. Reconstruir
la Sociedad Civil:
Un proyecto para Cuba
Ponencia a la
II
Semana
Social
Católica
(17 al 20 de
noviembre de
1994)
Por:
Dagoberto Valdes
Hernandez y
Luis
Enrique Estrella Marquez
Introduccion
"Con
el dolor de toda la Patria padecemos y para el bien de toda la
Patria edificamos... aquí velamos, aquí aguardamos, aquí
anticipamos... aquí intentamos atraer.. para el bien de todos, el alma
que se desmigajaba en el
país"
(Jose Marti,
"Discurso
conmemorativo del 10 de Octubre",
Obras completas, Ed.
Ciencias
Sociales, Habana, 1975, Tom 4,
p. 259.266)
.
Estas
palabras del Apostol de nuestra Independencia, Jose Martí, pueden
expresar, mejor que ninguna otra,
las intenciones y sentimientos que nos impulsan a reflexionar sobre la
sociedad civil en Cuba a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia,
de las enseñanzas de nuestros patricios y de las ciencias
hurnanisticas que nos ayudan en el intento de ser fieles
a Jesucristo en el servicio desinteresado a nuestra sufrida y noble
nación.
También suenan con especial acento en nuestros oídos cristianos y
cubanos aquel Ilamado,
hoy más que nunca vigente en nuestro pueblo,'que dirigiera el siempre
recordado Papa Pablo VI en su Carta
"Octogessima Adveniens":
"Urge reconstruir a escala de calle, de barrio o de gran
conglomerado el tejido social en que el hombre pueda desarrollar las
necesidades de su personalidad. Hay que crear o fomentar centros de
interés y de cultura a nivel de comunidades y parroquias, en sus'
diversas formas de asociación, Círculos recreativos, lugares de
reunión... donde cada uno podrá crearse nuevamente relaciones
fraternales"
(Pablo
VI, "Octogessima Adverriens", 1971, 11).
Esta
reconstrucción de la sociedad civil se hace más urgente en Cuba hoy,
si tenemos en cuenta que durance tres décadas ha sido manipulado y
desentrañado el tejido social por
la total intervención del Partido y
el Estado, que han bloqueado la iniciativa y creatividad
de las personas y grupos.
No puede ser ajena a la vocación y al compromiso de los
cristianos esta obra para el cambio y el futuro incierto de nuestro país.
"Construir la
ciudad, lugar de existencia de los hombres y de sus extensas
comunidades, crear nuevos modos de proximidad y de relaciones,
percibir una aplicación original de la justicia social, tomar a cargo
este futuro colectivo que se anuncia difcil, es una tarea en la
cual deben participar los cristianos"
(Pablo V1,
"Octogessima Adveniens",
1971, 12)
.
Así
pues, respondiendo a esta llamada trataremos de aplicar a nuestras
condiciones específicas un proyecto original de justicia social que
nos ayude a todos los cubanos a empeñarnos en la reedificación de
nuestra querida patria a partir del renacimiento de la sociedad cívíl,
alma y subjetividad de la nación.
Y
aunque "es cierto que
las primeras señales de los pueblos nacientes no las
saben discernir, ni las saben obedecer sino las almas republicanas"
-como ha alertado Martí-
"querernos
labrar aquí sin alarde, un
porvenir en que quepamos todos" (Jose
Marti, "Discurso
conmemorativo
del
10 de
Octubre",
Obras
completas, Ed.
ciencias Sociales, Habana,
1975, Tomo 4,
peg.
259.266)
.
En
efecto, eso creemos, es aquí en Cuba y desde Cuba que debemos diseñar,
entre todos los cubanos, ese
proyecto de nación franca y cordial donde nadie quede excluido y donde
cada uno de los ciudadanos encuentre el lugar y la forma de participar
libre y responsablemente.
Esta ponencia, y el debate que queremos que ella suscite,
se propone los siguientes objetivos:
·
Analizar el estado
actual de la sociedad civil en Cuba.
·
Evaluar a la luz de
la Doctrina Social de la Iglesia y con la ayuda de otras
ciencias
humanísticas, la situatión y perspectives de la sociedad civil en
nuestro
país.
·
Sugerir algunas
propuestas operativas que pudieran servir de inspiración para un
proyecto de reconstrucción de la sociedad civil en Cuba.
Presupuestos teóricos
Para
llegar
a
reflexionar sobre la actual
situación de la sociedad civil en Cuba y proponer
un proyecto para su reconstrucción, nos parece convenience enunciar
algunos presupuestos
teóricos, que nos ayuden a conocer cuáles han sido los diferentes
conceptos de sociedad civil
que a lo largo de los siglos han sido presentados tanto por las
ciencias humanísticas y sociales como por la Doctrina Social de la
Iglesia.
Del Estado platónico a la ciudad natural
En su diálogo "La Republica", Platón nos ofrece su
concepción sobre la sociedad y el Estado ideal.
Partidario de la concepción organicista del Estado, elaborada por los
griegos, establece una
analogía entre el Estado y el hombre.
En su investigatión sobre el ideal de Justicia, Platón parte de la
consideración de que existe
una justicia que es propia del
"hombre particular", y
otra,
propia de una "ciudad entera".
Parécele
"natural"
que
"la justicia sea mayor en el
objeto mayor y que resulte más
fácil
reconocerla en él".
Es así
como Platón se dedica primero a estudiar
"cuál es la naturaleza de la justicia en las ciudades"
para, después, "estudiarla en
cada individuo particular"
(Platon. La República. Ed. Ciencias Sociales, La Habana,
1973, p. 62-63).
La
ciudad es para Platón un hombre aumentado, es decir, un orgánismo que
goza de gran perfección en cuanto es un todo integrado por diversas
partes entre las que existe una estable annonía basada en la justicia.
Al establecer con exactitud una semejanza entre el Estado y el
individuo, considera que la ciudad, a semejanza de las tres virtudes
presentes en el alma humana se compone de las de tres grandes clases
sociales con sus funciones específicas.
Esquemáticamente podemos representarlo de la siguiente forma:
|
Virtudes |
Justicia
Sabiduría |
Fortaleza
Valor |
Templanza
Laboriosidad |
|
Clases |
Filósofos |
Guardianes
Guerreros |
Comerciantes
Industriales
Agricultores |
|
Funciones |
Dirección
suprema.
Legislación y
Educación de
todas las clases |
Defensa del
Estado y el
orden social y
político |
Producción.
Sostiene
económica‑
mente a las
demas clases |
Por
cuanto en el individuo la Justicia (sabiduría) esclarece
y domina, la Fortaleza (valor) obra y la Templanza
(laboriosidad) obedece, en el Estado se mantendrá esa misma
correlación. Es decir, la fortaleza y la templanza, con sus
correspondientes clases, estarán subordinados a la Justicia, a los
filósofos. Estos ultimos serán los máximos representantes del Estado.
De esta
forma el individuo queda subordinado, absorbido totalmente por el
Estado. Este último es un ser perfecto que todo lo domina exhibiendo
un poder ilimitado, omnímodo sobre todas las manifestacions de la vida
social. La libertad del individuo queda así subordinada a los
intereses del Estado, incluida su educación. No concede Platón función
alguna a las asociaciones intermedias existentes entre el individuo y
el Estado. Todo queda subordinado a los intereses de la Polis.
Inclusive, para las dos clases superiores, Platón establece un régimen
comunitario de bienes: mujeres e hijos que pertenecen todos al Estado.
Para Aristóteles, lo mismo que para
Platón, el bien supremo es la felicidad producida por la virtud: la
justicia. Considera el Estado como una necesidad, como una unidad
orgánica perfecta en la que
se desenvuelve, en toda su plenitud, la naturaleza animal civil
(política) del hombre.
En su
investigación sobre el origen del Estado, llega a la conclusión de que
la familia es un núcleo y lo antecede cronológicamente. Podemos
representar esquemáticamente el análisis de la siguiente manera:
|
Forma de
comunidad |
Casa
Familia |
Aldea |
Ciudad |
|
Miembros |
Macho, Arno
Hembra,
Esclavo |
Agrupación de
varias familias |
Unión de varias
aldeas. Forma
suprema de
comunidad |
|
Función |
Perpetuar la
especie.
Satisfacer las
necesidades
cotidianas |
Lograr el
bienestar.
Satisfacer las
necesidades no
cotidianas |
tiene por fin la
virtud y la
felicidad
universal |
Es
decir, para Aristóteles,
"en primer lugar se unen
de modo necesario los que no pueden existir el uno sin el otro,
coma la hembra y el macho para la generación ;
en segundo Lugar,
"la primera
comunidad constituida por varias
casas en vista de las necesidades no cotidianas es la aldea", y,
en tercer lugar,
"la comunidad perfecta
de varias aldeas es la ciudad, que tiene, por así decirlo,
el extremo de toda suficiencia"
(Aristóteles, Metafísica, Instituto del Libro, La Habana, 1968, p.
370-371).
Contrariamente a los sofistas y
cínicos, que consideraban a la ciudad como resultado de una
convención, Aristóteles incluye a la ciudad, El Estado, en la
naturaleza: "toda ciudad
es por naturaleza, si lo son las comunidades primeras; porque la
ciudad es el fin de ellas, y la naturaleza es fin".
De todo esto resulta
"que la ciudad es
una de
las cosas naturales, y
que el hombre es por naturaleza un animal social"
(idem, pag. 371).
En su valoración de las
relations
existentes entre las diferentes formas de comunidad, Aristóteles
establece que "la
ciudad es por naturaleza anterior a
la casa y a cada uno
de
nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte"
(idem, p.
372).
Es así como, en su
sistema, no es posible concebir el individuo sin el Estado:
"la ciudad es por naturaleza y
anterior al individuo, porque si el individuo separado no se basta sí
mismo, será semejante a las demás partes en relatión con el todo, y
el que no puede vivir en sociedad o no necesita nada por su
propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un
dios"
(idem).
Si Platón postula la eliminación de
las asociaciones intermedias existentes entre el Estado y el
individuo, Aristóteles, en cambio, considera necesaria su conservación
concibiendo el Estado como comunidad suprema de convivencia.
Otra importante idea planteada por Aristóteles es la de que
no existe una buena dirección del Estado sin que la clase media sea la
más poderosa. Nos plantea:
"La
ciudad debe estar
constituida de elementos iguales y semejantes en el mayor grado
posible, y esta condición se da especialmente en la clase media, de
modo que una ciudad así será necesariamente la mejor
gobernada"
(idem, p. 519).
En toda ciudad hay tres elementos: los muy ricos, los muy pobres
y los intermedios entre unos y otros. Como se conviene en que lo
moderado, lo intermedio,
es lo mejor, queda claro
"que
también la mejor comunidad politica es la constituida por el elemento
intermedio, y que están bien gobernadas las ciudades en las
cuales este elemento es muy numeroso y más fuerte que los otros
dos juntos, o por lo menos que cada uno de ellos, pues su adición
produce el equilibrio e impide los excesos contrarios"
(ídem, p. 520).
Por lo tanto, el elemento medio desempeña una función equilibradora de
los extremos en la sociedad, y el poder del Estado deberá estar en sus
manos.
El absolutismo del poder estatal
La obra más importante de Hobbes es
"Leviathan" (1561),
título que responde a la
semejanza que se establece entre el monstruo bíblico Leviatán y el
Estado. Su objetivo es teorizar
acerca de un gigantesco cuerpo artificial: el Estado. Plantea Hobbes
que
"la naturaleza (el arte con que
Dios ha hecho y gobierna el mundo) está imitada de tal modo, como en
muchas otras cosas, por el arte del hombre, que éste pueda
crear un animal artificial",
pero, continúa,
"el arte va aún más lejos,
imitando esta obra
racional, que es la más excelsa de la natúraleza:
el hombre"
En efecto, gracias al arte se crea ese gran Leviatán que Ilamamos
República o Estado
(en
Latín
civitas)
que no
es sino un hombre artificial, aunque de mayor
estatura y robustez que el natural para cuya protección y defensa fue
instituido
(Hobbes, T.
Leviatan, EC.E.,
Mexico, 1940, p. 3).
La premisa de que parte Hobbes en su doctrina política consiste en el
análisis del
comportamiento de los hombres en el estado de naturaleza. Se entiende
por este
"la libertad
que cada hombre tiene de usar su
propio poder coma quiera, para la conservación de su propia
naturaleza, es decir, de su propia vida; y por consiguiente, para
hacer todo aquello que su propio
juicio y razón considere
como los medios más aptos para lograr ese fin"
(ideal, p.106) .
Este estado
conduce a
"una condición de guerra de
todos contra todos, en la cual cada uno está gobernado
por su propia razón, no
existiendo nada, de lo que pueda hacer uso, que no le sirva de
instrumento para proteger su vida contra sus enemigos"
(idem, p. 106.107).
De esta condición natural deriva
Hobbes la que llama Ley fundamental de la naturaleza:
"Coda hombre debe esforzarse por
la
paz
mientras tiene la esperanza de
lograrla; y cuando no puede obtenerla, debe buscar y utilizar
todos las ayudas
y ventajas de la guerra"
(idem, p. 107).
El límite a esta situación de fuerza natural entre Ios hombres es el
instinto natural de conservación. Para salir de este estado de
naturaleza llegan los hombres a la creación del Estado, encargado por
medio de la coacción de imponer la paz social.
Se logra la creacion del Estado por medio de un pacto:
"Dícese que un Estado ha sido instituido cuando una multitud de
hombres convienen y pactan, cada uno con cada uno,
que
a cierto hombre o asamblea
de hombres se le otorgará, por mayoría, el derecho de
representar a la persona de todos"
(idem, p. 142).
Por las funciones que está Ilamado a ejercer, el Estado deberá
adquirir la forma de un poder
absoluto que se extiende al poder civil y a la Iglesia, a toda la vida
civil. En estas condiciones la
sumisión del individuo y de la sociedad civil al Estado será absoluta.
En la instrucción del pueblo en los derechos esenciales de la
soberanía, Hobbes nos especifica, entre otras
(idea,
p.278-279):
Primero: Se enseñara al pueblo
"que
no debe
entusiasmarse
con
ninguna forma de
gobierno que vea
en las naciones vecinas, más que con
la suya
propia"
Segundo: Debe enseñársele
"que no ha de
sentir admiración hacia las virtudes de
ninguno de sus conciudadanos, por elevados que se hallen
ni por excelsa que
sea su apariencia en el Estado"
Tercero:
"Se les advertirá cuán grande falta es hablar mal
del representante del soberano
(sea un hombre o
una asamblea de hombres), o arguir y discutir su poder"
Es así
como, en su teoría, Hobbes coloca el contrato social (pacto social),
en defensa del poder absoluto del Estado, negando el origen natural de la sociedad civil
(señalado por Aristóteles). En otras palabras, estado de naturaleza y
pacto social sirven a Hobbes para justificar el absolutismo del poder
estatal.
De Estado de naturaleza a la sociedad cívíl
En su
sistema teórico, Locke se basa, al igual que Hobbes, en el estado de
naturaleza y en el contrato social,
pero llegando a conclusiones diferentes.
Contrario a Hobbes, sostiene ante todo la sociabilidad de los hombres,
rechazando la
"condición de
guerra de todos contra todos".
En el estado de naturaleza, los hombres se encuentran en
"un estado de
completa libertad para ordenar sus actos, y para disponer de sus
propiedades y de sus personas como mejor les parezca,
dentro de los límites de la ley natural, sin necesidad de pedir
permiso, y sin depender de la voluntad de otra persona". Es,
ademas, "un
estado de igualdad, dentro del que todo poder
y
toda jurisdicción
son recíprocas, en el que nadie tiene más que otro, puesto que no hay
cosa más evidente que el que seres de la misma especie y de idéntico
rango, nacidos para participar sin distinción de todas las ventajas de
la Naturaleza y para servirse de las mismas facultades, sean también
iguales entre ellos, sin subordinatión ni sometimiento"
(Locke, Ensayo sobre el gobierno civil, Ed. Aguilar, Buenos
Aires, 1963, p. 31).
Con el
objetivo de introducir el orden en ese estado en el que cada uno es
legislador de
sí
mismo, con ayuda del contrato social, se llega a la formación de la
sociedad civil como
superación del estado de naturaleza:
"siempre que cierto número de hombres se une en sociedad
renunciando
cada uno de ellos al poder de ejecutar la ley natural, cediéndolo a la
comunidad, entonces, y sólo entonces, se constituye una sociedad
política o civil"
(idol!, p. 110-11).
El hecho de someterse a un poder legislativo que elabore las leyes y
las ejecute
"es lo que saca a
los hombres de un estado de naturaleza y los coloca dentro de una
sociedad civil"
(idem, p. 111).
Ahora
bien, quien es investido con el poder mediante este procedimiento, no
puede hacer una utilización arbitraria de
él,
porque su principal finalidad es proteger los derechos de los hombres.
En caso de que abusara del poder estaría violando el contrato al que
debe obediencia, por lo que el pueblo entonces recobraría de nuevo su
soberanía originaria.
Para Locke, por tanto, la formación del Estado no puede conducir a una
negación de las
libertades individuales, sino a su protectión dentro de los límites
acordados por el contra to
social. Para ello propone la teoría de la división de los
poderes en legistativo, ejecutivo y federativo que más tarde sería
reelaborada por Montesquieu.
Del miedo
a la
virtud: los tres poderes y el control del poder
Otra figura, cuyas
ideas nos interesa exponer, es la del Barón Carlos de Montesquieu. En
su gran
obra "El
espíritu de las Leyes"
investiga el
origen de las leyes en la vida de los pueblos. Considera Montesquieu, que
"las leyes, en su
significación
más
extensa, no son más
que las
relaciones
naturales derivadas de la naturaleza de las cosas".
(Montesquieu. El espíritu de las
leyes, Ed. Gencias Sociales, La Habana, 1976, p. 43),
es decir, las
circunstancias naturales en que se desarrolla la vida de un pueblo
condicionan la aparición de las leyes. En primer lugar Montesquieu
analiza las leyes de la naturaleza que se derivan únicamente de la
constitución de nuestro ser, para to cual es necesario la
consideración del hombre antes de existir las sociedades, es decir, en
su estado de naturaleza, se señalan
(idem, p. 45-46):
• La ley, que al
imprimir en el hombre la idea de un creador, nos impulsa hacia
él
·
"La paz es la
primera de las leyes naturales"
con lo cual se
opone a las ideas sustentadas por Hobbes. Para Montesquieu, el estado
natural de guerra no
pudo suceder hasta
que los hombres vivieron en sociedad, que fue lo que les dio motivos para atacarse y defenderse
·
La satisfacción de
las necesidades
·
La atracción
recíproca de los sexos diferentes
·
El deseo de vivir
juntos
Todas estas leyes
no describen un estado de naturaleza primario donde reina In armonía y
la paz. La ley natural que invoca
"el
deseo de vivir juntos"
condiciona
que los hombres empiecen a vivir en sociedad, perdiendo desde ella el
sentimiento de su flaqueza. Es entonces que se termina la paz y la
igualdad y comienza el estado de guerra. Consciente
la sociedad de sus
fuerzas, se originan dos tipos de conflicto: la guerra de nación a
nación y la
lucha entre los particulares. Para establecer un control sobre ese
estado de guerra social es que los hombres establecen las leyes que se
dirigen a mantener la paz entre los Estados y entre los ciudadanos.
Para analizar las leyes que se derivan directamente de la naturaleza,
distingue tres formas
de gobiemo
en las cuales el factor determinante no es
quien y cuantos detentan
el poder,
sino
como utilizan ese poder. Su significación es la siguiente
(idem, p.
49):
|
Formas de
gobierno |
Despotism |
Monarquía |
Republica |
|
Principio
Rector |
Miedo |
Honor |
Virtud |
|
Naturaleza del |
El poder esta en |
Gobierna uno |
El
poder está
en |
|
gobierno |
uno solo, sin
ley
ni regla,
pues
gobierna seem
su voluntad y |
solo, pero con
sujeción a
leyes
fijas y pre-
establecidas |
el pueblo o
una
parte del
pueblo |
|
caprichos |
|
Como
podemos notar, para las tres formas de gobiemo una cuestión central
radica en el poder. Se pregunta como alcanzar un regimen en el que
existan libertad cívica, político y que a la vez impidiera la
aparición de cualquier forma de tiranía. Es aguí donde alcanza mayor
celebridad su obra, al plantear la teoría de la división de los
poderes (legislativo,
ejecutivo, judicial), basándose en la constitución inglesa y la obra
de Locke. Formula una famosa
máxima: "Para que no se
pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder".
Es decir, entre los
poderes del Estado se hace necesaria la existencia de frenos
recíprocos que garanticen una verdadera libertad en la sociedad.
"Todo se habría
perdido si el mismo hombre, la misma corporatión de próceres, la misma
asamblea
del pueblo ejerciera los tres poderes: el de dictar las leyes, el de
ejecutar las
resoluciones
públicas y el de juzgar los delitos o los pleitos entre
particulares"
(idem, p. 191).
Del contrato social y los Iimites de la voluntad general.
En sus
obras
"Discurso sobre el origen y
los fundamentos de la desigualdad entre los hombres" y
el
"Contrato social",
Rousseau, al igual que Ios
anteriores representantes, considera necesario remontarse hasta el
estado natural para adquirir un adecuado conocimiento de
las bases reales sobre las cuales
descansa in sociedad humana. Mientras no conozcamos al
hombre primitivo, plantea
Rousseau,
"es inútil que queramos determinar
la ley que ha recibido o la
que conviene más a su constitución"
(Rosseau, ).J., Obras Escogidas, Ed.
Ciencias Sociales, La Habana, 1973, p. 529).
En el
estado de naturaleza los hombres vivían en libertad, existía la
igualdad y se vivía en
correspondencia con los dictámenes de la naturaleza. En el mismo
"todas las cosas
marchaban de manera tan uniforme y en el que la superficie de la
tierra no está sujeta a esos cambios bruscos y continuos que causan
las pasiones y la inconstancia de Los pueblos reunidos
en sociedad"
(idem,
p. 534).
Los hombres abandonaron ese
estado de felicidad cuando por la
obra de la civilización se
apartaron de él. Los más fuertes se impusieron a los más débiles:
"el primero que,
habiendo cercado un terreno, descubrió la manera de decir: esto me
pertenece y hallo gentes bastantes sencillas para creerle, fue el
verdadero fundador de la sociedad civil”.
(idem, p. 553).
El
surgimiento de la sociedad civil dio origen a una profunda
contradicción entre la constitución natural del hombre y su condición
social de existencia. La solución a esta contradicción no puede ser el
regreso "al estado de
naturaleza ni tampoco la renuncia a la sociedad civil".
Se
trata, en lo esencial, de buscar un modo de convivencia social que
permita a los hombres
el disfrute de sus derechos
naturales: la igualdad y Ia libertad. Para ello, Rousseau recurre
a la idea del contra to social:
"Encontrar una forma de asociacion
que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de
cada asociado, y por la
'cual,
cada uno, uniéndose a
todos,
no
obedezca sino
a sí
mismo y permanezca
tan libre como antes".
'Tal
es el
problema fundamental
cuya
solución da el contrato
social
(idem, p. 612).
Esta
forma
ideal de
asociación tiene como
resultado
la
creacion
de
un
cuerpo político encargado
de velar
por
el
respeto
de los
derechos
naturales de libertad
e
igualdad de los hombres. Para ello
es que
se constituye el
Estado, representante,
por
lo
tanto,
de los
derechos naturales del hombre:
"pierde
su libertad
y
el derecho ilimitado a
todo)
cuanto desea y puede
alcanzar,
ganando en cambia la
libertad civil y la propiedad de
lo que posee"
(idem, p.
615).
Queda
sometido el hombre
de
esta
forma a la
"voluntad
general",
constituyendo
un
acto
de
soberanía.
"Así
como la naturaleza ha
dado
al hombre un
poder
absoluto sobre
todos sus miembros,
el pacto social da
al cuerpo político un poder
absoluto sobre
todos
los suyos. Es
éste el mismo
poder que, dirigido por
la voluntad general, toma,
como ya
he dicho, el nombre
de
soberanía"
(idem, p. 621).
En
la
"voluntad general"
es que se expresa la verdadera soberanía
del
pueblo en su conjunto,
y la misma no
puede
ser
patrimonio de
un
hombre o un grupo
de
hombres.
En la democracia, la ciencia de asociarse es la ciencia madre
Quizás
sea
el
político
e historiador francés Alexis
de Tocqueville
ono
de los
primeros
en
estudiar
profundamente el
papel de las
asociaciones en una sociedad
civil democrática.
Para
Tocqueville
"después de obrar solo,
lo más natural
al
hombre es la de
combinar
sus esfuerzos
con los
de
sus
semejantes y obrar en común. El
derecho
de
asociación me parece casi tan
inalienable por su naturaleza
como
la libertad individual"
(Tocqueville, A. La democracia en America, Ed. Fondo de Cultura
Económica, México, 1957),
de tal
forma, que quien se
propone destruirla la
ataca y socava
los
cimientos
de la
propia
sociedad.
Una
asociación,
señala,
consiste
solamente
en la
adhesión
pública que
da
cierto número de
individuos
a tales
o
cuales
doctrinas, y en
el
compromiso que contraen
de contribuir
de
cierta manera a hacerlas
prevalecer. "En el seno de la
sociedad gozan
de autonomía,
estableciendo una especie de
'gobierno
civil'
que garantiza
su
independencia y
la plena
libertad
a sus
miembros". "La independencia,
subraya,
encuentra en
él
su parte:
como en
la
sociedad,
todos
caminan
allí al mismo tiempo hacia
el mismo fin;
pero no esta obligado cada uno a
moverse en
él
por el
mismo camino.
No se hace
entonces sacrificio
de la
voluntad y de
la
razó n;
sino que
se aplica la voluntad y la
razón
para hacer triunfar una
empresa
común"
(idem, p. 212).
El autor
de la "Democracia
en América"
reconoce
que hay quienes ven en la
libertad de
asociación una amenaza a
los gobiernos,
lo cual
no es más que el
resultado
de
la
inexperiencia en "materia
de libertad".
Remitiéndose a
la
experiencia europea, nos
habla
del
carácter
de aquellas
asociaciones que se
fundan
para "actuar y no hablar,
combatir y no
convecer",
con
lo
cual se
ven inclinadas a "darse una
organization
que
no tiene nada de
civil, y a
introducir en su seno los
hábitos y las
máximas
militares". Es así como
"Los miembros
de esas
asociaciones responder
a un santo y seña
como los soldados en campaña;
profesan el dogma de
la obediencia pasiva, o más bien, al unirse
hacen
de un sólo golpe
el sacrificio entero de su juicio
y
de
su libre
albedrío",
llegándose
a un estado
de
"Tiranía" dentro de
las
mismas
(idem, p.
211).
Para la
sociedad
civil en
su conjunto
las consecuencias
son funestas, ya que,
tal
situación,
"disminuye
mucho
su fuerza
moral
y pierden
así el carácter sagrado que
es inherente a la
lucha
de Ios oprimidos contra
los opresores.
Porque,
aquel que transige
con obedecer
servilmente en
ciertos casos a algunos de sus semejantes, les entrega su
voluntad y les somete hasta su pensamiento, y cómo podrá pretender que
quiere ser libre?"
(idem, p.
211-212).
Tocqueville establece una estrecha relación entre la libertad de
asociación y la democracia:
"no hay país donde las
asociaciones sean más necesarias, para impedir el despotismo de los
partidos o el arbitrio del
príncipe, que aquellos cuyo Estado social es democrático"
(idem, p. 209).
La prohibición de la libertad de
asociación conduce inevitablemente al despotismo egoísta,
ve en el aislamiento de los
hombres la garantía más Segura de su propia duración y procura
aislarlos por cuantos medios están
a su alcance: "Un
déspota,
continúa señalando,
perdona
facilmente a los gobernados que no le quieran, con tal de que ellos no
se quieran entre sí; no les exige su asistencia para conducir al
Estado, y se contenta con que no aspiren a dirigirlo por sí mismos.
llama espíritus turbulentos e inquietos a los que pretenden unir sus
esfuerzos para crear la prosperidad común y, cambiando el sentido
natural de las palabras, llama buenos ciudadanos a los que se
encierran estrechamente en sí mismos
(idem, p.
469).
"El despotism concliciona la
prevalencia de la indiferencia general en la sociedad".
La libertad
de
asociación en la
socíedad civil es condición
inseparable del progreso social, forzando a los hombres a salir
de sus
"intereses individuales"
para tratar en común Ios
"negocios públicos",
los obliga a
"ayudarse mutuamente"
a
pesar de las fuerzas que le incitan
a la separación. Para
Tocqueville, "un pueblo
en que los particulares perdiesen el poder de hacer aisladamente
grandes cosas, sin adquirir
la facultad de producirlas en común, volvería bien pronto a la
barbarie"
(idem,
p. 474) .
Su
pensamiento es más conclusivo en los siguientes planteamientos:
"En los países democráticos, la
ciencia de las asociaciones es la ciencia madre y el progreso
de todas
las demás
depende
del
progreso de
éstas",
y "para que los hombres permanezcan civilizados o lleguen a serlo,
es necesario que el arte de
asociarse se desarrolle entre ellos y se perfeccione en la misma
propoción en que la
igualdad de condiciones aumenta"
(idem, p.
476).
Para
el logro de este objetivo el autor nos ofrece un método y lanza un
reto: "el país más
democrático de la tierra, es aquel en que los hombres han
perfeccionado más el arte de seguir en común el objeto de sus deseos y
han aplicado al mayor número de objectos esta nueva ciencia"
(idem, p.
473) .
"Hacia el mismo fin pero por diferentes caminos"
En su
análisis de la sociedad, Marx introduce la concepción materialista,
que busca las raíces de la
"superestructura"
en las condiciones
materiales de vida:
"tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado
no pueden comprenderse por sí mismos ni por la llamada
evolución del espíritu humano, sino que radican, por el
contrario, en las condiciones de vida cuyo conjunto resume
Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo
XVIII, bajo el nombre de 'sociedad civil', y que la
anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la Economía Politica"
(Marx, C.
Prólogo de la contributión a la crítica de la Economía
Politica, Ed. ciencias Sociales, La Habana, p. 182).
En la sociedad civil, entendida como conjunto de "fenómenos
económicos", es
el
Lugar donde
se despliegan los
"antagonismos de
clases" que
sirven de base para la formación de los
"partidos políticos" y su
lucha.
Estas condiciones son las que originan el Estado, a
diferencia de
Hegel, que consíderaba este proceso a la inversa. Veamos como
lo
expresa Marx:
"no es el Estado el que condiciona y
regula la sociedad
civil, sino ésta la que condiciona y regula al
Estado"
(Engels, F. Contrihucilnt a la historia de la liga de los comunistas.
Ed. Ciencias Socieales,
La Habana, p. 458),
"el Estado, el
régimen político, es el elemento subalterno, y la sociedad
civil, el reino de las relaciones economicas, el elemento decisivo. La
idea traditional, a la que también Hegel rindió culto, veía en el
Estado el elemento determinante, y en la sociedad civil el
elemento condicionado por aquel". Y más adelante puntualiza: "la
voluntad del Estado obedece, en general, a las necesidades variables
de la sociedad civil, a la supremacía de tal o cual clase"
(Engels, F Ludwing Fenuerbaelt y el fin de la filosofia clásica
alemana, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, p. 647).
La formulación clásica del marxismo sobre este asunto, que se ha
constituido en fundamento de toda la comprensión marxista de la
sociedad, queda resumida en las siguientes palabras del propio Marx:
"Qué
es la sociedad,
cualquiera
que sea su forma?
El producto de la acción recíproca de los hombres. Pueden los hombres elegir esta o aquella forma social?'Nada
de eso. A un
determinado nivel de desarrollo de las facultades
productivas de los hombres, corresponde una determinada forma de comercio y de
consumo. A determinadas fases de desarrollo de la producción, de
comercio, del consumo, corresponden determinadas
formas
de constitución
social, una determinada organizacion de la familia, de los estamentos
o de las clases; en una palabra, una determinada sociedad civil. A una
determinada sociedad
civil,
corresponde un determinado
Estado político,
que no es más que la expresión oficial de la sociedad civil"
(Carta de C. Marx a P. V. Amenkov del 28 de diciembre de 1846).
En trabajos posteriores, Marx sustituye el termino
"sociedad civil"
por un sistema de conceptos que expresan la llamada
"concepción materialists de la historia":
base económica, modo de producción, estructura económica de la
sociedad y otros.
La sociedad civíl en Cuba hoy: el Partido y la Constitutión
En correspondencia con la concepción marxista de la sociedad es
imprescindible el análísis del
termino "organization
política de la sociedad",
expresión de la sociedad civil en su conjunto.
Continuando la lógica expositiva del marxismo, el origen de la
organización política de la sociedad
se encuentra en la división de la sociedad en clases antagónicas, lo
cual condiciona la diferenciación de la vida social y política,
apareciendo nuevas relaciones socíales: políticas y jurídicas, con sus
correspondientes organizacíones e institucions (Estado y partidos
políticos), fundadas para conquistar el poder. De esta forma la
organización política de cualquier socíedad dividida en clases se
define como "el sistema de
instituciones, organizaciones y organismos que regulan las
relacions políticas entre las clases, las
naciones y los estados"
(Konstantinov, F. Fundamentos de la (iloso(ia marxista-letiinista.,
Parte 11, Materialismo
histórico,
Ed. Ciencías Sociales, La Habana, 1968, p. 149).
Para,otros autores marxistas, ln organización política en su sentido
estrecho representa el "sistema
de la dictadura de la clase dominante", y
en su
sentido amplio "todos
lo que participan en los asuntos del Estado".
Con el término organizacíón política de la sociedad se establece una
diferenciación entre
sociedad civil y Estado, ya anotada en Hegel, y según la cual
"la relation de la sociedad
civil con su organizacion
política puede ser expresada corn la relación entre el contenido y la
forma. El concepto de
organización política de la sociedad es comparable con el de
organizacicin estatal , su
relacion es la del todo y la parte"
(Colectivo de autores. leoria
marxista-leninista del Estado
y
el Derecho, Ed. Política,
La
Habana, 1985, p. 294).
Si
Bíen, teóricamente, se trata de establecer una diferenciación entre
sociedad civil y Estado, los límites exístentes entre ambos se nos
presentan bastante imprecisos.
En lo
que se refiere a la organización política de la sociedad socialista
nos encontramos con que el Estado Socialista se levanta sobre la
sociedad civil a la manera hegeliana: "El
Estado Socialista es, en primer
término, un instrumento destinado a unir a las masas, darles una
educacion comunista y edificar la sociedad nueva"
(Konstantinov, E Op. cit., p. 42).
Es decir, el Estado asume la
responsabilidad de encauzar a todos los hombres hacia la
"unidad monolítica"
en el pensar y el actuar, hacia la
"unidad político-social
e ideologica e indisoluble
del pueblo"
alrededor del
partido comunista
(Afanasiev.
Fundamentos del comunismo científico, Ed.
Politica,
La
Habana, p. 43).
El
logro de este objetivo sólo
es posible privando de
autonomía a toda la sociedad civil, imponiéndole por la fuerza los
esquemas de sólo una parte de la misma. Se trata, por lo tanto, de que
Estado, Partido y sociedad.;
civil se conviertan en un todo homogeneo indiferenciado.
En el
programa del PCC se plantea que
"el Partido Comunista de Cuba,
vanguardia de la clase
obrera y de todo el
pueblo,
es la fuerza dirigente
superior de este sistema
y
de toda la sociedad"
(Programa del PCC, Ed.
Politica,
La
Habana,
1987, p. 65). Al
referirse at llamado sistema de la
democracia socialista se
plantea que el mismo está integrado
"por
un conjunto de instituciones
estatales, organismos y organizaciones políticas, de masas y
sociales, de contenido diverso e interrelacionadas en su
funcionamiento. El Partido dirige y coordina el trabajo de ese
conjunto, y controla que cada uno de sus integrantes
cumpla a plenitud sus funciones específicas"
(idem).
Más
adelante, se reafirman estos
propósitos totalizadores:
"Nuestro partido comunista
constituye la fuerza rectora de la sociedad cubana. Determine las
línens más generales del desarrollo del país y la política que
corresponde a cada etapa de la Revolución; precisa las direcciones
principales en las esferas económica, social y cultural; dirige
la política exterior de la nación; trabaja por profundizar
la concienda revolucionaria y comunista de las masas y las
prepara Para el
enfrentamiento ideológico contra los enemigos de clase; organiza la
defensa de la Patria a
través de la concepcion de la guerra de todo el pueblo"
(idem).
Luego de estas
consideraciones sólo nos queda concluir que el Estado es el Partido,
el Partido es el Estado, y ambos pretenden asimilar la sociedad civil
en su totalidad. Estos planteamientos no quedan en simples
declaraciones programáticas de un partido, sino que se han convertido
en Ley de la República:
"Artículo 5. El
Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista,
vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente de
la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los
esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del
socialismo y el avance hacia la sociedad comunista".
Referencias en la
Doctrina Social de la Iglesia
En la Doctrina
Social de la Iglesia encontramos estos presupuestos y conceptos:
Socialización
La relación entre el proceso de personalización y
socialización es definido por el Concilio de la siguiente manera:
"El
hombre
es por su intima
naturaleza,
un ser
social,
y
no
puede
vivir ni
desplegar
sus
cualidades
sin
relacionarse con
los
demás. Su
interioridad no lo
hace
juguete
de las
condiciones físicas o sociales
externas... En
nuestra época... se
multiplican las
conexiones
mutuas
y
las
interdependencias,
de ahí surgen asociaciones
e
instituciones, este fenómeno
recibe
el nombre
de socialización"
(qr.
Consiincacibn Pastoral "Gambian el Spes", 3 y
25).
Primacía de la persona
Este proceso crea
nuevas relaciones y a menudo no se ve acompañado de un adecuado
proceso de maduración de la persona y no se establecen, por tanto,
auténticos vinculos humanos; es por eso que la Doctrina Social de la
Iglesia establece como premisa central que "es la
persona
del hombre
lo que
hay que salvar.
Es la sociedad
humana
la que
hay que
renovar... el hombre todo entero, cuerpo y
alma,
corazón y
conciencia, inteligencia y voluntad"
(Constitución Pastoral "Gaudium
et
Spes",
Concilio Vaticano
I1, 1965,
3).
Fundamentos de todo orden socíal
Además de dar la
primacía al desarrollo pleno e integral de la persona, todo grupo
social debe tener en cuenta el bien común, entendiendo éste como)
"el conjunto
de aquellas
condiciones
sociales que permiten y favorecen en
los seres
humanos el desarrollo
integral
de su
persona" (Juan
XXI11,
"Mater
et Magistra",
1961,65;
Juan
XXIII, "Pacem
in 'Ferris".
1963, 58;
Constitución
Pastoral "Gaudium et Spes",Concilio Vaticano
II,
1965,
74; Constitución Pastoral
"Gaudium
et Spes",
(2oncilio Vaticano
II,
1965, 48).
Todo grupo
human y todo orden social -dice el Concilio- hay que desarrollarlo a diario
sobre estos fundamentos:
·
fundarlo en la verdad
·
edificarlo sobre la justicia
·
vivificarlo por el amor
·
equilibrarlo en la libertad
Para esto hay que
proceder por dos caminos en su reconstrucción:
·
Por una renovación de los
espíritus,
• Y por
profundas reformas
de la sociedad, (Cfr.
Constitución Pastoral "Gaudium et Spes",
Concilio
Vaticano II,
1965,
26)
Equilibrio entre socializatión y autonomía personal
En el análisis del caso
cubano es
de suma importancin
aclarar que uno
de los factores en el
proceso de
deshumanización que ha sufrido
el hombre cubano de hoy se
debe a
la desmesurada
intervención de los
mecanismos y aparatos estatales
en el seno
de la vida
personal y
grupal.
Es
por eso que las
palabras de la Constítution "Gozos y
Esperanzas", del
Concilio, deben tener una
especial repercusión en nosotros. En ella queda esclarecido que:
"A consecuencia de la
complejidad de nuestra
época,
los poderes públicos se ven
obligados a intervenir con más
frecuencia en
materia social,
económica y cultural para crear
condiciones más favorables que ayuden
con mayor eficacia a los
ciudadanos y
a los grupos
en la búsqueda del
bien completo del
hombre.
Según
las diversas regiones
y
evolución de los
pueblos
pueden entenderse de diverso modo
las relaciones entre socializacion
y la autonomía
y
el desarrollo de la persona...
de todos modos, es inhumano
que la autoridad
política caiga en formas
totalitarias o en forrnas
dictatoriales que lesionen los
derechos de
la persona o de los
grupos sociales"
(Constitutión
Pastoral "( Gaudium
et Spes",
Concilio Vaticano
II, 1965,
75).
Limitaciones de la comunidad cívíl y necesidad de la comunidad
política
Sin embargo, aunque
lamentamos la intromisión
totalitaria del
estado en los asuntos
de la persona y de la
sociedad civil, los
cristianos reconocemos con el Papa Juan
XXIII, que
"los hombres, las familias
y
los diversos
grupos
que constituyen
la
comunidad
civil son conscientes
de
su
propia insuficiencia para lograr la
vida plenamente humana,
y
perciben la
necesidad de una comunidad más
amplia, en la cual
todos
conjuguen a
diario sus energías
en order al bien común.
Por ello
forman comunidad política
según tipos institucionales
varios"
(Juan XXIII,
"Mater et Magistra",
1961,
65).
Tambien
el Concilio esclarece que "la mejor
manera de llegar a una
política auténticamence humana es:
·
fomentar el
sentido interior de la justicia,
de la benevolencia y del servicio
al bien común
·
robustecer
las convícciones fundamentales en lo
que toca a la naturaleza
verdadera de la comunidad política
·
y
lo que toca
al fin, recto ejercicio y límites
de los poderes públicos"
(Constitutión
Pastoral "Gaudium
et Spes",
Concilio
Vatican
II,
1965 ,73)
Poder Politico y Grupos Intermedios
El
Papa Pablo
VI -a quién tanto admiramos contribuyó con su magisterio a
delimitar los términos
del
poder político y sus
relaciones con las
organizaciones intermedias,
insistiendo en que al
final de todo el proceso
social global las
decisiones estaban en manor del
poder político.
Para nosotros es importante no solo profundizar en la necesidad del
poder político para regular y ordenar el cuerpo social, sino que,
debido a la deficiente educación política que
constatamos en nuestra sociedad cubana luego de más de tres décadas de
una información manípulada y escasa
en esta materia, necesitamos esclarecer la función de dicho poder
(Cfr. 1.
Jornada Social Católica: Memoria. Ponencia Pluralismo y
Participatión):
"Ciertamente,
sobre el término “política" son posibles muchas confusiones y deben ser
esclarecidas, Pero cada uno síente que en los campos social y
económico... la decisión última recae sobre el poder político. Este
que constituye el vínculo natural y necesario para asegurar la
cohesión del cuerpo social, debe tener como finalidad la
realizacion del bien común... Obra en el respeto de las
legitimas libertades de los individuos, de las familias y de los
grupos subsidiarios... se despliega dentro de los lírnites propios de
su competencia... interviene siempre con un deseo de justicia y
dedication al bien común, del que tiene responsabilidad última. No
roba pues a los individuos
y
cuerpos intermedios su campo de actividades y sus
responsabilidades propias... En efecto, el objeto de toda intervención
en materia social es ayudar a los miembros del cuerpo social y no
destruirlos ni absorberlos... una actitud invasora que tendiera
a hacer de él
algo absoluto, se convertiria en un grave peligro"
(Pablo
Vl, "Octogessinta
Advenielu", 197!, 46).
Como hemos mencionado en párrafos anteriores, los documentos citados
del Partido Comunista de Cuba y de la actual Constitución de la
República no coinciden con estos presupuestos, traspasando los límites
naturales y necesarios de la competencia de un
partido
y del mismo Estado en el ámbito social. La luz que la Doctrina Social
de la Iglesia arroja sobre esta
excesiva interventión del Partido-Estado en Cuba boy, nos hacen ver,
con mayor claridad, la causa raigal y primera de la muerte de la
subjetividad en nuestra sociedad civil.
Cambio de los corazones y de las estructuras: un nuevo modelo de
sociedad
Ante esta situación, surge inmediatamente en nuestra reflexión la
disyuntiva, falsa y
desorientadora, entre un cambio de estructuras políticas económicas y
sociales y un cambio en el interior
de la subjetividad personal y social de Ios hombres y grupos.
Quisiéramos pasar de esta errática dicotomía y presentar el principal
problema que nos parece que superaría tal maniqueísmo.
En efecto, se trata de cambiar al mismo tiempo "corazones" y
estructuras, no por un proceso
paralelo y diverso, sino que se trata de descubrir que, el "suplemento
de alma" de las estructuras socio-económicas y políticas no debe ser
sofocado como rezago de una concepción del mundo propia de la
modernidad y del íluminismo francés, que ponía la razón y la pura
ciencia en el centro y cima de todo proceso social.
Traspasando el tiempo de esta hegemonía y sin nuevos retornos a la
cristiandad es necesario pensar en un nuevo modelo de sociedad.
"Hoy
-tambien- los hombres aspiran a liberarse de la necesidad y de la
dependencia. Pero
esa liberación
comienza con la
libertad interior
que ellos deben
recuperar de cara a
sus bienes y
poderes,
no
llegarán a
ello a
no
ser por un amor
trascendente del hombre
y, en
consecuencia,
por una
disponibilidad efectiva al servicio. De
otro
modo,
se ve claro,
aún Las
ideologías más
revolucionarias no
desembocarán más
que en un simple
cambio
de amos,
instalados
a su
vez
en
el poder,
estos nuevos
amos
se rodean
de
privilegios, limitan
las
libertades y
consienten
que se
instauren otras
formas
de injusticias.
Muchos llegan
también a plantearse el problema del modelo mismo de la sociedad"
(Pablo VI, "Octogessinua Adveniens", 1971 ,45).
Esto
queremos plantear en nuestra ponencia: no quedarse en la queja estéril
y el lamento inútil sobre el
actual estado de cosas en nuestra Patria querida, sino ayudarnos a
remontar
el pesimismo y el desaliento, con
la esperanza puesta en Aquel que es Señor de la Historia.
Debemos reflexionar
serenamente y a la Luz de la Enseñanza Social de la Iglesia, responder
al reto de la reconstrucción de nuestra nación a partir de una
concepción renovada de la
sociedad que tenga como motivacíón ínterior, como mística y sustento
para la acción libre y
responsable, el desarrollo de la "subjetividad" de la persona y de la
sociedad como nos ha explicado el Papa Juan Pablo II en su Encíclica
Centesimus Alums:
"Según la Rerum
Novarum y la Doctrina Social de la Iglesia, la socialidad del hombre
no se agota
en el Estado, sino que se realiza en diversus grupos intermedios,
comenzando por la familia y siguiendo por los grupos económicos,
sociales, políticos y culturales, los cuales,
como provienen de
la misma naturaleza humana, tienen su propia autonomía, sin salirse
del
ámbito del bien
común... Es esto a lo que he Ilamado "subjetividad de la sociedad",
la cual
junto con la subjetividad del individuo ha sido anulada por
el socialismo real"
(Juan
Pablo II,
"Centesimus
Ann us", 1991,
13).
Papel de la Iglesia y de los laicos cristianos
En el
esfuerzo por encontrar un nuevo modelo de sociedad, la Iglesia
"acompaña
con todo
su dinamismo
a los
hombres en su
búsqueda. Si bien
no
interviene para
dar
su autenticidad a
una estructura
determinada
o para proponer un modelo
prefabricado, ella
no se limita a
recordar
unos principios
generales", sino que "se alimenta
en una
experiencia rica de
muchos siglos,
lo que
le permite
asumir en la continuidad
de
sus preocupaciones
permanentes
la
innovación
atrevida
y
creadora que
requiere la situación
presente
en el mundo"
(Pablo VI,
"Octol
essima Adve uiens",
1971,
42).
Los
cristianos debemos encontrar las formas concretas para hacer realidad,
en primer lugar, esa actitud
consecuente con la misión específica de la Iglesia que no la lleve al
extremo de canonizar una estructura o modelo político concreto ni al
extremo de quedarse en una actitud "angelical" o falsamente
espiritualista de no comprometerse con la realidad social en que debe
encarnarse, reduciendo su aporte a meras recomendaciones teóricas
abstractas.
En
segundo lugar, debemos asumir el desafío de los tiempos presentes que
exigen de la Iglesia, y de
los laícos especialmente, una actitud creadora que nos libere del
pesimismo y la parálisis, y
nos lance hacia una reflexión y acción que respondan,
consecuentemente, con las necesidades de la sociedad y de las personas
que nos rodean.
Es más, resulta una
obligación de los laicos cristíanos que brota de su vocación al
servicío de
la justicia y la paz en el mundo:
"El cristiano tienie la
obligación
de
participar en esta búsqueda, tanto para la
organización como para la vida de la sociedad política... la accion
política i es necesario subrayar que
se trata ante todo de una acción y
no de una ideologial- debe ester apoyada en un
proyecto de sociedad
coherente en sus medios concretes y en su aspiración que se
alimenta de una concepción plena del hombre... no pertenece ni al
Estado, ni tampoco a los partidos políticos que se cerrarían en sí
mismos, el tratar de imponer una ideología por medios que
desembocarian en la dictadura de los espíritus, la peor de todas...
Toca a los grupos culturales y
religiosos -dentro de la libertad de adhesion que ellos suponen-
desarrollar en el cuerpo social, de manera desinteresada y por
su propio camino, estas convicciones últimas sobre la naturaleza, el
origen y el fin del hombre y de la sociedad"
(Pablo VI,
"Octogessima
Adveniens",
1971,
25).
Por esto, y en cumplimiento de la misión evangélica que brota de
nuestra vocacíón de
bautizados, de
confirmados y de cubanos comprometidos en acelerar la historia de
nuestra
amada y sufrida nación, a la luz y bajo Ia
inspiración de Ia enseñanza social de la Iglesia,
es que queremos proponer un camino para la reconstrucción de la sociedad
cubana a partir
de un
proyecto de humanismo cristiano y de la animación de la subjetividad
del entramado
de los grupos y organizaciones intermedias, libres y autónomas.
En ejercicio de la misión profétíca de los crístíanos
Los cristianos,
siguiendo las enseñanzas de su maestro y Señor, sabemos que nuestra fe
sería vana si no se expresara en Ias obras
(Cfr. Sant. 2, 14-17) y
que aunque todo árbol que no dé frutos se debe
cortar y tirarlo al fuego, el Señor, con su paciencia histórica espera
siempre un año más con la esperanza de que lleguen al fin los frutos y
que no sean tan ácidos
(Cfr. Lc. 13, 6-9).
También queremos
recordar que nuestra misión no es separar el
trigo
de la cizaña sino
sembrar la semilla
y la palabra salvadora de Cristo, y poner a producir los talentos que
El nos ha
encargado mientras vuelve.
(Cfr. Mc. 13, 24-30. Lc. 19, 11-27).
Sin embargo, la misión profétíca de los cristianos nos
exige, en continuidad con la larga
tradición bíblica, aquellas mismas actitudes que describía como
propias el profeta Jeremías:
"Entonces Yavé extendió su mano y me tocó la boca, diciendo: en
este mornento pongo mis palabras en tu boca. En este día te encargo
los pueblos y naciones:
·
arrancarás y derribarás
·
perderás y destruirás
·
edificarás y plantarás
Tu
ahora, renueva tu valor y ve a decirles todo lo que yo te mande...
Este día hago de ti una fortaleza, un pilar de hierro, una muralla de
bronce... no temas... yo estoy contigo para ampararte"
(Jeremtas
I,
9-19).
Luego vino Jesús,
el profeta por excelencia, y nos dio una fuerza
interior, un
defensor que
derriba murallas y muros de odios y divisiones: El
Espíritu
Santo,
que sigue hoy animando
e iluminando a su
Iglesia y a cada cristiano que quiere ser fiel a su vocación, renovará
la
faz de la tierra cubana, si siendo trasparentes a sus luces
y charisma llegamos a discerner caul es su voluntad y su proyecto para
nosotros como pueblo.
Escrutando sus mociones en la
Doctrina Social de la Iglesia trataremos de ver mejor
nuestros propios problemas como
personas y como nación, con el único afan de rectificar,
renovar y edificar una
Patria mejor en comunión con todos los cubanos: los de aquí, y los
que están lejos por cualquier causa.
Impedimentos
para una
sociedad civil sana
Líbertad y socíedad cívíl
Para
que haya una sociedad civil sana, autónoma, diversa del poder político
y no manipulada por otros
intereses o poderes, es necessary qua exist un auténtico ámbito de.
libertad. Precisamente es
este uno de los obstáculos para que en
Cuba
podamos participar
en grupos, organizaciones e instituciones con la iniciativa y las
posibilidades de acción propios de una sociedad libre. Libre de los
egoísmos personales y de las hegemonías de
grupos. Libre de los intereses
mezquinos y de las presiones ideológicas toralitarias. Pero,
además, libre para proyectar, organizarse, actuar y pensar sin
miedo a las represalias. Donde hay miedo no se goza de
total libertad.
"Para que
gocemos de la libertad de los hijos de Dios hemos sido creados por El
y redimidos
por la Sangre de
Cristo (Cf,:
Gal.
5, 1-6)
y
toda sociedad debe
crear para sí misma y para sus
miembros
ese clima y
espacio de libertad que unido a la responsabilidad hacen crecer en
humanidad. Pero "donde la sociedad se organza reduciendo de manera
arbitruria o inclusion eliminando el ámbito en que se ejercita
legítimamente la libertad, el resultado es la desorganización y
la decadencia progresiva
de la sociedad" Juan
Pablo 11, "Ceiuesinws Annus", 1991, 25).
Los cubanos hemos experimentado en
las últimas decadas esta realidad y decimos, con pena y deseos de
mejorar esta situación, que mientras no se pueda ejercitar la libre
iniciativa y la libertad de
organización, la sociedad civil continuará en extinción. La raíz
de la indisciplina social,
la causa primaria y fundamental de la decadence de la realidad de
la vida social en Cuba es la falta de libertad Es necessario saber y
enmendarlo.
Alienación y socíedad civíl
El
marxismo leninismo, estatalmente impuesto en Cuba, postulaba en su
teoría que la sociedad individualista de corte liberal-capitalista
alienaba al hombre de su verdadera y cruda realidad económica-política
y social, y predecía que cuando la explotación cesara,
se acabaría esa enajenación y el
hombre liberado de la opresion podría construir su propio
proyecto de vida.
Este sueño, mientras más se iba
induciendo en toda la lnformaclon y los sistemas de
enseñanza, tanto más lejos de la
realidad misma de la vida cotidiana de nuestro pueblo se
iba colocando. En realidad, la práctica de la llamada "dictadura del
proletariado", que
consiste
en el control total por parte del Estado de todos los miembros de la
sociedad, fue
anulando la líbertad de acción y maniatando o disolviendo toda la
trama
de
las organizaciones intermedias en Cuba: tildando a muchas de
burguesas, a otras de contrarevolucionarias, a otras de obsoletas e
innecesarias, a otras tolerándolas o asfixiándolas. Al final podemos
decir que sólo la Iglesia y aIgunas asociaciones muy insignificantes o
simbólicas quedaron como único espacio de comunión y participación
verdaderas.
La colectivización de nuestra sociedad aplastó su propia subjetividad
y cerró la puerta a la auténtica y voluntaria solidaridad, al imponer
por decreto la "solidaridad proletaria".
Por eso
constatamos en nuestra propia existencia como pueblo, aquellas
palabras del Papa Juan Pablo II en
in Encíclica con motivo del Centenario de la Rerum Novarum:
"Se aliena
el
hombre
que
rechaza
trascenderse a sí mismo y vivir la experiencia de la autodonación y de la formación de una auténtica comunidad
humana orientada a su destino
último
que es Dios...
Está
alienada una
sociedad
que, en
sus formas de
organización social, de producción y consumo, hace más difícil la
realización de la donación y la formación de
esa solidaridad
interhumana... El colectivismo no acaba con la alienación sino que más
bien la incrementa, al añadirle la
penuria
de
las cosas
necesarias y la
ineficacia
econónica"
(Juan Pablo 11,
"Centesinuus
Annus",
1991, 41).
Cuando
se tiene que luchar cotidianamente por la subsistencia y se cierra el
horizonte por la ineficacia de las
gestiones estatales, se cierra el horizonte y se aliena el hombre de
su realidad plena y compleja, reduciendo su mirada a la cercanía de un
pan sin libertad de
gestionarlo, ni posibilidad de producirlo. Este es uno de los
impedimentos más serios para
reconstruir la sociedad civil en Cuba, pero es, a la vez, la
prueba de que solo conviviendo en esa urdimbre de un cuerpo social diversificado y creativo, puede la
persona humana liberarse plenamente de la alienación que lo
hace extraño espectador de su propia historia
y destino.
Partido unico y socíedad cívil
Otro de los impedimentos para el desarrollo pleno de ln sociedad
civil, y quizás estructuralmente el más importante, es la hegemonía
excluyente y totalitaria del Partido
Comunista de Cuba como fuerza superior que dirige a la sociedad y al
Estado, como citamos
en la primera parte de nuestro trabajo. Realidad esta consagrada en el
Artículo 5 de la Constitución de la Republica como ley suprema.
No se trata solamente de que se prohíba la,existencia de
otros partidos políticos,
considerados aún, en últimas declaraciones, como representantes del
imperialismo en un lenguaje algo
atrasado en el contexto de las relaciones internacionales; se trata
además, de la prohibición de la existencia y la acción de
organizaciones civilistas que tienen fines y medios pacíficos y que
declaran su propósito de defender Ios Derechos Humanos y
denunciar sus violaciones. Cualquier asociación cívica es puesta en
sospecha y presionada para que no
ejerza su función en beneficio de nuestra sociedad o de una parte de
ella.
Puestos a iluminar con la Doctrina Social de la Iglesia esta realidad
que nos resulta tan
cercana
y dolorosa a los cubanos, escuchamos con atención este párrafo de la
Sollicitudo Rei Socialis:
"Es necesario
recalcar, además,
que ningun grupo
social, por
ejemplo, un
partido, tiene
decreto
a usurper el paper de único guía porque ello supone la
destrucción de la
verdadera subjetividad de la
sociedad y
de las
personas-ciudadanos como ocurre en todo totalitarismo. En esta
situacion, el hombre, el pueblo, se convierten en 'objeto', no
obstante todas las declaraciones y las promesas
verbales (Juan Pablo II, "
Sullicitudo Rei Socialis",
15).
Escuchémoslo bien y que sirva para nuestra reflexión: ni siquiera se
trata de que con un Partido
único se excluya el pluralismo partidista o un modelo determinado de
democracia, es más grave y
más profunda la causa que nos hace postular la posibilidad de
organízarse en grupos
políticos o civilistas, siempre que ellos contribuyan al bien común, y
se den a sí mismos la
seriedad, naturaleza, fines y medios que les corresponde en cada caso,
aspecto este que todavía deja mucho que desear de alguno de ellos; se
trata, decimos, de algo más radical: la destrucción de la subjetividad
de la sociedad. Y esto no es opcional ni corresponde al campo
de los modelos admísibles de organización social, ni es patrimonio de
un grupo, se trata de la vida espiritual de la sociedad. Sin ella,
todo el organismo civil muere. Esa es la realidad que hay por debajo
de los desórdenes y asfixias económicas y sociales que sufrimos los
cubanos.
Burocracia y socíedad cívíl
Muchas
veces nos hemos preguntado los cubanos que extraña y mixtificadora
realidad nos rodea cuando presenciamos que la vida se convierte en
rito y la dinámica social en dogma.
Otras
veces observamos la sustitución de los mitos milenarios que son raíz
esencial de nuestra cultura, por mitos advenedizos,
"que ni de oro
han salido", como ha dicho la más
preclara de las poetisas cubanas vivas, haciendo referencia al áureo
becerro del Sinaí.
Las
mismas festividades (reyes magos, navidad, etc.) y asociaciones que
han sido suplantadas por decreto, nos hablan hoy de una especie de
religión secular cuyo origen es
la autosuficiencia y soberbia
colectiva que cree poseer toda la verdad, y cuya expresión es
la burocracia que Seca de raíz toda iniciativa de la sociedad civil:
"De hecho,
donde el interés individual es suprimido violentamente, queda
sustituido por un oneroso y opresivo sistema de control burocrático
que esteriliza toda iniciativa y creatividad. Cuando los
hombres se creen en posesión del secreto de una organizacton
social
perfecta,
que
haga
imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los
medios, incluso la violencia y la mentira para realizarla. La política
se convierte entonces en una "religión secular", que cree
ilusoriamente que puede construir el paraíso en este
mundo)"
(Juan
Pablo II,
"Centesinuts
Anniu",
1991, 25).
Está
claro que si un grupo social o político se considera como el único
poseedor de la verdad y que quiere imponerla estructuralmente mediante
una burocracia policial, entonces la sociedad civil se
convierte
en el espacio negado a la esperanza.
Un Estado totalítarío o la subjetívidad de la socíedad
Otro
impedimento -esta vez legal-estatal- se interpone entre el deseo
irrefrenable del hombre de libertad y autonomía y la ejecución de ese
deseo en proyectos concretos y
perfectibles de organizaciones
cívicas. Se trata de un Estado que no admita en sí mismo
la realidad incuestionable de que la vida es diversa y plural.
En
efecto,
"al principio del
Estado de
Derecho...
se ha
opuesto en
tiempos modernos
el
totalitarismo,
el cual
en la
forma
marxista-leninista, considera
que
algunos hombres en
virtud de
un
conocimiento más
profundo
de las
leyes del
desarrollo
de
la
sociedad, por una
particular
situación de clases o por
contacto con
las
fuentes mas
profundas
de la conciencia
colectiva, están exentos
de error y pueden
por tanto arrogarse
el ejercicio de un poder
absoluto... La
raíz del totalitarismo modern
hay que verla
en la
negación de la dignidad trascendente de la
persona human,
imagen
visible de Dios invisible, y precisarnente
par esto, sujeto
natural de derechos que nadie puede violas:
ni
el individuo,
el
grupo, la clase
social,
ni la
nación o el
Estado.
No puede
hacerlo tampoco la mayoría del cuerpo social,
poniéndose en
contra de la
minoría, marginándola, explotándola
o
incluso
intentando
destruirla
(Cfr.
Leon?' XllI, Enc. Libertas Praestantissimun).
El
Estado totalitario tiende además, a absorber en sí mismo la nación, la
sociedad, la familia, las
comunidades religiosas y las mismas personas,
"realidades todas
que gozan
de
su
propio ámbito de
autonomía y soberanía"
(Juan Pablo II,
"Centesinius
Annus", 1991, 44-46).
Luego
no
se trata de que se oponga
artificialmente -como lo han querido presentar algunos
autores cubanos
recientemente- Estado y Sociedad Civil. Tampoco se trata de asimilarse
uno al otro, ni colaborar incondicionalmente. Si se acepta -como lo
hace el Derecho Internacional- que todo Estado debe garantizar la
estabilidad de toda la sociedad
asegurando en ella, de manera
ordenada, espacio para todas las agrupaciones sociales que
contribuyan al bien común,
entonces comprenderemos la justa y equilibrada relación que
debe existir entre el Estado y la comunidad civil, aspecto que
profundizaremos más
adelante. Baste decir ahora que la Iglesia conoce respetuosamente la
función y la necesidad del
Estado, pero se siente en el deber de velar por la persona humana que
vive en ese Estado, por su dignidad y derechos.
Cambíos económicos y sociedad cívíl
En
Cuba están ocurriendo en los últimos años, luego de la caída del campo
socialista y especialmente de la Unión Soviética, de quienes dependía
el 85% de nuestra economía,
algunos cambios económicos que pueden sorprender a algunos o confundir
a otros por su naturaleza y
por la falta de información y educación económica.
En
efecto, la apertura al capital extranjero, a las tecnologías foráneas,
a las asociaciones
empresariales, pueden parecernos un
cambio radical. Debemos, sin embargo, alegrarnos
de que las autoridades hayan comprendido que no se puede permanecer
como una Isla numántica en medio de un mundo regido por la economía de
mercado. La ambiguedad de
esta economía y las reservas que desde el punto de vista ético pueden
hacerse cuando
las ciegas leyes
de la concurrencia olvidan la esencia del hombre, no pueden ocultar su eficacia y vigencia.
No obstante, sería
bueno reflexionar sobre la naturaleza y alcance de estos cambios en
relación con la sociedad civil cubana.
En realidad, lo que está
ocurriendo es que nuestra economía está siendo conducida, sobre
los restos que dejó el
derrumbe del socialismo, hacia un "capitalismo de Estado", superado
por la Historia por los
magros resultados a que ha conducido una economía con la maxima
interventión del estado en
muchos países desarrollados y especialmente en los países dal
tercer mundo.
Fijémonos que quién protagoniza el
cambio, lo planifica, lo controla y se beneficia de sus
resultados es exclusivamente el Estado cubano, aunque despues revierta
parte de esas ganancias en servicios sociales, pero también en
mantener y hacer funcionar la pesada
carga de la burocracia del aparato
estatal y militar. Ninguna persona, grupo ni institución
puede ser parte o
beneficiarse directamente de un negocio. Mejor dicho, ningún cubano
que viva en Cuba: es solo un privilegio para los que viven fuera o son
extranjeros. No sabemos todavía como Ios cubanos que hemos optado por
permanecer aquí podemos soportar que nos demuestren con los hechos y
las crecientes inversiones extranjeras que
solamente tenemos derecho a ser la
mano de obra mas barata y desprotegida sindicalmente
an casi todo el mundo. Nada
esencial ha cambiado en cuanto a quien es el único sujeto
de nuestra maltrecha economía: el Estado.
Y mientras
la iniciativa privada, cooperativa, asociada, no sea un derecho
ejercido plenamente por los cubanos
sin distincicn, la sociedad civil estará penando por depender
absolutamente también desde el punto de vista económico del poder del
Estado, único dueño de la hacienda publica. La liberación económica
hacia el interior de nuestra sociedad, de modo que cada cubano pueda
ser protagonista y propietario de su economía,
es al cambio sustancial que
necesitamos. Digámoslo claramente: es nuestra convicción
qua mientras eso no cambe seguirá
siendo realized triste y desalentadora estas palabras
dal Papa Juan Pablo II:
"Es menester
indicar que en el mundo actual, entre otros derechos, es reprimido a
menudo,
el derecho a la
iniciativa económica...
La experiencia nos demuestru que la negatión de
tal derecho o
su limitatión en nombre de una pretendida 'igualdad' de
todos en la sociedad,
reduce o,
sin
más, destruye de hecho el espíritu de iniciativa, es decir; la
subjetividad creativa del ciudadano. En consecuencia, surge de este
modo, no sólo una verdadera igualdad, sino una nivelación
descendente... En lugar de la iniciativa creadora nace la
pasividad, la dependencia y la sumisión al aparato burocrático
que como único órgano que 'dispone' y 'decide' -aunque no sea
'poseedor'- de la totalidad de los bienes y medios de productión,
pone a todos en la posición de dependencia casi absoluta, similar
a la traditional dependencia del obrero-proletario en el
sistema capitalista. Esto provoca un
sentido de
frustration
o
desesperacion y
predispone
a la
despreocupacion
de
la vida
nacional,
empujando
a muchos a
la emigración emigración
'psicológica'
(Juan Pablo 11,
"Soliciludo
Rei Suciulis",
15).
Exilio y sociedad civil
Una de
las causas que han provocado el empobrecimiento y la casi anulación de
la sociedad civil en Cuba es
el éxodo masivo y permanente de los cubanos durante los
ultimos
36 años.
Acabamos de reseñar una de las causas de ese exilio externo interno,
qua es la falta de iniciativa económica qua lleva al desaliento y la
irresponsabilidad cívica.
Otra causa es a su vez origen de la anterior, y es la falta de
libertad política en el sentido más amplio de la palabra en cuanto no
permite la participación libre y responsable de las personas en los
asuntos de la polis, es decir de in "ciudad". Esta
restricción es la que verdaderamente subvierte el orden civil. Y lo
que se considera entonces subversivo es el empeño de restablecer el
orden recto y democrático.
El Papa
Juan -como nadie- ha expresado las convicciones y Ios sentimientos de
la Iglesia respecto del exilio:
"El
paterno
amor
con que Dios
nos mueve
a
amar a todo los hombres, nos hace
sentir una profunda aflicción
ante el infortunio
de quienes se ven
expulsados
de
su
Patria par motivos
políticos... tan
triste situatión demuestra
que
los gobernantes de ciertas
naciones
restringen
excesivamente los limites de la justa
libertad, dentro
de
los
cuales es
lícito al ciudadano
vivir
con
decoro
una
vida
humana... Cuando esto
sucede todo
el recto order
de la
sociedad civil
se
subvierte,
porque
la
autoridad
publica
está destinada por
su
propia
naturaleza
a
asegurar el
bien
de
la
comunidad, cuyo
deber
principal
es reconocer el
ámbito
justo de la libertad y
salvaguardar santamente
sus derechos
(Juan XXIII,
"Pacem
1963,
103-109) .
Mientras no haya una opción seria, comprometida con nuestra realidad
para cambiarla, que haga que los cubanos voluntariamente escojan
permanecer activamente en nuestro
país, no se resolverá el problema de Cuba -por lo menos con el
protagonismo de los cubanos
de aquí- ni tampoco podrá reconstruirse con cierta estabilidad el
entramado de la sociedad civil.
El Estado "asistencial" o paternalismo de estado
Durante muchos años se fue deformando en Cuba la gestión ciudadana y
la iniciativa privada debido al patemalismo del estado, que es otro
impedimento para el desarrollo de la sociedad civil.
En
realidad Mueron dos deformaciones interrelacionadas en la misma medida
que el Estado fue abarcando y
satisfaciendo aunque fuera precariamente las necesidades y servicios
sociales, en la misma medida fue desapareciendo la necesidad y
la motivación para la vida de las organizacions intermedias. No sólo se estableció un Estado
que te "daba" el pescado
-cuando había- sino que al mismo
tiempo dejo de
"enseñar
a pescar" y
"expropió
los medios de pesca". Este proverbio oriental que tanta similitud tiene con nuestra
vida real muestra cuán cruda ha sido la desaparición de cualquier tipo
de asociación, grupo independiente o gestión cooperativa autónoma y
que contundentes los frutos que este patemalismo ha traído a nuestra
sociedad, con su providencialismo que asegura la total dependencia
ciudadana. Nos dice Juan Pablo II:
"El Estado
asistencial, al intervenir directamente y quitar
responsabilidades a la sociedad... provoca la pérdida de
energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos
públicos" Juan
Pablo
II,
"Centesimus Annus",
1991, 48).
Este
tipo de superprotección y mesianismo estatal puede provocar el
espejismo de que resulta más
justo y entregado al bien de todos, pero es como si un padre para
atender mejor
a sus hijos, se dedicara a leerles
cada vez que lo necesitaran, sin enseñarlos a que lo hagan
por ellos mismos.
El
permanente estado de dependencia infantil de gran parte de nuestra
sociedad es una consecuencia
patente de la desaparición casi total de espacios donde se puede
aprender y ejercitar una
lectura cívica de la propia existencia y de nuestro aporte a la
convivencia social.
vacío de poder y vacío de sociedad civil
Hay un
miedo, que a la vez es fantasma, que recorre cuanta reflexión, debate
o simple especulación se hace con relación al cambio integral y
profundo que debe protagonizar nuestra sociedad. Es el miedo a que se
produzca un vacío de poder.
Casi
todos los que analizan este aspecto de forma realista y serena
consideran que la mejor
forma para que ocurra ese
cambio de modo civilizado y pacifico es que no ocurra ese vacio
de poder, sino, que quienes hoy lo detentan, favorezcan el cambio
aunque el cambio no los favorezca.
Sin embargo, nuestra reflexión quiere centrarse en un
fenómeno que consideramos aún más grave y dilatado: el vacío de sociedad civil.
Sí,
luego de enumerar brevemente alguna de las causas de la reducción al
minimo de nuestra sociedad civil, podemos valorar con mayor seriedad y
conocimiento de causa la
situación en que se encuentran las organizaciones intermedias, cuán
deshilvanada está la
urdimbre civil y que consecuencias
perjudiciales para la nación cubana tiene la muerte de
la subjetividad social.
Si el vacio de poder puede provocar violencia, desorden
social y derramamiento de Sangre durante el periodo de tránsito, el vacío de sociedad civil
puede provocar:
·
ausencia de
protagonismo de la sociedad en el cambio, volviendo a caer el
diseño del proyecto
social en manos de un grupo o persona "iluminados"
·
democracia sin base
social educada y ejercitada en ella, ni con espacios donde vivirla
·
participación
económica muy restringida, cayendose otra vez en manos del Estado o de
unos pocos poderosos o "entendidos".
·
los partidos
políticos que se formaran establecerían una partidocracia al no tener
una contraparte en movimientos e instituciones civilistas
·
el Estado podría
intervenir y Ilegar directamente a la vida personal de cada
ciudadano sin
instancias intermedias que regularan su competencia, apoyaran
su gestión o denunciaran sus excesos
·
los ciudadanos, sin
una comunidad o grupo de referencia y de pertenencia, no podrian
desarrollarse plenamente como personas, ni contarían con vehículos o
medios organizativos adecuados para salvaguardar sus derechos, cumplir
sus deberes
cívicos y enriquecer la sociedad global con los frutos siempre nuevos
de una subjetividad personal y social libre y creadora
Y lo
más importante: para llenar el vacío de poder se necesita menos tiempo
y personas que para llenar
el vacío de sociedad civil sana y autónoma, púes supone un proceso
educativo y un ejercicio de la participación en espacios adecuados.
Que las anteriores reflexiones nos
conduzcan a reconocer la urgencia y la necesidad da un cambio profundo
en nuestra sociedad.
El cambio: ,de
que
y hacia donde?
Ese
cambio es deseado no sólo por grupos opositores sino por ciudadanos
sencillos que, sin
ir
más
allá, evaluan la calidad de su vida cotidiana y reconocer que así no
se puede seguir viviendo.
Por otra parte, al natural temor al
cambio que casi siempre se experimenta, se une, con insistencia
manipuladora, la propaganda oficial, que mixtificando ideologías,
modelo
socio-económico-gobierno, partido y nación intentan inculcar la tesis
apocalíptica de que
cambiando lo que hay que cambiar se
perderá todo: la seguridad y los servicios sociales,
los ya precarios niveles de subsistencia, la soberanía y la integridad
territorial, la nacionalidad y la Patria misma.
Verdaderamente, con esta falsa
teoría, nadie, con un mínumo de decoro , querrá el cambio.
Además, se suma la incertidumbre de aquellas interrogantes que
provienen de nuestra falta
de información, de formación y entrenamiento: En qué situación real
estamos?
Qué
posibilidades de recuperatión
tenemos? iCuales son las expectativas de los ciudadanos?Qué es lo que
tendría que cambiar y qué podría permanecer? Hacia dónde queremos
encaminar nuestro cambio? iQuiénes estarían dispuestos y preparados
para conducirlo?
Para los cubanos de hoy, la
incertidumbre; la identificación gobierno y seguridad social;
las faltas de formación e
información socio-económica y política y la obstinada cerrazón
al reconocimiento de la diversidad y a la participación pluralista,
son las cuatro grandes cadenas que atan la creatividad, inmovilizan a
la sociedad y responder -por lo menos en parte a la pregunta que nos
hacemos, a veces ingenuamente los cubanos y los que nos miran desde
afuera- por
que
esto no cambia? hasta cuándo puede
resistir un pueblo?
Hoy suenan más que
nunca con especial vigencia aquellas preguntas del Papa Juan Pablo II
en la Centesimus Annus:
"iSe puede
decir quizás qué,
después
del
fracaso del
comunismo,
el sistenut
vencedor sea el
capitalismo
y
que hacia
él
estén dirigidos
todos los esfuerzos de los países que tratan de reconstruir su
economía y su sociedad?... Es
quizás este el modelo que
es
necesario proponer
a los pasíes del Terser
Mundo,
que
buscan la
vía del
verdadero progreso económico y civil?"
(Juan Pablo
11,
"Centesimus Arms", 1991, 42).
La respuesta es compleja y debe ser
respondida con todo discernimiento y la mayor objetividad. En Cuba,
evidentemente, permanece el recuerdo del capitalismo salvaje y
dictatorial de los últimos a política de Cuba, la cual tuvo tambien
ciertos niveles de vida como la competente y prestigiosa escuela
cubana de los tiempos de Varela, Luz, Mendive, Dihigo, Baldor, Leví
Marrero y otros... Cuba no
era toda mala antes de la Revolución del
59
y no es toda buena después
de ella. Además, el capitalismo caudillista y neocolonial de la
primera mitad del siglo no puede ser, por supuesto, un modelo para
nadie hoy, como tampoco lo puede ser un neoliberalismo inhumano y
feroz que se propone como Salvador con "mesiánico" providencialismo.
Hoy se habla mucho de la
destrucción de la naturaleza, del agotamiento de Los recursos y
fuentes no renovables de
energía, de la desaparición del equilibrio biológico y del peligro
de muerte biológica de
nuestro planeta. Pero habría que recordar que en Cuba el desafuero
ecológico, por desconocido, poco estudiado y nada informado, no es
menor que en los lugares más
graves; es aquí donde el desastre antropológico hace más urgente y
necesario que nos esforcemos
por reconstruir las condiciones morales para una auténtica "ecología
humana".
Las condiciones, gracias a las
cuales se constituyen un ambiente humano pueden crear -como es el caso
de nuestro país y de todos los otros- estructuras concretas de pecado,
impidiendo la plena
realización de quienes son oprimidos de cierta manera por las mismas.
"Demoler tales
estructuras y sustituirlas con formas más autenticas de
convivencia
es uno
cometido que exige
valentía
y paciencia" (Juan
Pablo II,
"Centesimus
Annus", 1991, 38;
qr.
Juan
Pablo 11,
Exhort. Apost.
"Reconciliatio
et
Paenitentia'",
16).
He aqui dos premisas para el cambio:
·
del fracaso
antropológico a una ecología humana que permita al hombre su pleno e
integral desarrollo
·
de estructuras de
pecado hacia formas más auténticas de convivencia
Ellas quizás comiencen a contestar las preguntas de cambio
de que y para
qué?
hacia dónde queremos ir?
Que no nos asuste la palabra
demoler, todo debe hacerse con paciencia y mucha paz. Que no nos
asusten las estructuras de pecado, todo debe hacerse con valentía y
mucha perseverancia.
Tres peligros para el cambio
Esta
etapa que vivimos los cubanos se caracteriza por la urgencia de-
sobrevivir, la carencia de financiamientos y recursos, y el
Deseo de algunos aqui y en el exterior de, por un lado conservar a
Cuba como una vitrina fantasmagórica para mostrar
lo que
"no debe ser", y por otro lado
imponer por la disuación del poder y del saber (que es hoy día otra
forma de poder), lo que consideran que es el único modelo de
"lo que debe ser".
Es
verdaderamente un momento decisivo para nuestra proyección futura como
nación que ha tenido el costoso privilegio histórico de experimentar
en carne propia en este hemisferio occidental los tres modelos en
menos de 100 años: el colonialismo español, el capitalismo dependiente
y el socialismo marxista Leninism de acento caribeño, que hizo más
cálido y tropicalmente seductor el totalitarismo de fondo.
Otro
raro privilegio que condiciona nuestro cambio es que fuimos una de las
ultimas colonias españolas en independizarse; fuimos una de las
republicas de América con mayores niveles de vida, y somas hoy uno de
Los ultimos reductos del "socialismo real".
Siempre nos hemos preguntado los cubanos cuáI es la causa de esta
suerte de encanto con que hemos vivido nuestra historia? ?es el
soporte de lo real-maravilloso o nuestra situatión en la llave del
golfo? ?es la capacidad de recuperatión de los cubanos invenciblemente
rediviva, o el criollo humor tropical que nos moldea a cualquier
circunstancia al calor de
un sol, que no es "aquel del mundo moral" del que para designar a
la justicia nos hablaba Luz y Caballero?
La
Doctrina Social de la Iglesia nos alerta de tres peligros muy actuales
y que justifican un renovado
impulso al estudio, difusión y aplicación de dichas enseñanzas en
todos los ambiences:
Primero:
"Deseo
en
particular
-dice el Papa- que sea
dada
a conocer y que
sea aplicada
en los
distintos países
donde,
después de la caida del socialismo real se manifiesta
una
grave desorientación
en
la (area de la reconstrucción"
(Juan
Pablo II,
"Centesimus
Annus",
1991, 56-57).
Segundo: "A su
vez
los
países
occidentales Corren
el peligro
de ver
en esa caída la
victoria unilateral del
propio sistema econórmico,
y
por ello no se
preocupan
de
introducir en él
los debidos
cambios."(idem).
Tercero: "Los
países del Tercer Mundo, finalmente, se encuentran más que nunca ante
la dramática situación del subdesarrollo, que cada día se hace
más grave"
(idem).
Consideramos que
Cuba esta viviendo a la vez estos tres grandes peligros para el cambio
·
La frustración de los que creían en
el marxismo, la falta de datos y análisis no excesivamente
ideologizados y manipulados sobre la realidad cubana; la falta de
proyectos viables, en este momento, provocan entre los cubanos esa
grave desorientación que no nos permite prepararnos para la
reconstruccion. Esta reflexíon y esta Semana, debía ser uno de los
intentos por descubrir caminos nuevos para superar esa desorientacíon,
unas veces espontánea, otras veces ingenua y otras veces provocada.
Siempre superable con el estudio, la reflexión y la propuesta de
líneas operativas que puedan constituir altemativas para las
proyecciones futuras de cada cubano sin exclusion ni banderías, sin
exclusivismos hegemonicos de personas a grupos
Los cristianos
debemos luchar contra la desorientación paralizante.
·
La introduccíón de algunos
elementos de la economía de mercado y la asimilacíón de una moneda
extranjera omnipotence, la apertura acelerada al capital y a la
tecnología foráneas sin cambiar lo esencial de la economía ni de la
política, puede traer el peligro de que parte de nuestro pueblo
interprete el modelo del sistema capitalista neoliberal
como
aquel régimen victorioso en cuyas manos -sin más discernimiento ni
crítica sosegada- hemos
caído a debemos caer, luego del fracaso del socialismo real y la caída
del campo socialista
Los cristianos
debemos desmitificar y criticar el sistema del capitalismo salvaje.
·
El tercer peligro es la dramática
situación de subdesarrollo económico y su consecuente y mucho más
profundo y lacerante subdesarrollo mural. Este es el riesgo del
necesitado, del pobre, que puede sucumbir ante la oferta deslumbradora
de un falso progreso material, sin virtud, sin espíritu. Todo modelo,
o camino, todo proyecto para el futuro de Cuba, todo cambia en nuestro
país, debe tener como data determinante nuestra peculiar situación de
país subdesarrollado, al que no se puede aplicar modelos que pueden
dar resultados mejores en países desarrollados
Los laicos
católicos debemos alertar frente at espejismo de falso desarrollo como
los que
experimentamos en estos treinta años, y tener muy en cuenta que todo
cambio en Cuba debe hacerse a partir del subdesarrollo que afecta a
todo el hombre y a toda la sociedad.
?Hacia dónde el cambio?
Esta pregunta, por
tratarse del futuro, es fruto de muchas especulaciones y falsos
profetismos. Los plazos, las quimeras, las promesas, sólo logran
paralizarnos en la mediocridad estéril, en la espera inmovilista, en
la falta de compromiso con el presente, que es desde donde hay que
construir ese future.
Hace 36 años, en
el final de aquella dictadura -han dicho nuestros mayores-, todo el
mundo quería
el cambio, pero llegó
un momento tan
difícil que no importaba ya a dónde fuera, quién viniera después, que
modelo construir. Lo importante era el cambio a todo costa.
“Aquellas aguas
trajeron
estos
lodos". Volveremos a caer los cubanos en la ingenuídad
de
pensar que no importa lo que venga después de los cambios, porque la
situatión se hace irresistible?
Es por
eso que necesitamos mucha reflexición, más de serenidad y mucho más
aún de creatividad y realismo para los cambios que irremediablemente
han de ocurrir. Precisamente para protagonizarlos conscientes y
responsablemente y no para ser objetos manipulables de cualquier
destino oculto o
"manifiesto",
en planes que no se dan a la
publicidad en su integridad, en cambios a medias y a la medida de los
que desean mantener el poder, o proyectos foráneos que no
tienen en cuenta ni la realidad ni el protaganismo de los cubanos de
aquí
La
reconstruccion empieza hoy con la reflexición mesurada y profunda,
desapasionada y desideologizada, una reflexion que invite a todos y no
sea ni exclusiva de un grupo o partido, ni exclusiva de los que
gobiernan y están bien informados, ni de los que vienen a invertir
para tener "el derecho de piso oportunistamente a tiempo",
ni de ningún grupo religioso, academico o político con ansias de
hegemónico liderazgo.
Que no nos hayamos puesto de acuerdo entre todos los cubanos de aquí
dentro, que seamos
capaces de entablar conversaciones serias con el vecino extranjero y
no deseemos ni hayamos logrado
aceptar a los compatriotas que aquí piensan distinto y aman igual a
Cuba, es un signo muy evidente de pobreza y subdesarrollo
moral, de mezquindad cívica, de mistica-national-secuestrada por
algunas partes, que no quieten concebir la integridad y diversidad del
hogar cubano.
Que los
acuerdos puedan lograrse primero entre los grandes y extranjeros que
con los sencillos de la casa, es un signo de carencia moral y de falta
de adultez social, lo mismo que no considerar que los de adentro, que
conforman la sociedad civil, deben ser respetados y tenidos en cuenta
primero que los que no están compartiendo ni nuestra suerte, ni
nuestra convivencia cotidiana.
El
cambio debe dirigirse en este sencido:
"Hace
falta
un gran esfuerzo
para la
reconstrucción moral
y
económica en los
países
que han
abandonado
el
comunismo.
Durante mucho
tiernpo
las relaciones
económicas
más elementales han sido distorsionadas
y han
sido zaheridas virtudes
relacionadas con
el sector de
la
economia
como la
veracidad,
la
fiabilidad, la laboriosidad. Se
siente la
necesidad de
una
paciente
reconstrucción
material
y moral,
rnientras los pueblos extenuados
por
largas privaciones
piden
a sus gubernantes logros de bienestar tangibles e
inmediatos y
una
adecuada
satisfacción
de sus
legítimas aspiraciones"
(Juau Pablo 11,
"Centesimus
Annus",
1991, 27).
Lo peor
que puede ocurrir cuando ya se vislumbra que es necesario esta
reconstrucción material y moral, y ante el reclamo de bienestar
tangible e inmediato del pueblo, es que los gobernantes declaren que
la satisfacción de esas necesidades materiales, como la alimentación,
es la solución de todos Ios problemas. Si esto fuera así, ni se
reconoce la subjetividad y la dignidad del hombre, ni se respeta la
dimension moral y espiritual del cubano.
Digámoslo de una vez, no es la economía solamente lo que hay que
reconstruir en Cuba,
ni su tierra esquilmada, ni sus
aguas contaminadas, ni sus ciudades detruidas... sobre todo
ello se puede levantar el
hombre y rehacerlo. Pero si no se levanta, si resiste doblegado sin
levantar la vista, si lo que
hace es huir de su tierra buscando falsas soluciones, entonces,
es al hombre al que primero hay que reconstruir, su persona, su
integridad moral, su
dignidad de hijo de Dios, su condición de sujeto, centro y fin de todo
proyecto social. Eso es lo
que hay que comenzar a reedificar en Cuba y es lo que más tiempo
costará para alcanzarlo.
Con
Pablo VI decimos: que el cambio debe ser "de condiciones menos humanas
a condiciones
más humans".
Con
Juan Pablo II decimos "es el hombre el primer camino... pero no el
hombre abstracto,
sino cada hombre, el más concreto,
el más real... la Iglesia no puede abandonar al hombre
a su suerte... este hombre es el primer camino que la lglesia debe
recorrer en el cumplimiento de su misión"
(Juan Pablo II,"Reconciliatio
et
Paenitentia", 14).
Postulamos para nuestra Patria ese mismo camino. El camino que va
desde el hombre alienado, oprimido y limitado en sus derechos,
lesionado en su libertad, ahogado en su
trascendencia hacia aquel "culto de
los cubanos
a la dignidad
plena
del
hombre" que Martí
consagró como la primera Ley de nuestra Republica.
Es a
partir de esta verdad sobre el hombre que podentos proponer algunos
elementos para un proyecto
de reconstrucción de nuestra sociedad civil.
Apuntes para un proyecto de reconstruccion de la sociedad civil en
Cuba
La
recuperación de la sociedad civil es una base insustituible para
garantizar un futuro democratico y participativo para Cuba. Es
importante para el período de transición si verdaderamente queremos
que todos los cubanos tengan oportunidad de participar, es importante
para el cambio y la reconstrucción moral y material de nuestra nación,
para que siga siendo ella en
su identidad y su integridad, que no sean sólo los que ostentan el
poder los que cambien y
diseñen la reconstrucción sin ninguna lectura crítica y sin ninguna
participation ciudadana. Es importante para concebir una
democracia social y político verdaderamente apoyada y
vivida en organizacions intemedias de participación y evaluatión de
las gestiones del Estado. Es importante para que ningún grupo,
partido, gobierno o
estructura estatal se reserve el derecho de la nación, de sus
instituciones sociales y
culturales, de las familias y de los individuos.
Es
importante, en fin, para que cada persona pueda encontrar en la
sociedad civil un espacio
para su propia personalizatión y socialización en un clima de
libertad, autonomía y
creación personal y comunitaria.
Es nuestro deber como católicos cubanos no solo denunciar
lo que se opone a la vida plena de la sociedad civil, sino dar nuestro aporte a su proyecto y
edificación:
"La Doctrina
Social de la Iglesia no es pues una tercera vía entre capitalismo
liberal y colectivismo marxista... no es tampoco una idealogía... Ia
enseñanza y la dífusiun de esta
Doctrina Social
forma pane de la misión evangelizadora de la Iglesia. Al ejercicio de
este ministerio de evangelizacicn en el campo social, que es un
aspecto de la función profetica
de la lglesia,
pertenece también la denuncia de los males y de las injusticias. Pero
conviene
aclarar que el
anuncio
es siempre más
importante
que la denuncia, y que esta no
puede prescindir de aquel, que le brinda su verdadera consistencia y
la fuerza de su motivación más alta" Juan
Pablo
II,
"Sollicitudo
Rei
Socialis", 41).
Los
pilares del proyecto: sus principios generales
Los principios generales para el diseño de un proyecto de
reconstrucción de la sociedad civil en Cuba debían ser:
·
La promoción de la
dignidad de la persona humana y el respeto a sus derechos
·
El reconocimiento y
la posibilidad de ejercer las libertades civiles y políticas
·
La implantación de
una justicia social creciente en la búsqueda del bien común
·
El reconocimiento
del pluralismo soci-económico, político y cultural
De estos principios generales se desprenden algunos
objetivos a alcanzar que resultan de especial incidencia en la posibilidad de realizacion de
este proyecto.
Objetivos priorizados
Teniendo en cuenta
las limitaciones que para el desarrollo de una sociedad civil sana y
autónorna
hemos enumerado en el epígrafe "lmpedimentos para una sociedad civil
sana"
de esta ponencia, a partir del contexto
soci-político que vivimos Los cubanos nos parece necesario trazar unos objetivos prioritarios para
esta primera etapa.
Reconocer Ios derechos de la conciencia
Ante la falta de
libertad por las limitaciones para ser Libre y por la restricciones
para
tener
las debidas
libertades civiles y políticas; ante la muerte de la
subjetividad personal y social, ante la
distorsión de la realidad por la manipulacion estatal y la falta de
infomación para
comprometerse y discemir; ante las presiones sobre la profesion y el
ejercicio íntegro de
la fe religiosa, debemos priorizar en este proyecto
la lucha por el reconocimiento de los derechos de la conciencia.
En efecto:
"En los regímenes totalitarios y autoritaríos se ha
extremado el principio de la primacía
de la fuerza sabre
la razón".
El
hombre se ha vista obligado a sufrir una concepción de la
realidad impuesta por la fuerza, y no conseguida mediante el esfuerzo de
la propia libertad.
Hay que
invertir los términos de este principio y reconocer íntegramente los
derechos de
la conciencia humana, vinculada solamente a la verdad natural y
revelada.
"En el
reconocimiento de estos derechos consiste el fundamento primario de
todo ordenamiento politico auténticamente libre" (Juan
Pablo 11,
"Centesimus
Annus",
1991, 29; Cfr. Acta
de
Helsinki y
Acuerdo de
Viena).
Reconocer el derecho de asociacion libre
Ante
la intervention del Estado y el Partido en todas las organizaciones
sociales y de masas, ante Ia
imposibilidad legal y constitutional de crear asociaciones que si
opongan al proyecto
socialista oficial o que aspiren a tener en el plano económico cierta
autonomía
e iniciativa, ante la penetration
por parte de Los Organos de Seguridad de cuanto grupo,
institutión o asociación se
organice en Cuba hasta llegar al plano personal y familiar, como
lo expresaron nuestros
obispos en su mensaje
"El Amor Todo lo
Espera",
debemos postular
para nuestra sociedad el
derecho de asociación que desde León Xlll viene reclamando la
Iglesia:
"Es
grato encontrarse con que
constantemente se están
constituyendo asociaciones... es
de desear que crezcan en
número y eficiencia... sentí
agrado en manifestar
aquí que son muy
convenientes y que las asiste pleno
derecho"
(León X111, "Rerion
Novarion", 1891, 34).
Sin el
reconocimiento legal y el espacio real para organizar todo tipo de
asociación libre,
siempre que contribuya al bien
común, no es posible hacer una nueva sociedad civil, puesto
que todo
el
cuerpo de dicha sociedad se forma
a partir de las diversas asociaciones, y estas,
para ejercer plenamente su
papel, deben gozar de plena autonomia y desarrollarse en un
clima de libertad efectiva.
Tambien Juan XXIII en in
Muter
et Magistra
reconocía el crecimiento de Las
organizaciones intermedias y
sus ventajas y beneficios, así como las limitaciones a las que estaban
sometidas.
"Una de
las
notas más
características de nuestra epoca es... la
progresiva
multiplicación
de
las
relationes de convivencia, con la
consiguiente fornación de muchas
formas
de vida y de actividad
asociada... Esta tendencia ha
suscitado por doquiera... una serie numerosa de grupos,
asociaciones y de instituciones para
fines económicos, sociales,
culturales, recreativos,
deportivos, profesionales,
politicos... pero simultáneamente sucede
que se detallan cada
vez más la
regulation y la
definicion juridicas de las diversas
relaciones sociales... Se utilizan,
en efecto, técnicas, se siguen
métodos y se cream
situaciones que hacen
extremadamente dificil
pensar por sí mismo... obrar por initiative propia, asumir
convenientemente las responsabilidades personales y afirmar
y consolidar con plenitud la riqueza espiritual humana"
(Juan XX111,
"Maiter et Magistra",
1961, 59-b1).
Estos
son los raseros pare que podamos evaluar en Cuba si existen o no
organizaciones autónomas de la sociedad civil: pensamiento propio,
iniciativa al obrar y desarrollar el espíritu
humano.
Decimos con tristeza que la casi totalidad de nuestras actuales
asociaciones no cumplen ninguna de estas condiciones.
Reconocer el derecho a la propiedad privada
En tercer lugar, no habrá auténtica sociedad civil diversa del Estado
y del poder
gubernamental si este no reconoce y abre espacios a la propiedad
privada, ya sea en forma personal,
asociada, cooperativa, etc.
Ninguna asociación podra mantener y ejercitar su autonomía y libertad
de iniciativa si es sostenida economicamente por el mismo Estado y no
puede tener ni gestionar un financiamiento propio y unos medios e
instalaciones de su exclusiva propiedad.
Desde hace más de un siglo la Doctrina Social de la Iglesia observa
que este objetivo es indispensable para que no desaparezca la sociedad
civil:
"Estas ventajas no
podrán obtenerse sino con la condición de que la propiedad
privada no se vea absorbida por la dureza de los tributos e impuestos.
El derecho de poseer bienes en privado no ha sido dado por la ley,
sino por la naturaleza y par tanto, la autoridad pública no puede
abolirlo, sino solamente moderar su uso y compaginarlo con el bien
común"
(León
Xlll,
"Rerum
Novariun ", 1891) .
Los cubanos debemos comprender que tan perjudicial resulta para la
vida de nuestra nación la posesión egoísta y sin ningún destino social
de la propiedad privada, como la
eliminación total de está por la propiedad estatal de todos los
medios. De ambos extremos debemos liberarnos.
Dinámica interna del Proyecto
El estilo y la fisonomía de un proyecto depende mucho de su dinámica
interna, es decir,
aquella
forma peculiar de funcionar, de actuar, de articularse, mediación de
todo proceso que lo caracteriza y
cuya legitimidad se determina en la evaluaciun etica de toda la obra.
Así
pues, es necesario no sólo encontrar altos fines y objetivos lícitos,
sino que is necesario
establecer cuáles son el proceder y los factores dinámicos que
lo condicionan. En el caso de
la reconstrucción de la sociedad civil en Cuba no debemos perder de
vista las siguiente dinámicas:
·
la lucha por la justicia y la paz social
·
la equilibrada relación entre subsidiaridad y solidaridad
·
las relaciones entre el estado y el mercado
·
el vínculo directamente proporcional entre sociedad civil y economía
sostenible
·
el vínculo entre sociedad civil y estado de derecho
La
promotion de la justicia y de la paz
Las injusticias reiteradas, la falta de voluntad para buscar salidas
honorables, la falta de
proyectos viables y la tozudez, son algunos de los detonantes de la
violencia en cualesquiera
de sus formas: verbales, fisicas, psicologicas, grupales,
familiares... por eso se hace muy necesario en nuestra patria, para el
cambio, y para despues del cambio, que todos nos hallemos preparados
para introducir en el seno de la sociedad civil una dinámica que
combine la lucha por la justicia con el trabajo paciente y sufrido por
la paz:
"Una lucha pacifica que emplea
solamente las arenas de la verdad y
la justicia... luchas que
insisten tenazmente en intentar todas las vías de la negociación,
del diálogo, del
testimonio, de
la verdad, apelando a la
concienicia del adversario y tratando de despertar en este el
sentido de la común dignidad
humana... a través del compromiso no-violento
de
hombres
que
resistiéndose
siempre a ceder al poder de la
fuerza, han sabido encontrar, una y otra
vez,
formas eficaces para
dar testimonio
de la verdad. Esta actitud ha desarmado al adversario ya
que la violencia time
siempre necesidad de justificarse con la mentira
y de asumir, aunque
sea falsamente, el aspecto
de la defensa de
un derecho a de una
respuesta a una amenaza
ajena. iOjalá los hombres
aprendan a luchar por la justicia sin violencia!"
(Juan Pablo II,
"Centesirnus
Annus", 1991, 23).
Enfrentarla violencia
contrarrevolucionaria, enfrentar la agresión del enemigo, prepararse
para la invasión extranjera,
hacer que las calles y universidades sean nada más que de una
parte del terreno de batalla... son formas reiteradas de violencia
social en forma de justificación de un derecho, o como respuesta al
adversario externo con el que, sin embargo, gracias a Dios, están
dispuestos a conversar civilizadamente al más alto nivel
estatal. A veces nos preguntamos
si la confrontacion, la segregación social y la intolerancia
son sólo productos para el consumo nacional, puesto que nos parece,
por lo menos una incoherencia sumamente injusta, que nos enfrentemos
los cubanos por no tener espacio
en casa mientras que los padres de
familia anden sin recato hasta la cocina para compartirla
o administraria, a a1gunos
qua, inclusion, son más reactionarios en su país de origin que el
peor de lo cubano. Luego, siguiendo una buena lógica, parecería que el
pecado es ser cubano, a
quienes no se nos está permitido organizarnos y protagonizar una sana
pluralidad democrática
mientras se les llama amigo y eso es bueno- a cuanto extranjero viene
a invertir aquí su capital o su tecnología. Entonces pudiera ser que
la condición para que la
diversidad sea bienvenida, el pluralismo aceptado, es que venga
acompañado, o quizás
precedido de dinero?
Pues bien, una sociedad donde las
penurias hacen invertir Ia escala de valores y colocar
el capital sobre la cima, necesita
con más urgencia que otras de un trabajo serio, reflexivo,
sereno y audaz en defensa de
la justicia social y de la paz ciudadana, aún más cuando un
proyecto se acaba de
frustrar y queremos reconstruir el futuro por otros caminos, para no
desembocar de nuevo ni en la frustración del 1898, ni en la de 1902,
ni en la de 1933, ni el la
de 1961, ni en la de 1989... son ya demasiadas frustraciones in menos
de un centenar de años.
La relación entra subsidiaridad y solidaridad
Esos
otros caminos o dinámicas sociales que queremos como nuevo proyecto
para Cuba
debe abolir definitivamente el
aparato burocrático y totalitario del Estado y establecer una
sociedad civil donde los
impulsos da la subsidiaridad y de la solidaridad sean como la sístole
y la diástole del corazón cívico de nuestra nación.
En efecto,
"sigue
en pie y
firme en la filosofía
social aquel
gravísimo
principio
inamovible
e inmutable:
coma no se
puede
quitar a
los
individuos y darlo a la comunidad
lo
que ellos
pueden
realizar
por su propio esfuerzo o industria,
así
tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbación
del recto
orden, quitar a
las comunidades menores e
inferiores lo que ellas
pueden hacer y proporcionar, y dárselo a una sociedad mayor y
más elevada, ya que toda
acción de la sociedad
debe
prestar ayuda a los miembros del
cuerpo social, pero
no
destruirlos y absorberlos...
Conviene por tanto que la
suprerna autoridad del
Estado permita resolver
a las
asociaciones inferiores aquellos
asuntos y cuidados de
menor importancia
en los cuales...
perdería mucho tiempo, con
lo
cual lograría realizar
más
libre,
más firme y más
eficazmente todo aquello
que es de exclusiva competencia... Por lo tanto tengan muy
presence los gobernantes
que mientras más
vigarosamente reinen, salvando este
principio de
funcion
subsidiaria... tanto
más firme
será no
sólo la
autoridad,
sino
tambien
la eficiencia social, y
tanto más feliz y
prospero el Estaclo de la
nación"
(Pio
X1, "Cuadragesimo Anno'', 1931, 79-80).
A nosotros los cubanos esta
enseñanza de Pío XI en 1931 nos parece escrita para nuestros
días, y mientras damos gracias a
Dios por la iluminadora palabra del magisterio pontificio,
nos preguntamos, cómo ha sido
posible que nuestra nación haya sufrido tanto en los 60 años que nos
separan de esa advertencia, pero aún más, por qué hoy todavia no se
entienden ni se reconocen las verdaderas causas de la ineficiencia
social, de la falta de
autoridad civil, que está siendo calzada militarmente como uno de Los
últirnos recursos del
desorden administrativo, y del deplorable estado de la nación que
transita depauperada por la peor época de su historia de cinco
siglos para acá.
Al fin de cuentas no podemos dar
otro bandazo hacia el neoliberalismo y la dinámica del
"sálvese quien pueda, tenga o sepa"
sin importarle el "ser". Es por ello que postulamos que,
a la necesaria subsidiaridad, se
una la efectiva solidaridad interpersonal, entre
asociaciones, desde las estructuras
del Estado, entre Las naciónes. La interdependencia es hoy día la
única dinámica cuerda y eficaz para cualquier proyecto de renacimiento
social.
"para
conseguir estos fines el Estado debe participar directamente o
indirectamente:...
"indirectamente
y segun el principio de subsidiaridad, creando las
condiciones favorables al Libre ejercicio de la actividad económica,
hacia una oferta abundante de oportunidades de trabajo y de
fuentes de riqueza... "directamente y segun el principio de
solidaridad, poniendo en defensa de los más débiles, algunos límites a
la autonomía de las partes que
deciden las
condiciones de
trabajo y
asegurando en todo case un minimo vital al trabajador en paro"
(Juan Pablo I1,
"Contesinuu
Annus",
1991, 15).
En el sentido de la solidaridad
efectiva para un.período de tránsito entre una economía
estatizada y centralizada y una
economía de mercado, que se nos viene encima debemos
alertar a nuestros compatriotas y a
los que, por solidaridad u oportunismo, vienen a invertir.
"El individuo hoy día queda sofocado con frecuencia
entre dos polos del Estado y el mercado. En efecto, da
la impresión a veces que existe solo como productor y consumidor de
mercancías, o bien como objeto de la administrácion del Estado,
mientras se olvida que la convivencia entre los hombres no tiene como
fin
ni el
mercado, ni el Estado, ya
que posee en sí
misma un valor singular a cuyo servicio deben estar el Estado y el
mercado"
(Juan Pablo 11,
"Ceniesitnus
Annus", 1991, 49).
La autogestión
A partir de las reformas ocurridas a finales del siglo XIX y
principios del presente en el
plano social, la solidaridad ha
crecido
durante esta centuria como nunca
antes en la historia humana:
"esas mismas reformas fueron
tambien un resultado de un libre proceso de autoorganización de la
sociedad como la aplicacion de instrumentos eficaces de solidaridad,
idóneos para sostener un crecimiento económico mus respetuoso
de los valores de la persona... con una notable aportación de los
cristianos en la fundación de cooperativas de productión consumo y
crédito, en promover la enseñanza pública y la formación
profesional, en la experimentation de diversas formas de participatión
en la vida de las empresas en general de la sociedad"
(Juan Pablo 11,
"Centesimus
Annus", 1991, 16).
Esto nos indica que otro de los dinamismos internos para la
constructión de una sociedad
civil sana y eficiente, es
ese proceso de autoorganización que sirve para que los mismos
miembros protagonicen, desde
la planificación initial y el proyecto, hasta la articulación
organizativa.
Pero esa primera parte de este dinamismo debe desembocar naturalmente
hacia una gestión cooperada de los fines y frutos de la asociación.
A este proceso que consiste en el
"esfuerzo de los hombres por
asumir por sí mismos la organizatión de lo cotidiano, por adueñarse
de su propio ser social"
(Lefevre, Fl)
es a lo que llamamos
autogestión.
En la primera Jornada Social Católica
(Habana, 1991)
presentábamos este dinamismo social
como una
"apertura hacia lo
posible" ya que no acaba ni
atomiza el cuerpo social sino
que logra una organización
de ese mismo cuerpo bajo una forma nueva. La tarea consistiría
-deciamos entonces- en conseguir que la dinamica autogestora de
participación sea asumida
por los movimientos históricos reales. Que pace a formar parte del
estilo y los
métodos de los grupos intermedios.
Este es un proceso lento, progresivo y a veces frustrante si no
tenemos claro que:
"La autogestión se coloca al final de una trayectoria milenaria de
autoritarismos y subordinaciones, coerción, de historias hechas por
los ejecutores de la coerción, racionalizándola. Creo que esa
grandiosidad nos obliga a ser modestos en los pasos concretos,
porque si no en relación con la meta van a parecer demasiado
cortos"
(lgniniz J., Autogestión y Autogobiento, P4g. 11.14)
.
Si en el
año
91 considerabamos necesario
introducir este concepto en nuestra reflexión
social, hoy es, sin dudas para nosotros, una dinámica que debemos
ejercitar como una fuerza
interior de este proyecto concreto de reconstrucción de la sociedad
civil
(Cfr. Memoria
p£g. 108-110).
Sociedad civil y economía sostener
Después de una decada perdida y de las falsas ilusiones de un
desarrollismo "milagroso",
las naciones hablan hoy de un tipo de desarrollo que es llamado
"sustentable o sostenible",
es decir, que no sea puntualmente
creciente para luego entrar en crisis regresiva, sino que
sea sostenido por los propios pueblos segun sus recursos y
potencialidades, sin
ir
demasiado
rápido ni demasiado lento, y no depender exclusiva ni hegemónicamente
de algunas naciones más desarrolladas, sino establecer lazos de
colaboración e integration que permita consolidar to avanzado.
Para garantizar una autentica economía sostenible se necesita una
sociedad civil que con
espíritu emprendedor y creativo contribuya a ese desarrollo que se
"apoya dentro".
"El desarrollo requiere sobre todo espíritu de iniciativa por paste de
los mismos países que lo
necesitan. Cada uno de ellos ha de actuar segun sus propias
responsabilidades, sin esperarlo todo de los países más favorecidos
y actuando en colaboración con los que se encuentran en la
misma
situacion.
·
Cada uno debe descubrir y aprovechar to mejor posible el
espacio de su propia libertad
·
Cada
uno
debería
llegar
a ser capaz de iniciativas que respondan a las propias exigencias
de la sociedad
·
Cada uno debería darse
cuenta también de las necesidades
reales, así como de los derechos y deberes a que tienen que
hacer frente?
(Juan Pablo
II,
"Sullicinudo Rei Socialis",
44)
En Cuba
nuestro espacio de libertad está bloqueado desde dentro. Es este, como
decíamos,
el peor bloqueo. Aunque los cubanos
somos por naturaleza emprendedores y "si nos dan un dedo, nos cogemos la mano" como dice el refrán popular, esas iniciativas no encuentran
ni espacio, ni apoyo, más
bien son miradas de reojo y hacen del que las tiene un potential
sospechoso, alguien con
cierto "indice de peligrosidad" o un delincuente en ciernes. Eso
pasó donde todo es propiedad de un sólo dueño, los recursos que
necesitan los demás para su gestión, o lo tienen que
pedir al dueño y depender de
el,
o lo tienen que "resolver", que
es el nuevo nombre de robar al dueño que to acapara injustamente: ese
dueño en Cuba
es el Estado. En cuanto a darse cuenta de las necesidades reales, ni
siquiera podemos hacer
un juicio, pues además de ser casi
nula la informatión que tenemos, no sabemos tampoco
si el Estado, "único bien informado",
sabe las verdaderas necesidades y las oculta; o no las sabe todas y las quiere saber; o
sencillamente las sabe pero no las informa para nó crear
una mala imagen y contribuir a su propio descredito, por ser el
único responsable en última instancia.
Por las
razones antes expuestas, en Cuba no es posible un desarrollo
sostenible, aún cuando los
especialistas intentan sanear las finanzas y el pueblo comienza a
soportar contribuciones e
impuestos, aún cuando se abren de par en par las puertas a las
inversions
extranjeras, sin espacio de libertad
para todos los cubanos, sin iniciativa provide con su
reguladora participación social, sin reconocer que las verdaderas
causas del problema económico de Cuba es el sistema económico
burocrático, obsoleto, centralizado y
discriminatorio que convierte a la
nación en mano de obra barata al servicio del Estado
totalitario y del inversionista extranjero o transnacional. Mientras
la economía de Cuba
no sea descentralizada, liberada de las amarras econónicas, autónoma
con relación al poder y participativa con el protagonismo de los
ciudadanos y asociaciones no gubernamentales, no podremos salir de
esta crisis aunque vendamos el territorio y sus recursos en una
licitacion desesperada.
Serían necesarias dos tareas
urgentes:
Primera: "Es
importante que las naciones en via de desarrollo favorezcan la
autoafirmacion de
cada uno de sus ciudadanos mediante el acceso a una
mayor cultura y a una libre circulación de las informaciones. Todo lo
que
favorezca... la education de base, que la profundice
y complete... es una contribución directa al desarrollo"
(Juan Pablo II, "Sollicitudo Rei Socialis", 44).
Segunda: Para
caminar en direción al verdadero desarrollo, las mismas naciones han
de definir sus prioridades y detectar bien las propias necesidades
segúm las particulares condiciones de su población, de su ambiente
geográfico y de sus tradiciones culturales:
Algunas naciones deberán
incrementar la
produccion alimentaria
para tener siempre a
su disposición lo necesario
para la nutrición y la vida. En el mundo contemporáneo -dice
la
"Solicitudo Rei
Socialis"- existen algunas
naciones particularmente no desarrolladas que
han conseguido el objetivo de la autosuficiencia alimentaria y que se
han convertido en exportadoras de alimentos
(Juan Pablo II, "Sollicitudo Rei Socialis", 44).
A pesar de los intentos reiterados
y las variantes utilizadas en Cuba esto no ha sido posible
aún, porque despues del
triunfo de la Revolution la estatización de la agricultura, la falta
de recursos, y la
intervention directa del aparato burocrático en cooperativas agrícolas
y
otras variantes similares, sólo han
traído como consecuencia el empobrecimiento de los
suelos y la falta de
productos alimentarios, ni siquiera para el mínimo indispensable.
Hasta que la agricultura
vuelva a manos del pequeño agricultor privado en verdaderas y
autónomas cooperativas sin la
tutela estatal, no habrá producción de alimentos suficientes.
"Otras naciones
necesitan reformar
algunas estructuras
y en particular, sus
instituciones políticas,
para sustituir -dice
el Papa en el documento
citado arriba regímenes
corrompidos, dictatoriales o
autoritarios, por otros democraticos y
participativos... porque
'la salud' de una comunidad
política -en cuanto se expresa
medíante la libre
participación y responsabilidad de
todos los ciudadanos en
la gestión pública, la
seguridad del derecho, el
respeto a la promoción de los derechos
humanos -es condición
necesaria y garantía segura
para el desarrollo de
'todo el hombre y de todos
los hombres"'
(Juan Pablo
11,
"Sollicim4do
Rei Socialis", 44).
En nuestro país esa reforma de las
estructuras e instituciones políticas, para hacerlas más
democráticas y
participativas, no solo es una condición para el desarrollo
sostenible, sino que es el
complemento inseparable e irrenunciable del cambio económico. Una
reforma exige la
otra.
Un cambio postula el otro. Porque
es el mismo hombre, la misma persona
que vive tanto en los
ambientes económicos
como en las estructuras políticas, y no puede
sin grave riesgo de esquizofrenia social, es decir, de dicotomía de
attitudes y de compromisos,
de maniqueísmo farisaicos, convivir en una sociedad que liberaliza y
reforma
la econonía y trata de sostener a toda costa la obsoleta estructura
político de "dictadura
del proletariado".
La doble cara, expresion publica de la doble moral, es la salida
salomónica para un gerente
cubano que, trabajando en una firma moderna y eficaz, se tuviera que
servir de una
empresa cubana "socialista", o como mínimo se sentara frente at
televisor para observar
atentamente (con respetuosos ojos de marketing) una sesión de nuestra
Asamblea
Nacional, para luego de observar las intervenciones que dicen lo que
se espera que se diga
y las votaciones unánimes, pudiera evaluar si alguien aceptaría con
gozo y ganas de poseer
de verdad ese "producto" de nuestra democracia. Comprendemos el porque
de tantas dudas y de tantos silencios.
Hacia un Estado de Derecho
Las reformas políticas que
"sin
prisa, pero sin pausa",
es necesario hacer, no pueden dirigirse
hacia el caos y la improvisación, no pueden regresar -es nuestra
opinión- hacía el pasado
de la primera República, no pueden copiar mecánicamente modelos de
otros paises de distinta latitud, cultura y crisis.
Creo convenience que en esto se vaya muy lento, que como lo ha
recomendado el Papa
Pablo VI:
"hay que inventar
formas de democracia
hombre la posibilidad de informarse y de expresar su
opiníon, síno de conprometerse en una responsabilidad común Así
los grupos humanos se transforman poco a poco en comunidades de
participación y de vida... porque en un mundo abierto a un
porvenir incierto, las decisiones de hoy condicionan ya la vida de
mañana"
(Juan
Pablo II, "Cencesimus Annus", 1991, 47).
Para inventar esas nuevas formas de democracia es necesario asumir la
herencia de la humanidad en ese campo, y sin repetir modelos foráneos,
conocer y respetar aquellas normas que la comunidad internacional ha
adoptado como patrimonio común e inviolable, si se quiere respetar la
dignidad humana.
Dentro de esa herencia y como meta de toda reforma socio-política se
aspira a tener un Estado de Derecho:
"Una
sana teoría del Estado (es) necesaría para asegurar el desarrollo
normal de las actividades humanas:
las espirituales y las materiales, entrambas índispensables. Por esto
-desde Leon x111- el Papa presentaba la organización de la
sociedad estructurada en
tres
poderes
-legislativo,
ejecutivo y judicial- ... tal
ordenarniento refleja una vision realista de la naturaleza social del
hombre, la cual exíge una legislación adecuada para proteger la
libertad de todos. A este respecto es preferible que un poder este
equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencía, que to
mantengan en su justo límíte. Es este el príncípio del Estado de
Derecho, en el cual es soberana la Ley y no la voluntad
arbitraria de los hombres"
(Juan
Pablo 11,
"Centesinnus Annus",
1991,
44).
La visión global de una nación que desee reconstruir su propia
sociedad civil y que constate
que para ello es necesario reformar las estructuras económicas y
polítícas, no puede dejar
de tener en cuenta el imperio de la Ley, la triple y efectiva división
de poderes y la necesaria
protección de las libertades civiles y los derechos humanos,
principios todos de un Estadode
Derecho
tal como to concibe la
Doctrina Social de la Iglesia. En Cuba
este es un elemento fundamental parka la
reconstrucción pacífica y
civilizada de nuestra
sociedad: no puede haber sociedad civil sin un Estado de
Derecho. Y si quedaran
reductos, estarían maniatados y
manipulados por
el arbitraje
de una
Ley demasiado invasora en su vida interna, como se expresa en
los artículos del 8 at 13 de
la Ley de Asociaciones de 27 de
Diciembre de 1985, y su
reglamento en
los artículos del 27 al 30.
Protagonistas de este Proyecto
La
rcconstrucción
de
la sociedad civil
sólo
se
podrá realizar
eficazmente con la activa
participación de:
·
la persona
·
la
familia
·
las propias
organizaciones
intermedias, la
lglesia
·
el Estado:
el
Gobierno
La
articulación de
estos sujetos
sociales
es el secreto para la
estabilidad
del
cuerpo civil, su
avance sostenido y su estilo de democracia. La sana cooperación y el
mutuo control y
regulación
garantizarán esa adecuada
articulatión. La rigidez,
la
obstinación, la
violencia y
la doble
moral son frutos de unas
relaciones civiles
impuestas por
el poder.
Escuchemos las recomendaciones del
Concilio:
"Para
que la
cooperación ciudadana responsable
pueda lograr resultados felices en el curso
díarío de la vida pública, es
necesario un orden jurídíco positívo que establezca la adecuada
divísion de funciones institucionales de la autoridad política, así
como tambien la protección eficaz e independiente de Los derechos...
Reconózcanse, respetense y
promuévanse los derechos de las personas, familias y asociaciones, así
como su ejercicio, no menos que los deberes cívicos de cada
uno" (Cfr.
Pío.. X11,
Radio Mensaje, 1 de junio de 1941).
"Cuiden
los gobernantes de no entorpecer las asociaciones familiares,
sociales o culturales, los cuerpos o ínstítucíones íntermedías, y
de no privarlos de. su legítima y
constructiva accíón que más bien deben promover, con libertad
y
de manera ordenada...
Los
ciudadanos
por su parte, indivídual y
colectívamente, eviten
atríbuir a la autoridad política todo poder excesivo y no
pidan al Estado, de manera inoportuna, ventajas o
favores excesivos, con riesgo de
dísmínuir la responsabilidad de las personas, familias
y
agrupaciones sociales"
(Constitution Pastoral "Gaudium et Spes", Concilio Vaticano II,
1965, 75).
En
cuanto al Estado su función es de protección del orden
jurídico, la
disciplina social y
la busqueda del bien común,
pero
sin ingerencias ni
manipulaciones
de la sociedad
civil:
"Proteja
el Estado estas asociaciones de ciudadanos unidos con pleno derecho,
pero no se inmiscuya en su
constitución interna ní en su regimen de vida, el movimiento vital es
producido
por un princípío interno, y
facílmente se destruye con la ingerencia del exterior"
(Leon XIII,
"Reruns
Novarurn",
1891,
38). "Tiene la
familia
derechos por lo
rnenos iguales que
la sociedad civil para elegir y aplicar los medios necesarios en orden a
su incolumidad y
justa libertad... porque siendo la familia, lógicamete y realmente
anterior a la sociedad cívíl, se sígue que sus derechos y deberes
son anteríores y más naturales"
Weal,
9).
La Iglesia
En
todas las latitudes donde ella se encarna y trabaja, tiene la Iglesia
una misión muy específica
que no debe confundirse con las tareas polítical, partidistas, ni con
las
funciones
del Estado y sus estructuras.
"Promover la dígnidad inviolable de la
persona es la
tares central
y
unificante
del servicio
que la Iglesia
está llamada a prestar a la familía humana" (Juan Pablo
11,"ChristifidelesLaici"
37)
Muchas
veces la diversidad de carismas y funciones que realiza la comunidad
cristiana, y
los laicos especialmente, no
permiten ver claramente cuál es el sentido y la tarea central:
es
la persona y su dignificación, es,
reiteramos,
"el culto a la dignidad plena del
hombre", tarea
que coincide con la mística
martiana. Es por eso que en Cuba las raíces mismas de nuestra
cultura, y especialmente de
la cultura política, extraen su savia del humus sedimentado y
mestizo del cristianismo. Es
volviendo a estas raíces de nuestra cubanía cómo
la Iglesia ha encontrado,
especialmente durante la
"Reflexiun Eclesíal Cubana,
1981-1986" y el
"Encuentro Nacional Eclesial
Cubano, 1986" y luego,
la fuente en el camino por donde acercarse al hombre cubano y al
pueblo del que forma parte inseparable. No hay contradicción
fundamental entre el proyecto cívico de Varela y Martí respecto a la
concepción del hombre, y la misión social de la Iglesia Católica.
Es
más, podemos decir con alegría que, si bien a finales del siglo XIX y
principios del XX
cierto laicismo pudo lograr alguna
distancia entre los dos grandes amores que acunaron
en un mismo corazón Varela y
los otras padres fundadores, hoy, at final del mismo siglo
XX y gracias a la inenarrable prueba de purificación, compromiso y
transparencia a que la sometió el "socialismo real", la credibilidad
de la Iglesia católica en Cuba ha crecido hasta niveles tan altos que
muchos de nuestros conciudadanos, aún cuando no sean
practicantes, ni aún creyentes,
expresan que la Iglesia es quizás hoy, y lo fue durante mucho
tiempo, el único espacio de
libertad y participación personalista, la única voz comunitaria
y el único aliento organizado y perseverante que alimenta "el
alma de la nacíón que se
desmigajaba por el país".
La
Iglesia en Cuba no ha permitido que se nos secara la subjetividad, que
disecaran el espíritu
nacional con doctrinas y figuras de otro siglo y otro continente. La
Iglesia algunas
veces habló y otras callaba, pero
siempre estuvo presente. Unas veces empujó y otras frenó
prudentemente, unas veces
fue bien acogida su labor y otras criticadas por los de adentro
y los de afuera... pero debemos dar gracias a Dios porque siempre se
ha esforzado por levantar el corazón y el alma de la nación hacia
ideales nobles y perdurables de la más auténtica raigambre cubana,
como ese poema de esa poetisa nuestra que resume en sí misma, en su
vida y en estos versos, lo que ha sido -pensamos nosotros- la síntesis
de nuestra existencia cristiana en esta Isla verde y sufrida, y o que
pueda ser el secreto profundo de nuestra capacidad de recuperación
demostrada par la historia.
"Sólo clavándose
en la sombra,
chupando gota a gota el jugo vivo de la sombra,
se logra hacer para arriba obra noble y perdurable.
Grato es el aire, grata la luz
pero no se puede
ser todo
flor... ,
y el que no ponga el alma de raíz,
se seca".
(Dulce Maria Loynaz,
Poenias sin
nombre
III)
Creemos firnemente que estos versos
reflejan y describer lo que ha sido la vida de cualquier católico
cubano en estas largas tres décadas de comunismo, y la clave de la
mística que nos ha permitido remontar, aunque averiados y muy solos,
el paso del Mar Rojo y del
desierto; en esta pascua de casi 40 años la Iglesia siempre nos ha
recordado clue
"no solo de pan vive el
hombre" cuando los
faraones nos invitan a resolver nuestros problernas
con las
"ollas de
Egipto", precio módico y
deshumanizante de una nueva y sutil esclavitud.
Pero la misión eclesial no ha sido
solo desacralizar los poderes de este mundo, sino golpear
con su vara
"la roca dura del
corazón monolítico de Mambré",
para unas veces con
fe,
y otras
dudando, conseguir el
"agua" para todo el
pueblo.
Al delinear un proyecto para la
reconstrucción de nuestra sociedad civil debemos
agradecer a la Iglesia, Madre y
Maestra de experiencia milenaria en humanidad, que haya
alimentado en estos
40
años la subjetividad de la nación
cubana, unas veces con el magro
sustento del "maná" mañanero y silencioso de sus pasos y presencias en
nuestra cotidianidad, y otras veces con el gran banquete de codornices
de sus reflexiones,
encuentros nacionales, mensajes y cartas pastorales. Pero nunca
aceptó, frente a ninguna
penuria -ni las más lacerantes carencias-, ni regresar a manos de un
país extranjero por muy altas y subyugantes que fueran sus piramides
de acero y cristal, ni tampoco aceptó que el pueblo, aprovechando la
ausencia de líderes y profetas como Moises, se postrara
ante los nuevos ídolos... y aunque
en una época del peregrinar parte del pueblo fundió y
cambió sus prendas de oro para construir y sostener un becerro
sustitutivo del Dios verdadero, siempre señalo al pueblo sus
iniquidades, con maternal misericordia, y desmitificó el caracter
divino que intentaba usurpar el símbolo, unas veces rompiendo
delante del pueblo las tablas de la
ley, y otras recordando que
"hay que dar at Cesar to
que es del Cesar y a
Dios to que es de Dios".
Esta trayectoria nos asegura que el
papel de in Iglesia en Cuba en la supervivencia del
"resto
fiel"
de la sociedad civil contribuirá,
como column de nube, a palear el sol implacable que
quema y reseca sobre cada grupo y asociación, y como columna de
fuego que alumbra, cuando
luego del
"ocaso del sol",
el pueblo camine en la oscuridad de
la incertidumbre y la noche,
junto a las cenizas del sueño acabado.
Iluminar esa "noche oscura" por la
que pasamos, inspirando nuevos sueños, creemos que
está siendo la misión de la
Iglesia en la reconstrucción de Cuba.
SI,
nuevos
sueños y no
resucitar pesadillas, porque como
ha dicho el Sr. Arzobispo de In Habana en su discurso
al Santo Padre en la visita
Ad Limina: "Las cenizas de los
sueños no sirven Para edificar un futuro promisorio".
Pero ahora que tenemos esta cuota de credibilidad por parte de nuestro
pueblo, ganada
desde la cruz del anonadamiento y
"no desde la alianza del trono
y del altar",
como nos enseño
el Padre Varela en sus "Cartas
a Elpidio",
ahora que tenemos una luz en la oscuridad no
debemos
dejarnos encandilar con esa luz en medio de nuestro
"apagón
nacional". Nuestra reflexión no debe
ser nada triunfalista. Menos lo debe ser nuestra acción.
El diálogo: actitud y método
Como un eco del "Encuentro
Nacional Eclesial Cubano, 1986",
como una nueva resonancia
del
mensaje del "Amor
Todo lo Espera",
queremos decir que el diálogo y la concertación es
siempre el camino de la Iglesia, y jamás el del enfrentamiento y la
division. Así debemos discernir el tipo de relaciones que la
lglesia debe seguir estableciendo con toda la sociedad
cubana.
No
podemos menos que recordar las preclaras y programáticas palabras del
Papa Pablo VI en su primera
Encíclica: "Las
relaciones de la lglesia con el mundo pueden revestir muchos aspectos
diversos entre sí".
Teóricamente hablando, la Iglesia podria proponerse:
·
reducir al mínimo
tales relaciones procurando apartarse del trato con la sociedad
profana
·
desarraigar los males que en esta sociedad "profana" pueden
encontrarse, anatematizándolos y promoviendo cruzadas contra
ellos
·
podria, por el contrario, acercarse a la sociedad profana para
intentar obtener influjo preponderante o, incluso, ejercitar en
ella un dominio teocrático
,Parécemos,
sin embargo, que la relación de la lglesia con el mundo puede
configurarse mejor como un diálogo, en modo alguno unívoco,
sino adaptándolo a in índole del
interlocutor y
a las circunstancias del hecho to cual está sugerido por la
costumbre, ya generalizada, de
concebir así las relaciones ente to sagrado y lo profano,
·
por el dinamismo transformador de la sociedad moderna
·
por el pluralismo de sus manifestacions
·
e igualmente, por la madurez del hombre, religiosa o no
religiosa, capacitado por la educatión civil para pensar, para
hablar, y para tratar con la dignidad
del diálogo"
(Pablo
VI, "Ecclesianun Suan", 1964, 72- 75)
En Cuba esta actitud y este método, llámese dialogo, concertación,
negociación o simplemente dinámica de encuentro y reflexión, es hoy
día la unica alternativa civilizada para salir de
la
crisis total en que nos
encontramos.
La otra alternativa, la de la
confrontación,
la de la
violencia civil o militar, la de la muerte, ni es fiel a nuestra
tradición humanista cubana ni al
carácter de nuestro pueblo, ni a la dignidad que merece nuestra
nación.
Luego no puede ser admitida como alternativa, quienes quiera que sean
los que
postulen
que no hace falta o no debe haber diálogo, unos por obstinación y
otros por lejanía y extrañamiento.
"La mansedumbre.
Por eso, la primera misión y el primer método que la Iglesia y los
laicos católicos en ella debemos aportar a la encrucijada actual de
los cubanos, es esta forma de relación social
-porque
fíjense bien que no estamos hablando solamente del "diálogo en las
alturas", que es necesario pero
insuficiente- favorecer, decíamos, este estilo y este "arte de la
comunicación"
que siempre que sea sincero
"denota
un propósito
de corrección, de estima,
de simpatía,
de bondad, de parte del que
lo establece. Excluye la condenación apriorística, la
polémica ofensiva y
habitual, la futilidad de la
conversacíón inútíl...
supone un estado de
ánimo
en nosotros, los que
pretendemos introducirlo y alimentarlo con
cuantos nos rodean,
el estádo de ánimo
de quien siente dentro de sí el peso del mandato
apostólico... de quíen
se afana continuamente por
colocar el mensaje del que es depositario en la corriente del
pensamiento
humano"
(Pablo VI,
"Ecclesiaium
Suan",
1964, 75).
Esa es la misión que a nuestro modo de ver concreta la tarea de la
evangelizacion de la cultura a la que el Papa y el documento de Santo
Domingo convocan con tanta urgencia al final del segundo milenio del
cristianismo.
Caracteristicas del dialogo
Nunca insistiremos bastante hasta crear una cultura del diálogo y la
concertación en las características que debe tener el ejercicio de
este modo de convivencia cívica.
En el
mismo documento Pontificio que hemos citado encontramos cuatro líneas
maestras que siempre servirán
de medida y de inspiración para el servicio mediador y reconciliador de la Iglesia en medio de la conflictividad propia de la sociedad en
trance de cambia:
“La claridad ante todo.
El
diálogo supone y exige capacidad de comprensión, es un
trasvase del pensamiento, una invitación al ejercicio de las
facultades superiores del hombre... Basta esta, su inicial exigencia,
para revisar nuestro lenguaje: si comprensible, si popular, si
escogido"
(Pablo VI, "Ecclesianun Suan", 1964,
75).
El diálogo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su
autoridad es intrínseca por la verdad que expone, por la
calidad
que difunde, por el ejemplo que da. No es orden, no
es imposición. Es pacífico, evita modos violentos, es
paciente, es generoso"
(Ideal)
"La confianza. Tanto en el valor de la palabra
propia cuanto en la actitud para aceptarla por parte del interlocutor.
Promueve la confianza, la amistad...
"La prudencia pedagógica. La cual tiene muy en cuenta las condicions
psicológicas y morales del que escuc(Mt.
7, 6),
si niño), si inculto, si
incapacitado, si desconfiado, si hostil; y se afana par conocer
la sensibilidad del interlocutor y por modificarse racionalmente a
uno mismo y las formas de presentación, para no resultarle a aquel
molesto e incomprensible.
(Ideal)
Hemos pensado
que en muchas ocasiones los mediadores, los
protagonistas de un diálogo, los sujetos de concertaciones, los artífices de negociaciones civilizadas
han pasado por varias etapas que la sabiduria popular ha clasificado
así:
Ingenuidad:
cuando nadie cree que es posible y cuando como
voces en el desierto algunos claman que es necesario, urgente o
imprescindible. En la medida que estos adjetivos suben de
torso, la etiqueta
se agranda de la ingenuidad a la connivencia culpable.
Qué
se va a
hacer! Mientras, los que se sienten
interpelados por la invitatión o deben ser sus
protagonistas,
calculan cuántas posibilidades y cuánto tiempo les queda para no
transigir. Pues, cada cual cree, a quiere creer, que tiene la verdad.
El falso
diálogo: al irse acabando el tiempo, las partes
intentan paliar la necesidad y la salida con amagos y cosméticos. Los
que tienen buena voluntad creen que son suficientes y caen en la
verdadera ingenuidad. Los que sólo intentan "darse tiempo"
montan "dialogos" que más bien son monólogos. Los que son más sensatos
comienzan a dar verdaderos pasos, aun modestos pero premonitorios, de
la que vendrá por necesidad, mientras tienen tiempo de prepararse. Los
que no saben
esto o no quieren ver los signos de los tiempos siguen diciendo
que son falsos dialogos, Otros piden como
condición del diálogo lo que sólo pueden ser sus frutos
La tentación de la
cumbre: llegado el momento en que las presiones son muchas y las
salidas pocas. Llegado el momento en que está hecho el
consenso en ambas partes pero permanece el
"cómo"
en la
incertidumbre. Entonces la primera
tentacion
es la del
milagro de
"la
conversion
de las
piedras en pan",
pensando que así se sacia el hambre y la sed de justicia. La segunda
tentacion
es la de "lo
alto del monte",
esto la resolvemos
con un
diálogo en la cumbre, sea interior, a exterior (algunos
prefieren empezar por fuera). Si se tratara sólo de empezar
por algún lado, santo y bueno, pero si se tratara de
concebir
la solución
desde arriba y desde afuera entonces ese diálogo -aunque necesario y auténtico- se queda en la lógica del protagonismo de
los grandes y de la manipulación de la masa.
Entonces:
·
Los ingenuos
pensarán que todo está resuelto
·
Los sencillos
pensarán que "ellos son los que saben". Los ambiciosos protestarán
porque no han contado con ellos
·
Los obstinodos
dirán nada tiene solución ni en la cumbre
• Los viejos y
sabios dirán "Ia gente hablando se entiende"
·
Los poderosos no
darán declaraciones para no entorpecer el desarrollo del
diálogo, pero at
final regalarán sus frutos at pueblo a cambio de cooperación para ejecutar sus acuerdos
·
Los cristianos
seguiremos diciendo que es muy buena esa solución negociada y
pacífica y que a Ia
vez que ocurre no deberíamos per-der más tiempo espcrando el final de la historia, sino que sin esperar órdenes,
aprovechemos el tiempo en que están ocupados arriba en servirnos para,
a Ia vez, ofrecer y realizar nuestro propio servicio como sociedad
civil autónoma y con iniciativa: protagonizar a
nuestro nivel y en nuestros ambientes ese diálogo que ya comenzó en la
cumbre y que
sin base y cimientos no podrá levantar para arriba obra noble ni
perdurable
Pero quedarán todavia en algun rincón de nuestra sociedad:
·
Algunos que digan que todo está
perdido
·
Otros que digan que fue una
traición
·
Otros que intenten reverdecer Ia
confrontación
·
Otros que viendo el final
aprovechan para marcharse
Pero recordemos que en la vida "no
puede ser todo
flor.
No nos desanimemos,
llegará la ultima etapa.
Todos lo sabíamos:
Es la fiesta y la paz. Al fin se llegó al resultado. Los que
comenzaron siendo "ingenuos" tienen la satisfaccion del deber cumplido
a golpe de esperanza ciega y sorda (claro para las voces del
profetismo de la desolation). Los que comenzaron dudando dicen hoy que
ellos lo sabían y que tenía que ser así. Los que tildaron de falso
diálogo ahora dicen que bueno, que rectificaron, porque por donde iban
todo estaba
perdido. Otros que nunca creyeron en el diálogo
miran con respeto, callan y hasta intenten ocultar el principio y
magnificar noticiosamente el final. Los que sembraron con lágrimas,
entonces cosecharan modestamente
entre cantares.
Los que pedian amnistía, pluralismo y nueva constitucion como conditión para el diálogo, comenzarán
rápidamente -porque
serán os mejor preparados- a ejecutar
estos
caminos, consecuencia del diálogo, porque si hubiera
sobre la mesa amnistía de los presos, participatión del exilío
y pluralismo en el interior del país para que haría falta
comenzar el diálogo con estas condiciones?.. ponerlas sobre
la mesa sí, pero a su tiempo, no en la antesala del hogar
nacional que nos invita siempre a sentarnos a la mesa, pero
a conversar un poquito en la Sala de la casa antes
de degustar
con fruición ese alimento de libertad que, por carente,
querríamos
apresurar antes del aperitivo, o antes del saludo acogedor. Es que como ya no nos enseñan modales en la
escuela cubana,
muchas veces se nos olvidan o nunca nos
enteramos. Pero lo bueno es que nos atrevemos a llegar a la
casa y no hemos perdido el apetito de libertad y la sed de justicia.
?En cuál de estas etapas nos iremos situando?
Esquema de articulaciones y funcionamiento de este proyecto
Al finalizar
nuestros apuntes para un proyecto de reconstrucción de la sociedad
civil
queremos esquematizar las estructuras, su articulación a nivel de
cuerpo social global así
como los fines de cada una de ellas y su funcionamiento o dinámica
interna.
Como podemos apreciar en el esquema de la próxima página,
las realidades que se deben renovar son:
·
las personas
o ciudadanos que forman la base más
simple y fundamental de la nación: aquí se encuentra el hombre que
debe vivir su propio proceso de personalización
·
las
familias: primera escuela de
socialización y la más pequeña democracia en el corazón de la sociedad
·
las organizaciones
intermedias: asociaciones,
instituciones de carácter
cultural y artistica, científicas o técnicas, deportivas o
recreativas, religiosas o
fraternales, de credito y
servicio o productivas, cooperativas o simples grupos
de amigos, etc., que forman el entramado de la sociedad civil. Su fin
es el desarrollo de la subjetividad de las personas y los grupos. Ser
espacio de socializatión
·
el Estado:
como organizacion estructurada del
poder político. Como servidor de la nación con el fin de mantener el
orden, respetar y hacer respetar los derechos de las personas, y
buscar la consecución del bien comun
En cuanto a las
articulaciones:
·
Entre los ciudadanos individuales y
sus familias: la articulatión es natural, es decir, por lazos de
familiaridad y convivencia hogareña
·
Entre los ciudadanos -sus familias
y la sociedad civil: la articulación debe ser
mediante el ejercicio de la
libertad de asociación y el respeto a in propiedad
privada y cooperativa
·
Entre la sociedad civil y los
organismos de Estado: la articulación debía ser bajo la dinamica de la
subsidiaridad y la solidaridad
En cuanto a las
dinámicas del funcionamiento interna.
·
De la base ciudadana. Educación
cívica y política del ejercicio de criterio y de In acción fruto de
una concientización liberadora
·
De las familias.
Formadoras de personas. Escuela de personalización y socializatión.
Comunidad de amor y vida
ARTICULACION DEL PROYECTO
FINES
ESTRUCTURAS FUNCIONAMIENTO
Espacios
de
Libertad
de
participación
y
_ _ _ asociacion
·
De la sociedad civil. El pluralismo de asociación y autogestión de la
mismas
·
Del Estado. Funcionando como un
Estado de Derecho y promoviendo una economía sostenible y humana,
ecológicamente concebida. Su dinámica interna en el mutuo control y
limitation de los tres poderes y la participation
creciente y efectiva de los
ciudadanos. En una democracia más participativa y
corresponsable
Propuestas
operativas
De las reflexiones
de la Doctrina Social de la Iglesia deben surgir "directrices de acción"
que en encuentros de estudio como son las Semanas Sociales,
se convierten en propuestas
operativas ofrecidas como fruto y regalo del estudio efectuado y
quedan como aquella arca
del Padre de familia, del Evangelio.
Al conjunto de esas propuestas queremos agregar otras, que
brotan de este esbozo para reconstruir nuestra sociedad civil.
Para el Hombre
·
Crear en cada Diocesis un Centro de
formation civica para su education como persona y para el estudio de
la Doctrina Social de la Iglesia. Que se
establezca una coordination
nacional permanence para este tipó de centros do
estudios sociales
·
Organizar en cada
Diocesis una Comision "Justicia y Paz" para la defensa y promotion de
los Derechos de la Persona humana y establecer vinculos de dialogo y
concertacion para la paz y la reconciliation nacional
·
Recomendar a
Caritas y otros servicios similares de la Iglesia que prioricen
proyectos de
promotion humana y de apoyo a posibles embriones de grupos sociales autonomos
·
Coordinar con
centros de estudios latinoamericanos, cursos de capacitation,
entrenamientos y formation de laicos
en los campos de
economia, política,
organizations intermedias, cultura, etc.
Para la familia:
·
Dar a los grupos familiares de
nuestras comunidades una dimension social más relevante
·
Fomentar asociaciones de familias
con fines de ayuda mutua, distintos de los grupos parroquiales de
matrimonios y familias, en los que su carácter civil permita el
encuentro y la participación de familias
Para la sociedad civil
·
Fomentar espacios informales
de participación y corresponsabilidad como son grupos de amigos,
tertulias literarias o artisticas, asociaciones de ayuda mutua
•
Reestructurar los organismos y
poderes
del
Estado de modo
que
puedan
ser más democráticos participativos y
pluralistas,
abriendo así mayores espacios para la reconstrucción de la sociedad
civil
Conclusiones
En
nuestra ponencia hemos querido
reflexianar
sobre in
importancia de
la
reconstrucción de
la sociedad civil
en Cuba
para el
futuro democráticos y participativo
de
nuestra
nación, para
el
tránsito
civilizado
y
pacifico, para
la salvaguarda
de
las
conquistas sociales y
de
la
justicia social, para
el
fomento
de In libertad personal, la
iniciativa privada
y
cooperativa,
y para
el necesario control del
poder politico por
parte
de
la misma
sociedad
civil.
Desde
la Rerum
Novarum,
el Papa
Leun
XIII
escribió
unas
palabras
decisivas:
"Cada
uno haga
la
parte que
le
corresponde y
no tenga
dudas, porque el retraso podria hacer
más
dificil
el cuidado de
un mal ya
tan grave".
Y
citándolo continda Juan Pablo
II:
"Para la Iglesia el mensaje social del Evangelio no debe ser
considerado como una teoria,
sino por encima de todo, un
fundamento y un estímulo para la accion.
·
Impulsados
por
este
mensaje, algunos
de los primeros
cristianos distribuian
sus
bienes
a los pobres,
dando testimonial de que,
no obstante las
diversas procedencias sociales,
era posible una convivencia pacífica y solidaria
·
Con la
fuerza del
Evangelio, en el
curso de
los
siglos, los monjes
cultivuron las tierras, los religiosos y
religiosas fundaron hospitales y asilos
para
lus pobres...
·
Asi como hombres y
mujeres
de
todas
las clases sociales, se comprometieron a favor de los necesitados y
marginados, convencidos de que las palabras de
Cristo:
"Cuantas
veces
hagáis
estas
cosas
a uno
de
mis
hermanos
más pequeños, to hubeis
hecho
a
mi'
(Mt. 25, 40), esto no
debe
quedarse
en piadoso
deseo, sino
convertise en
compromiso
concreto de
vida
Hoy más que nunca la lglesia
es
conciente de que su
mensaje
social se
hará creíble por
el
testimonio
de las obras,
antes que
por su coherencia
y logica
interna
(Juan
Pablo
11,
"Centesinuu
Annus", 1991,
5657).
Quisieramos terminar nuestra reflexion con estas
esperanzadoras
palabras del
Santo
Padre
dirigidas
a
cuantos se desaniman y a cuantos
luchan
por una sociedad más justa,
libre
y
fraterna. Que
ellas calen
muy hondo en nuestru corazón
de
laicos
catolicos de
Cuba' en
1994, y
que
su
eficacia y
estimulo
nos
impulsen
a
interpretar nuestros
propios
signos de los tiempos, a respetar los ritmos caribeños de nuestro
cambio y a esforzarnos tenazmente, pero con
entrañas de
misericordia,
porque
ese cambio sea para bien y
para
el
progreso
material
y espiritual
de
nuestra
amada
Patria:
"Los
acontecimientos
del año 1989 en
Europa del Este ofrecen un ejemplo del exito
de la
voluntad de negociación
y
del
espiritu evangélico...
son
rota amonestación
para cuantos,
en
nombre
del realisrno
politico quieren
elirninar del ruedo de la politica el derecho y la moral... la lucha que ha desembocado en los carnbios de
1989 ha exigido lucidez,
moderación, sufrimiento y sacrifidos...
hubiera sido
irnpensable sin una
ilimitada
confianza en
Dios,
Señor de
la
Historia, que tiene
en sus manos el
corazón de los
hombres...
Uniendo
el propio
sufrimiento
par la verdad y por la libertad al de Cristo en la
Cruz, es
asi
coma
el hombre puede
hacer
el milagro de
la paz
y
ponerse con
condiciones de
acertar
con el
sendero, a veces
estrecho,
entre la mezquindad
que cede al mal y
la
violencia que
creyendo
ilusoriamente combatirlo, lo
agrava"
Nan Pablo II "Centesimus Awms', 1991,
25).
"Por lo
que
se
refiere a
la lglesia, nunca
bajo
ningún
aspecto,
ella
regateará su esfuerzo"
(Leon X1ll, Tenon
Navarum",
1891, 143).
A los
laicos, dentro de ells, nos toca abrazar la cruz, mirar alto, andar
sereno y trabajar audazmente para hacer realidad en el presente y el
futuro de nuestra Patria este proyecto quc pace de la raiz de nuestra
nacionalidad, cuando en un mismo corazón pudo reunir Varela el amor a
Cristo y a Cuba.
Que esa sea nuestra primera y última intención. Nuestra primera y
última palabra: CUBA.
Pinar del Rio, 10
de noviembre de 1994 |