturas, no hay asesinatos, no hay terror y las elecciones generales se harán lo más rápido posible. Nunca vamos a usar la fuerza y el día que el pueblo no me quiera, me iré”, La Habana, 9 de enero de 1959

"Nosotros hemos dicho que convertiremos a Cuba en el país más próspero de América, hemos dicho que el pueblo de Cuba alcanzará el nivel de vida más alto que ningún país del mundo”, La Habana, 13 de marzo de 1959

"Como gobernante tengo que tener un respeto igual para todas las ideas aunque no sean las de uno, respeto para todos los derechos, porque aquí se ha llamado democracia a darle derechos a unos y a perseguir a otros”, La Habana, 2 de abril de 1959

"No soy comunista, ni los comunistas tienen fuerza para ser un factor determinante en mi país. Yo he venido aquí para contestarle a la prensa, porque lo primero que hacen los dictadores es acabar con la prensa libre, que es la primera enemiga de las dictaduras. Ese es el peor error que cometen las dictaduras", Washington, 18 de abril de 1959

“¿Cuál es nuestro ideal? El de una sociedad donde todos tengan derecho a sus ideas políticas, fuere cuales fueren, donde todos tengan derecho a sus ideas religiosas, sean cuales fueren, donde todos tengan derecho a la libertad, sean mayoría o sean minoría. Ni el imperio de una minoría sobre una mayoría, ni el terror de una mayoría sobre una minoría. Democracia en el sentido real, no dictadura, ni oligarquía, democracia en el sentido real sobre una base de justicia social. Tracémonos nuestra meta y luchemos por ella”, Montevideo, Uruguay, 5 de Mayo de 1959

Esos mismos ideales prometidos por el Dr. Fidel Castro continúan siendo las aspiraciones del pueblo cubano; por eso hoy apelamos a los que un día compartieron esos ideales con los amantes de la democracia, pero decidieron continuar apoyando a una revolución robada, torcida y mancillada, para que den un paso al frente y se unan a esta lucha sin odios ni rencores para que nuestro país regrese al cauce democrático y así evitar, entre todos, que continúe esta lucha fratricida.

Renunciamos al derecho a odiar en nombre de la sangre derramada y del sacrificio de nuestros presos, porque sabemos que con el odio no podremos salvar a la Patria. Ese será el mejor homenaje a nuestros mártires.



Para acelerar el proceso de transición necesitamos:

1.- Incrementar la presión diplomática y económica contra el régimen hasta lograr que ceda a las demandas democráticas de la oposición.

2.- Romper el aislamiento informativo del pueblo cubano en todas sus formas; incrementar las comunicaciones dentro y fuera de la isla y lograr la eliminación de las leyes migratorias que favorecen el escapismo, exceptuando a los perseguidos políticos.

3.- Declarar ilegal la Constitución Socialista porque considera un crimen penado por la ley tratar de ejercer los derechos otorgados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual la Republica de Cuba es signataria.

4.- Lograr que las embajadas de los gobiernos democráticos que tienen relaciones con el régimen aumenten su respaldo al derecho de la oposición a expresarse libremente.

5.- Diseñar un programa político amplio que defina el pensamiento de los grupos opositores, que exponga claramente los principios que deberán prevalecer en una transición hacia la democracia, que despeje temores y garantice que no se permitirá ninguna actividad que vaya contra la seguridad y bienestar de los que apoyan al régimen, ni que se permitirán desalojos de aquéllos que disfrutan de propiedades confiscadas.

6.- Incrementar la manifestación pública, pacífica y ordenada de la oposición.

7.- Demandar la renuncia de la actual dirigencia del régimen para que pueda llevarse a cabo un proceso genuino de democratización.

8.- Demandar como prioridad suprema que se libere a Rafael Ibarra Roque, presidente de nuestro Partido, que fue condenado a veinte años de prisión, de los cuales ha cumplido 10 años en condiciones inhumanas, así como a todos los presos políticos y de conciencia que fueron condenados por el solo “crimen” de ejercer el derecho de la libre expresión.

Recomendamos a esta Asamblea que nombre una mesa ejecutiva rotativa y distintas secretarías para que estudien las diferentes proposiciones y se llegue a conclusiones que nos acerquen más a la libertad.

Les acompañamos un proyecto sobre los principios que sustentamos en el proceso de transición que se avecina.








Ada Kaly Márquez Abascal
Secretaria General
Partido Democrático 30 de Noviembre “Frank País”


Luis Israel Abreu
Secretario General
Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre “Frank País”


Hiram Gonzalez Herrera
Delegado del Partido Democratico 30 de Noviembre en el exterior




PROYECTO DE TRANSICION Y RECONSTRUCCION

PRINCIPIOS


Las raíces de nuestro Partido están en el ideario de un grupo de valerosos jóvenes de la década del 50 que, haciendo gala de lo más puro de la nacionalidad cubana, se enfrentaron a la dictadura de entonces. Muchos de esos valientes cubanos hoy están muertos, presos o se vieron obligados a emigrar.

Para rescatar ese pensamiento y tradición de lucha por el bienestar de nuestro pueblo el Partido Democrático 30 de Noviembre “Frank País” desarrolla una estrategia propia para un cambio demo-crático en Cuba consecuente con las actuales transformaciones sociales, políticas y económicas que tienen lugar en el mundo. No presentamos un discurso en nombre del "bien común", en nombre del pueblo, pues en nombre de ese bien se han instaurado en el poder las más crueles tiranías.

Nuestro concepto de libertad comprende la liberación política, la liberación económica y la liberación moral, cultural y religiosa del pueblo cubano.

Se nos presenta hoy la oportunidad de expresar nuestras ideas, aspiraciones y preocupaciones ante esta Asamblea y lo hacemos con la esperanza de poder contribuir a que el proceso de transición sirva para restañar heridas, lavar pecados, resolver problemas y evitar que nunca más se imponga en nuestro país un gobierno tiránico.

El proceso de cambios no podrá significar el regreso a los males del pasado, ni disfrazar los presentes, sino que tendrá el propósito de establecer métodos que nos encaminen hacia un futuro que garantice la justicia social, las libertades públicas, la paz y la reconciliación nacional. Esos tienen que ser sus objetivos fundamentales.

Aspiramos a que la transición hacia la democracia sea ordenada y pacífica, después que la dirigencia histórica de la revolución socialista sea sustituida por un nuevo liderazgo que comprenda la necesidad de resolver los graves problemas que enfrenta nuestro país. En esos cubanos confiamos para poder encaminarnos a un legítimo proceso de democratización.

Entendemos que ésa es la forma más segura de evitar los excesos y frenar a los que quieren llevar al país al caos para beneficio propio. A un pueblo que ha vivido reprimido por tantos años no se le pueden soltar las riendas de súbito, porque liberaríamos las pasiones reprimidas y el espíritu de revancha que desencadenaría una pugna fratricida entre los cubanos.

Un vacío de poder y un ambiente desordenado pondrían en peligro el proceso de transición y facilitaría un golpe de estado de las fuerzas más intransigentes que provocaría una guerra civil. Por eso el gobierno provisional tiene que mantener una composición cívico-militar que, mientras da los pasos concretos hacia la democratización del país, mantenga un riguroso orden para asegurar la tranquilidad pública, evitar un éxodo masivo y la entrada desordenada de los cubanos residentes en el exterior.

Se aboliría la Constitución Socialista. Se gobernaría a través de decretos hasta que pueda restablecerse la legalidad constitucional de la república, al ponerse en vigor la Constitución de 1940 con las enmiendas y excepciones necesarias para adaptarse a las necesidades del momento. Además, se pediría la aprobación del pueblo a través de un referéndum para ir a un proceso constitucional que requiere la elección de una Asamblea Constituyente.

La corrupta Policía Nacional Revolucionaria sería inmediatamente reemplazada por unidades militares leales al cambio para cuidar el orden público. Asegurada la tranquilidad pública y controlada la corriente migratoria se buscaría la cooperación de países amigos y de organismos internacionales para que asistan en el proceso de transición y proporcionen los recursos necesarios para aliviar de inmediato las necesidades más urgentes de la población. Se pediría la colaboración de otros países para establecer una Comisión Internacional Asesora que nos ayude en el proceso de la transición económica del país, para evitar que se tomen medidas apresuradas que puedan crear problemas más graves.

Tomados estos primeros pasos, el gobierno provisional se dirigiría a la nación y a la comunidad internacional y expresaría bien claro sus objetivos y los pasos iniciales que se han tomado en ese sentido. Daría a conocer las medidas que se han promulgado para mantener el orden público y asegurarle a la nación que el país continuará funcionando normalmente, con sólo aquellos cambios necesarios para evitar que se interrumpa la vida nacional.

El actual gobierno comunista sería oficialmente disuelto y se crearía una Junta de Salvación Nacional donde participarían tanto civiles y militares del régimen anterior como opositores de dentro y fuera de la isla. Se decretaría la disolución del Partido Comunista. Se liberarían los presos políticos y se restablecerían las libertades públicas. La Junta de Salvación Nacional se reservaría el derecho de imponer determinadas restricciones para asegurar el orden y garantizar la seguridad física de los ciudadanos.

Se establecería una autoridad electoral que reglamente la legalización de los partidos políticos y la celebración de elecciones. Se estudiarían los sistemas establecidos en los países de mayor desarrollo democrático que nos ayuden a diseñar el sistema más efectivo para nuestro país que garantice la celebración de elecciones pluripartidistas y transparentes.

Se especificaría el término que duraría el gobierno provisional que no debe exceder 24 meses y se determinarían las fechas en que se efectuarían los procesos necesarios para garantizar elecciones libres y transparentes.

Mientras se crean las estructuras democráticas la Junta de Salvación Nacional debe tomar decisiones urgentes que nos encaminen a la reconstrucción económica del país y a la eliminación del monopolio estatal. El gobierno provisional no podrá decretar leyes mas allá de las necesarias para cumplir con ese objetivo. Restablecida la democracia, sería función del Congreso de la república y del Poder Ejecutivo aprobar las leyes de acuerdo con la constitución establecida.

Se deben mantener intactas las estructuras económicas existentes para evitar un desplome súbito de la producción, hasta que se apruebe un plan de acuerdo con las recomendaciones de una Comisión Asesora, que paulatinamente nos lleve a una economía de mercado y a un proceso de privatización que elimine el monopolio estatal y libere las fuerzas económicas dentro del concepto más amplio del bien común.

Entendemos que al ser imposible devolver a sus legítimos propietarios comercios, industrias y tierras confiscadas, porque ya no existen, o porque han sido transformadas y fusionadas con otras, o que al hacerlo constituiría el desalojo de personas inocentes, propondríamos la emisión de bonos del Estado por el valor razonable que tenía la propiedad al momento de la confiscación, los que usarían para comprar otras propiedades que el estado pondría en subasta pública.

Sólo podrían participar en las subastas públicas los cubanos por nacimiento y/o por naturalización, los que vivan en el extranjero, aunque tengan doble nacionalidad y sus hijos. Solamente las compañías extranjeras donde los cubanos tengan un interés mayoritario y las que fueron víctimas de confiscación podrían también participar en las subastas. Se tomarían medidas para evitar cualquier intento monopolista directa o indirectamente.

Se establecerían distintas comisiones de expertos para encontrar soluciones urgentes en las áreas más atrofiadas por el sistema totalitario, como la vivienda, el transporte y la producción agrícola.

El sistema educativo sería profundamente revisado. Se eliminarían todos los conceptos y actividades de corte totalitario establecidos por el régimen. Se sacaría de la circulación la propaganda estatal que glorifica al comunismo y distorsiona la historia. El sistema educacional estaría compuesto por escuelas públicas y privadas.

Se mantendrían las bibliotecas públicas a través de todo el país y se abrirían todos los medios de comunicación modernos que están al alcance de los países más civilizados. Se aboliría la censura a la libre expresión del pensamiento en cualquiera de sus formas

Se alentaría la formación de sindicatos obreros y asociaciones empresariales libres e independientes del Estado. Se restablecería toda la legislación de protección a los trabajadores, abolida por el régimen comunista, incluyendo el derecho a la huelga; pero no entraría en vigor hasta que se establezca un gobierno constitucional, democráticamente elegido. Abogaremos por una legislación laboral que facilite la adquisición de acciones a los obreros en las empresas en que trabajen.

Lucharemos porque se establezca el derecho de que la tierra es del que la pone a producir y se promulguen leyes apropiadas para ir a su privatización. Las tierras pasarían a manos de los agricultores de acuerdo con su extensión y características particulares y se extenderían los títulos de propiedad correspondientes. Las trabajarían independientemente o agrupados en cooperativas que recibirían asistencia técnica y facilidades financieras del estado. Otras no ocupadas serían vendidas en subasta pública o devueltas a sus legítimos propietarios siempre que esto sea posible. Toda tierra ociosa estaría expuesta a la expropiación estatal y a la subasta pública.

Sería ilegal y castigado por las leyes que se promulguen al efecto, tratar de desalojar a cualquier ciudadano del lugar donde reside y/o ocupar tierras u otras propiedades. Cualquier reclamación al efecto, por los antiguos y legítimos propietarios, deberá ser presentada a las autoridades corres-pondientes en tribunales especiales que se habilitarían a ese efecto.

Se respetaría el derecho a la reclamación; pero no se devolverían tierras o propiedades que estén ocupadas y que pueden crear desajustes sociales y dañar el bienestar de personas inocentes, ya que esto traería un caos de consecuencias imprevisibles.

Se abolirían la policía política, los C.D.R. y todos los organismos de apoyo al sistema totalitario. Se eliminarían inmediatamente todas las armas de carácter ofensivo y se reducirían las fuerzas armadas.

Se mantendrían como están todos los programas de asistencia social, de la salud y de la educación hasta que se haga una nueva estructuración que elimine el monopolio estatal e incorpore la calidad y la competencia de la práctica privada.

Proclamamos el derecho a la asistencia médica, a la educación, a una vivienda decorosa y a una canasta para todo ciudadano, obtenidos a través de iniciativas y programas privados y estatales.

Estarían exentos de impuestos, por un período determinado, todos los artículos, equipos, maquinarias y vehículos que envíen los cubanos residentes en el extranjero para uso personal o de negocios.

Se alentaría el desarrollo de la iniciativa privada y se tomarían las medidas necesarias para facilitar el establecimiento de pequeños negocios, incluyendo la excepción tributaria por un tiempo determinado. Hacemos nuestra, la doctrina de “todos propietarios”.

Se alentaría la inversión extranjera y la reinversión de las ganancias a través de incentivos fiscales y exenciones arancelarias. Propondríamos la liberalización de las importaciones y del comercio en general. Se revisarían todos los acuerdos comerciales establecidos con los inversionistas extranjeros y se anularían o modificarían aquéllos que se consideraran onerosos para la nación.

Recibirían sanciones económicas y serían obligados a indemnizar a los obreros aquellas empresas extranjeras que aceptaron pagarle la mano de obra en dólares al régimen comunista, mientras éste le pagaba al trabajador en pesos cubanos.

Sería abolida la pena de muerte. Se promulgaría una amnistía general para los delitos políticos. Nadie podrá ser encausado ante los tribunales con la excepción de aquéllos que hayan participado en la desaparición o muerte de ciudadanos durante el régimen comunista.

El respeto a los derechos humanos y a los tratados internacionales sería la base fundamental en que se basarían las relaciones diplomáticas y comerciales con otros países.. Inmediatamente Cuba participaría en la lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas.

Se iniciarían negociaciones con el gobierno de los Estados Unidos para la devolución, a la soberanía nacional, del territorio que ocupa la Base Naval de Guantánamo y se negociarían nuevos términos de arrendamiento mientras duren las negociaciones.

Propondríamos la renegociación, reducción o eliminación de la deuda externa contraída por el régimen comunista.

Se propondría a la Organización de Estados Americanos (0.E.A.) la inclusión del principio de que no se reconocerá la legitimidad de ningún gobierno que no sea producto de elecciones libres y pluralistas o que su Constitución niegue los derechos humanos proclamados universalmente.

Propondríamos, además, reconocer el derecho de los pueblos sometidos a la sistemática violación de los derechos humanos a resistir al opresor y asistir por todos los medios disponibles al restableci-miento de los derechos quebrantados.

Se presentaría la eliminación de todo tipo de armas ofensivas y una reducción paulatina de las fuerzas militares de todos los Estados miembros.

Se plantearía el establecimiento urgente de un programa hemisférico que busque y coordine todos los recursos necesarios para eliminar por completo la tragedia social que representa la niñez desamparada.

Además, plantearíamos a la O.E.A. la extradición a sus países de origen de todos los funcionarios gubernamentales, de cualquier nivel, que hayan hecho mal uso de los fondos a ellos encomendados durante sus gobiernos.

Se establecería una Comisión para que se encargue de erigir un monumento para honrar la memoria de los cubanos que hayan muerto luchando por la libertad y la democracia, para que sirva de ejemplo a las generaciones futuras y nunca más se imponga en nuestro país un régimen que no sea producto de la voluntad soberana del pueblo.

Las que anteceden serían algunas de las medidas que a nuestro entender debería tomar la Junta de Salvación Nacional. Estas sugerencias las hacemos con el único propósito de colaborar a la reconstrucción de nuestro país. Lo más importante, lo esencial, es que en cada decisión predomine la justicia y la compasión que sanan las heridas y nos unen, y no la codicia y la revancha que exacerban los ánimos y nos dividen.

No será muy difícil la recuperación económica del país, pero tomará mucho tiempo y paciencia la reconstrucción moral y espiritual del cubano. Tenemos que recobrar nuestra dignidad denigrada por una sociedad basada en la mentira y en el culto obligado a valores falsos. Debemos sacudirnos el odio, regresar a las buenas costumbres y a las virtudes inherentes a toda sociedad civilizada.

Tenemos que erradicar la corrupción que en nuestro país tiene niveles alarmantes, porque un pueblo corrupto no puede esperar un gobierno honesto. Tenemos que entregarnos a la familia, a la educación de los hijos y al trabajo honrado y laborioso. Regresemos a nuestros valores religiosos, a nuestras tradiciones, regresemos a la Patria buena y generosa de Martí.

Sólo los cubanos, los de dentro y los de fuera, seremos protagonistas de nuestro destino, sin ninguna otra influencia que las que se deriven de los más altos ideales de libertad que comparten las naciones más civilizadas del mundo. Los hermanos del exilio, que durante tantos años han compartido
nuestro dolor, no van a regresar con los elefantes de Aníbal para tratar de destruirlo todo, como constantemente proclaman los voceros del régimen, sino para contribuir al asentamiento de un estado democrático donde impere el respeto a las libertades públicas y a los derechos humanos.

A nuestros hermanos del exilio los necesitamos para que aporten el talento que han demostrado en el extranjero y nos ayuden en la reconstrucción del país. En ellos confiamos para edificar una Patria libre y justa para todos los cubanos, incluyendo a aquéllos que hoy nos persiguen, porque "la Patria es de todos".

No destruiremos de súbito la estructura socio-económica de Cuba ni eliminaremos a los hombres que la sustentan, porque levantaría en vilo a una generación de cubanos, nacidos, educados y progra- mados en un sistema totalitario.

Eso abriría en nuestro país un nuevo ciclo de incomprensión y de odios. Debemos ir a la transformación paulatina de la sociedad cubana con la participación del pueblo entero, incluyendo a aquéllos que hoy abrazan el socialismo.

Será el pueblo cubano en el ejercicio pleno de sus derechos el que determinará su destino libremente. Con su voluntad soberana mejorará lo bueno que pueda haber y se sacudirá de encima lo malo que lo oprime y lo limita.

Saldremos del monopolio comunista y entraremos en el mundo de la libre empresa y de la competencia, donde las injusticias se pueden combatir con los derechos que otorga la libertad. No vamos a promover la lucha entre los factores que componen la sociedad, ni propagar el odio, sino buscar el equilibrio, en asociar intereses distintos, para beneficio mutuo, individual y colectivo.

Evitaremos la concentración excesiva del poder económico, porque limita nuestra libertad e independencia. Dispersaremos el capital y las riquezas a través del desarrollo de la empresa privada. La haremos accesible a todo aquél con talento e iniciativa para que se multipliquen las fuentes de trabajo. Facilitaremos a todos, sin discriminación, las mismas oportunidades de superación para que el bienestar y el progreso no sean privilegio de unos cuantos, sino derecho de todos.

No olvidaremos tampoco de darle amparo, protección y oportunidades especiales a los que se quedan marginados por razones propias o ajenas. Entendemos que el Estado debe ser el guardián del bien común, y el protector de los desposeídos y discriminados; pero no puede ser un policía corrupto que anda registrando cada casa para robárselo todo, y escuchando lo que habla cada uno para llevárselo preso.

No puede una sociedad civilizada conformarse con respetar los derechos individuales del hombre, sino que tiene que ofrecer las condiciones necesarias para que pueda cubrir sus necesidades indispensables y participar del bienestar que genera el progreso equilibrado de la sociedad. El hombre puede cambiar el futuro si mira hacia abajo y tiende su mano generosa a los seres humanos marginados por la sociedad, si los que tienen mucho colaboran con el Estado para establecer métodos de rehabilitación social para los que no tienen nada. Las revoluciones empiezan cuando se acaba la esperanza, porque un hombre marginado por la sociedad es un enemigo de ella.

Aseguraremos un futuro mejor y más justo para nuestro país ofreciendo a nuestros hijos, no sólo una educación académica integral y objetiva, sino también fortaleciendo los valores morales y cívicos y restableciendo las buenas costumbres propias de los países más civilizados y cultos. Limpia, recta y amorosa debe ser la educación, como una palma, y no arbusto envenenado con espinas que hiere al que lo toca y contamina el alma inocente de los niños, ni ocasión propicia para confundir su inocencia con banderas, consignas y cantos extraños. Inculquémosles las virtudes y el desprecio al vicio y a la corrupción.

Alentaremos el amor a los libros para que aprendan lo mejor de otros pueblos, que conozcan el valor de la libertad, que rechacen la injusticia y la discriminación. Que amen al prójimo como a sí mismos y a Dios sobre todas las cosas. Llevaremos la educación a todos los rincones, subiremos montañas, cruzaremos ríos, a pie, a caballo o a carretón y haremos todo esto, por amor, sin arrebatarle a nadie un ápice de su conciencia y de su libertad.

Sabemos que la libertad regresará pronto a nuestro país y se iniciará un proceso difícil para todos. Tendremos que convivir y trabajar con los antiguos adversarios, olvidar los agravios pasados y mirar sólo hacia el futuro. Sabemos que saldremos adelante porque el cubano tiene la boca dura, pero noble el corazón. No olvidaremos que la primera virtud de la libertad es la tolerancia y ésa será nuestra mejor arma para salir adelante. Lucharemos contra la ignorancia, la indisciplina, la corrupción y las pasiones para que la democracia se desarrolle sana y fuerte y sea símbolo de esperanza y vehículo seguro de la prosperidad.

Hagamos de la política una profesión de sacrificio y no de lucro. Fortaleceremos nuestras virtudes, para que la honradez en la gestión pública sea la regla y no la excepción. Construiremos una democracia verdaderamente participativa donde estén representadas todas las capas e intereses sociales. Desarrollaremos una sociedad madura y culta para que nunca más tengan cabida los caudillos con soluciones milagrosas, ni se acepten pretextos para imponer dictaduras. Aferrémonos a ella con fervor religioso. No apoyaremos leyes que limiten su ejercicio, ni que definan y encuadren la libertad de expresión, ni que desequilibren y comprometan la independencia de los poderes del Estado. Ni negaremos nunca un derecho para defender otro.

La democracia es mucho más que el mandato de la mayoría manifestada en elecciones libres, es garantizarle incondicionalmente a las minorías los mismos derechos y libertades que disfruta la mayoría. La nueva República tiene que ser fundada con todos y para el bien de todos, con compasión para los desposeídos, con freno para los poderosos, con justicia para los discriminados y esperanza para los pobres. Si grande ha sido el sacrificio, más grande y puro tiene que ser el futuro.


Ada Kaly Márquez Abascal
Secretaria General
Partido Democrático 30 de Noviembre "Frank País"

Luis Israel Abreu
Secretario General
Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre “Frank País”


Las organizaciones que apoyen este documento y deseen hacerlo suyo firmarán a continuación.

 
 
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