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Pinar del Río |
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. Reconstruir
la Sociedad Civil:
Un proyecto para Cuba
Ponencia a la
II
Semana
Social
Católica
(17 al 20 de
noviembre de
1994)
Por:
Dagoberto Valdes
Hernandez y
Luis
Enrique Estrella Marquez
Introduccion
"Con
el dolor de toda la Patria padecemos y para el bien de toda la
Patria edificamos... aquí velamos, aquí aguardamos, aquí
anticipamos... aquí intentamos atraer.. para el bien de todos, el alma
que se desmigajaba en el
país"
(Jose Marti,
"Discurso
conmemorativo del 10 de Octubre",
Obras completas, Ed.
Ciencias
Sociales, Habana, 1975, Tom 4,
p. 259.266)
.
Estas
palabras del Apostol de nuestra Independencia, Jose Martí, pueden
expresar, mejor que ninguna otra,
las intenciones y sentimientos que nos impulsan a reflexionar sobre la
sociedad civil en Cuba a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia,
de las enseñanzas de nuestros patricios y de las ciencias
hurnanisticas que nos ayudan en el intento de ser fieles
a Jesucristo en el servicio desinteresado a nuestra sufrida y noble
nación.
También suenan con especial acento en nuestros oídos cristianos y
cubanos aquel Ilamado,
hoy más que nunca vigente en nuestro pueblo,'que dirigiera el siempre
recordado Papa Pablo VI en su Carta
"Octogessima Adveniens":
"Urge reconstruir a escala de calle, de barrio o de gran
conglomerado el tejido social en que el hombre pueda desarrollar las
necesidades de su personalidad. Hay que crear o fomentar centros de
interés y de cultura a nivel de comunidades y parroquias, en sus'
diversas formas de asociación, Círculos recreativos, lugares de
reunión... donde cada uno podrá crearse nuevamente relaciones
fraternales"
(Pablo
VI, "Octogessima Adverriens", 1971, 11).
Esta
reconstrucción de la sociedad civil se hace más urgente en Cuba hoy,
si tenemos en cuenta que durance tres décadas ha sido manipulado y
desentrañado el tejido social por
la total intervención del Partido y
el Estado, que han bloqueado la iniciativa y creatividad
de las personas y grupos.
No puede ser ajena a la vocación y al compromiso de los
cristianos esta obra para el cambio y el futuro incierto de nuestro país.
"Construir la
ciudad, lugar de existencia de los hombres y de sus extensas
comunidades, crear nuevos modos de proximidad y de relaciones,
percibir una aplicación original de la justicia social, tomar a cargo
este futuro colectivo que se anuncia difcil, es una tarea en la
cual deben participar los cristianos"
(Pablo V1,
"Octogessima Adveniens",
1971, 12)
.
Así
pues, respondiendo a esta llamada trataremos de aplicar a nuestras
condiciones específicas un proyecto original de justicia social que
nos ayude a todos los cubanos a empeñarnos en la reedificación de
nuestra querida patria a partir del renacimiento de la sociedad cívíl,
alma y subjetividad de la nación.
Y
aunque "es cierto que
las primeras señales de los pueblos nacientes no las
saben discernir, ni las saben obedecer sino las almas republicanas"
-como ha alertado Martí-
"querernos
labrar aquí sin alarde, un
porvenir en que quepamos todos" (Jose
Marti, "Discurso
conmemorativo
del
10 de
Octubre",
Obras
completas, Ed.
ciencias Sociales, Habana,
1975, Tomo 4,
peg.
259.266)
.
En
efecto, eso creemos, es aquí en Cuba y desde Cuba que debemos diseñar,
entre todos los cubanos, ese
proyecto de nación franca y cordial donde nadie quede excluido y donde
cada uno de los ciudadanos encuentre el lugar y la forma de participar
libre y responsablemente.
Esta ponencia, y el debate que queremos que ella suscite,
se propone los siguientes objetivos:
·
Analizar el estado
actual de la sociedad civil en Cuba.
·
Evaluar a la luz de
la Doctrina Social de la Iglesia y con la ayuda de otras
ciencias
humanísticas, la situatión y perspectives de la sociedad civil en
nuestro
país.
·
Sugerir algunas
propuestas operativas que pudieran servir de inspiración para un
proyecto de reconstrucción de la sociedad civil en Cuba.
Presupuestos teóricos
Para
llegar
a
reflexionar sobre la actual
situación de la sociedad civil en Cuba y proponer
un proyecto para su reconstrucción, nos parece convenience enunciar
algunos presupuestos
teóricos, que nos ayuden a conocer cuáles han sido los diferentes
conceptos de sociedad civil
que a lo largo de los siglos han sido presentados tanto por las
ciencias humanísticas y sociales como por la Doctrina Social de la
Iglesia.
Del Estado platónico a la ciudad natural
En su diálogo "La Republica", Platón nos ofrece su
concepción sobre la sociedad y el Estado ideal.
Partidario de la concepción organicista del Estado, elaborada por los
griegos, establece una
analogía entre el Estado y el hombre.
En su investigatión sobre el ideal de Justicia, Platón parte de la
consideración de que existe
una justicia que es propia del
"hombre particular", y
otra,
propia de una "ciudad entera".
Parécele
"natural"
que
"la justicia sea mayor en el
objeto mayor y que resulte más
fácil
reconocerla en él".
Es así
como Platón se dedica primero a estudiar
"cuál es la naturaleza de la justicia en las ciudades"
para, después, "estudiarla en
cada individuo particular"
(Platon. La República. Ed. Ciencias Sociales, La Habana,
1973, p. 62-63).
La
ciudad es para Platón un hombre aumentado, es decir, un orgánismo que
goza de gran perfección en cuanto es un todo integrado por diversas
partes entre las que existe una estable annonía basada en la justicia.
Al establecer con exactitud una semejanza entre el Estado y el
individuo, considera que la ciudad, a semejanza de las tres virtudes
presentes en el alma humana se compone de las de tres grandes clases
sociales con sus funciones específicas.
Esquemáticamente podemos representarlo de la siguiente forma:
|
Virtudes |
Justicia
Sabiduría |
Fortaleza
Valor |
Templanza
Laboriosidad |
|
Clases |
Filósofos |
Guardianes
Guerreros |
Comerciantes
Industriales
Agricultores |
|
Funciones |
Dirección
suprema.
Legislación y
Educación de
todas las clases |
Defensa del
Estado y el
orden social y
político |
Producción.
Sostiene
económica‑
mente a las
demas clases |
Por
cuanto en el individuo la Justicia (sabiduría) esclarece
y domina, la Fortaleza (valor) obra y la Templanza
(laboriosidad) obedece, en el Estado se mantendrá esa misma
correlación. Es decir, la fortaleza y la templanza, con sus
correspondientes clases, estarán subordinados a la Justicia, a los
filósofos. Estos ultimos serán los máximos representantes del Estado.
De esta
forma el individuo queda subordinado, absorbido totalmente por el
Estado. Este último es un ser perfecto que todo lo domina exhibiendo
un poder ilimitado, omnímodo sobre todas las manifestacions de la vida
social. La libertad del individuo queda así subordinada a los
intereses del Estado, incluida su educación. No concede Platón función
alguna a las asociaciones intermedias existentes entre el individuo y
el Estado. Todo queda subordinado a los intereses de la Polis.
Inclusive, para las dos clases superiores, Platón establece un régimen
comunitario de bienes: mujeres e hijos que pertenecen todos al Estado.
Para Aristóteles, lo mismo que para
Platón, el bien supremo es la felicidad producida por la virtud: la
justicia. Considera el Estado como una necesidad, como una unidad
orgánica perfecta en la que
se desenvuelve, en toda su plenitud, la naturaleza animal civil
(política) del hombre.
En su
investigación sobre el origen del Estado, llega a la conclusión de que
la familia es un núcleo y lo antecede cronológicamente. Podemos
representar esquemáticamente el análisis de la siguiente manera:
|
Forma de
comunidad |
Casa
Familia |
Aldea |
Ciudad |
|
Miembros |
Macho, Arno
Hembra,
Esclavo |
Agrupación de
varias familias |
Unión de varias
aldeas. Forma
suprema de
comunidad |
|
Función |
Perpetuar la
especie.
Satisfacer las
necesidades
cotidianas |
Lograr el
bienestar.
Satisfacer las
necesidades no
cotidianas |
tiene por fin la
virtud y la
felicidad
universal |
Es
decir, para Aristóteles,
"en primer lugar se unen
de modo necesario los que no pueden existir el uno sin el otro,
coma la hembra y el macho para la generación ;
en segundo Lugar,
"la primera
comunidad constituida por varias
casas en vista de las necesidades no cotidianas es la aldea", y,
en tercer lugar,
"la comunidad perfecta
de varias aldeas es la ciudad, que tiene, por así decirlo,
el extremo de toda suficiencia"
(Aristóteles, Metafísica, Instituto del Libro, La Habana, 1968, p.
370-371).
Contrariamente a los sofistas y
cínicos, que consideraban a la ciudad como resultado de una
convención, Aristóteles incluye a la ciudad, El Estado, en la
naturaleza: "toda ciudad
es por naturaleza, si lo son las comunidades primeras; porque la
ciudad es el fin de ellas, y la naturaleza es fin".
De todo esto resulta
"que la ciudad es
una de
las cosas naturales, y
que el hombre es por naturaleza un animal social"
(idem, pag. 371).
En su valoración de las
relations
existentes entre las diferentes formas de comunidad, Aristóteles
establece que "la
ciudad es por naturaleza anterior a
la casa y a cada uno
de
nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte"
(idem, p.
372).
Es así como, en su
sistema, no es posible concebir el individuo sin el Estado:
"la ciudad es por naturaleza y
anterior al individuo, porque si el individuo separado no se basta sí
mismo, será semejante a las demás partes en relatión con el todo, y
el que no puede vivir en sociedad o no necesita nada por su
propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un
dios"
(idem).
Si Platón postula la eliminación de
las asociaciones intermedias existentes entre el Estado y el
individuo, Aristóteles, en cambio, considera necesaria su conservación
concibiendo el Estado como comunidad suprema de convivencia.
Otra importante idea planteada por Aristóteles es la de que
no existe una buena dirección del Estado sin que la clase media sea la
más poderosa. Nos plantea:
"La
ciudad debe estar
constituida de elementos iguales y semejantes en el mayor grado
posible, y esta condición se da especialmente en la clase media, de
modo que una ciudad así será necesariamente la mejor
gobernada"
(idem, p. 519).
En toda ciudad hay tres elementos: los muy ricos, los muy pobres
y los intermedios entre unos y otros. Como se conviene en que lo
moderado, lo intermedio,
es lo mejor, queda claro
"que
también la mejor comunidad politica es la constituida por el elemento
intermedio, y que están bien gobernadas las ciudades en las
cuales este elemento es muy numeroso y más fuerte que los otros
dos juntos, o por lo menos que cada uno de ellos, pues su adición
produce el equilibrio e impide los excesos contrarios"
(ídem, p. 520).
Por lo tanto, el elemento medio desempeña una función equilibradora de
los extremos en la sociedad, y el poder del Estado deberá estar en sus
manos.
El absolutismo del poder estatal
La obra más importante de Hobbes es
"Leviathan" (1561),
título que responde a la
semejanza que se establece entre el monstruo bíblico Leviatán y el
Estado. Su objetivo es teorizar
acerca de un gigantesco cuerpo artificial: el Estado. Plantea Hobbes
que
"la naturaleza (el arte con que
Dios ha hecho y gobierna el mundo) está imitada de tal modo, como en
muchas otras cosas, por el arte del hombre, que éste pueda
crear un animal artificial",
pero, continúa,
"el arte va aún más lejos,
imitando esta obra
racional, que es la más excelsa de la natúraleza:
el hombre"
En efecto, gracias al arte se crea ese gran Leviatán que Ilamamos
República o Estado
(en
Latín
civitas)
que no
es sino un hombre artificial, aunque de mayor
estatura y robustez que el natural para cuya protección y defensa fue
instituido
(Hobbes, T.
Leviatan, EC.E.,
Mexico, 1940, p. 3).
La premisa de que parte Hobbes en su doctrina política consiste en el
análisis del
comportamiento de los hombres en el estado de naturaleza. Se entiende
por este
"la libertad
que cada hombre tiene de usar su
propio poder coma quiera, para la conservación de su propia
naturaleza, es decir, de su propia vida; y por consiguiente, para
hacer todo aquello que su propio
juicio y razón considere
como los medios más aptos para lograr ese fin"
(ideal, p.106) .
Este estado
conduce a
"una condición de guerra de
todos contra todos, en la cual cada uno está gobernado
por su propia razón, no
existiendo nada, de lo que pueda hacer uso, que no le sirva de
instrumento para proteger su vida contra sus enemigos"
(idem, p. 106.107).
De esta condición natural deriva
Hobbes la que llama Ley fundamental de la naturaleza:
"Coda hombre debe esforzarse por
la
paz
mientras tiene la esperanza de
lograrla; y cuando no puede obtenerla, debe buscar y utilizar
todos las ayudas
y ventajas de la guerra"
(idem, p. 107).
El límite a esta situación de fuerza natural entre Ios hombres es el
instinto natural de conservación. Para salir de este estado de
naturaleza llegan los hombres a la creación del Estado, encargado por
medio de la coacción de imponer la paz social.
Se logra la creacion del Estado por medio de un pacto:
"Dícese que un Estado ha sido instituido cuando una multitud de
hombres convienen y pactan, cada uno con cada uno,
que
a cierto hombre o asamblea
de hombres se le otorgará, por mayoría, el derecho de
representar a la persona de todos"
(idem, p. 142).
Por las funciones que está Ilamado a ejercer, el Estado deberá
adquirir la forma de un poder
absoluto que se extiende al poder civil y a la Iglesia, a toda la vida
civil. En estas condiciones la
sumisión del individuo y de la sociedad civil al Estado será absoluta.
En la instrucción del pueblo en los derechos esenciales de la
soberanía, Hobbes nos especifica, entre otras
(idea,
p.278-279):
Primero: Se enseñara al pueblo
"que
no debe
entusiasmarse
con
ninguna forma de
gobierno que vea
en las naciones vecinas, más que con
la suya
propia"
Segundo: Debe enseñársele
"que no ha de
sentir admiración hacia las virtudes de
ninguno de sus conciudadanos, por elevados que se hallen
ni por excelsa que
sea su apariencia en el Estado"
Tercero:
"Se les advertirá cuán grande falta es hablar mal
del representante del soberano
(sea un hombre o
una asamblea de hombres), o arguir y discutir su poder"
Es así
como, en su teoría, Hobbes coloca el contrato social (pacto social),
en defensa del poder absoluto del Estado, negando el origen natural de la sociedad civil
(señalado por Aristóteles). En otras palabras, estado de naturaleza y
pacto social sirven a Hobbes para justificar el absolutismo del poder
estatal.
De Estado de naturaleza a la sociedad cívíl
En su
sistema teórico, Locke se basa, al igual que Hobbes, en el estado de
naturaleza y en el contrato social,
pero llegando a conclusiones diferentes.
Contrario a Hobbes, sostiene ante todo la sociabilidad de los hombres,
rechazando la
"condición de
guerra de todos contra todos".
En el estado de naturaleza, los hombres se encuentran en
"un estado de
completa libertad para ordenar sus actos, y para disponer de sus
propiedades y de sus personas como mejor les parezca,
dentro de los límites de la ley natural, sin necesidad de pedir
permiso, y sin depender de la voluntad de otra persona". Es,
ademas, "un
estado de igualdad, dentro del que todo poder
y
toda jurisdicción
son recíprocas, en el que nadie tiene más que otro, puesto que no hay
cosa más evidente que el que seres de la misma especie y de idéntico
rango, nacidos para participar sin distinción de todas las ventajas de
la Naturaleza y para servirse de las mismas facultades, sean también
iguales entre ellos, sin subordinatión ni sometimiento"
(Locke, Ensayo sobre el gobierno civil, Ed. Aguilar, Buenos
Aires, 1963, p. 31).
Con el
objetivo de introducir el orden en ese estado en el que cada uno es
legislador de
sí
mismo, con ayuda del contrato social, se llega a la formación de la
sociedad civil como
superación del estado de naturaleza:
"siempre que cierto número de hombres se une en sociedad
renunciando
cada uno de ellos al poder de ejecutar la ley natural, cediéndolo a la
comunidad, entonces, y sólo entonces, se constituye una sociedad
política o civil"
(idol!, p. 110-11).
El hecho de someterse a un poder legislativo que elabore las leyes y
las ejecute
"es lo que saca a
los hombres de un estado de naturaleza y los coloca dentro de una
sociedad civil"
(idem, p. 111).
Ahora
bien, quien es investido con el poder mediante este procedimiento, no
puede hacer una utilización arbitraria de
él,
porque su principal finalidad es proteger los derechos de los hombres.
En caso de que abusara del poder estaría violando el contrato al que
debe obediencia, por lo que el pueblo entonces recobraría de nuevo su
soberanía originaria.
Para Locke, por tanto, la formación del Estado no puede conducir a una
negación de las
libertades individuales, sino a su protectión dentro de los límites
acordados por el contra to
social. Para ello propone la teoría de la división de los
poderes en legistativo, ejecutivo y federativo que más tarde sería
reelaborada por Montesquieu.
Del miedo
a la
virtud: los tres poderes y el control del poder
Otra figura, cuyas
ideas nos interesa exponer, es la del Barón Carlos de Montesquieu. En
su gran
obra "El
espíritu de las Leyes"
investiga el
origen de las leyes en la vida de los pueblos. Considera Montesquieu, que
"las leyes, en su
significación
más
extensa, no son más
que las
relaciones
naturales derivadas de la naturaleza de las cosas".
(Montesquieu. El espíritu de las
leyes, Ed. Gencias Sociales, La Habana, 1976, p. 43),
es decir, las
circunstancias naturales en que se desarrolla la vida de un pueblo
condicionan la aparición de las leyes. En primer lugar Montesquieu
analiza las leyes de la naturaleza que se derivan únicamente de la
constitución de nuestro ser, para to cual es necesario la
consideración del hombre antes de existir las sociedades, es decir, en
su estado de naturaleza, se señalan
(idem, p. 45-46):
• La ley, que al
imprimir en el hombre la idea de un creador, nos impulsa hacia
él
·
"La paz es la
primera de las leyes naturales"
con lo cual se
opone a las ideas sustentadas por Hobbes. Para Montesquieu, el estado
natural de guerra no
pudo suceder hasta
que los hombres vivieron en sociedad, que fue lo que les dio motivos para atacarse y defenderse
·
La satisfacción de
las necesidades
·
La atracción
recíproca de los sexos diferentes
·
El deseo de vivir
juntos
Todas estas leyes
no describen un estado de naturaleza primario donde reina In armonía y
la paz. La ley natural que invoca
"el
deseo de vivir juntos"
condiciona
que los hombres empiecen a vivir en sociedad, perdiendo desde ella el
sentimiento de su flaqueza. Es entonces que se termina la paz y la
igualdad y comienza el estado de guerra. Consciente
la sociedad de sus
fuerzas, se originan dos tipos de conflicto: la guerra de nación a
nación y la
lucha entre los particulares. Para establecer un control sobre ese
estado de guerra social es que los hombres establecen las leyes que se
dirigen a mantener la paz entre los Estados y entre los ciudadanos.
Para analizar las leyes que se derivan directamente de la naturaleza,
distingue tres formas
de gobiemo
en las cuales el factor determinante no es
quien y cuantos detentan
el poder,
sino
como utilizan ese poder. Su significación es la siguiente
(idem, p.
49):
|
Formas de
gobierno |
Despotism |
Monarquía |
Republica |
|
Principio
Rector |
Miedo |
Honor |
Virtud |
|
Naturaleza del |
El poder esta en |
Gobierna uno |
El
poder está
en |
|
gobierno |
uno solo, sin
ley
ni regla,
pues
gobierna seem
su voluntad y |
solo, pero con
sujeción a
leyes
fijas y pre-
establecidas |
el pueblo o
una
parte del
pueblo |
|
caprichos |
|
Como
podemos notar, para las tres formas de gobiemo una cuestión central
radica en el poder. Se pregunta como alcanzar un regimen en el que
existan libertad cívica, político y que a la vez impidiera la
aparición de cualquier forma de tiranía. Es aguí donde alcanza mayor
celebridad su obra, al plantear la teoría de la división de los
poderes (legislativo,
ejecutivo, judicial), basándose en la constitución inglesa y la obra
de Locke. Formula una famosa
máxima: "Para que no se
pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder".
Es decir, entre los
poderes del Estado se hace necesaria la existencia de frenos
recíprocos que garanticen una verdadera libertad en la sociedad.
"Todo se habría
perdido si el mismo hombre, la misma corporatión de próceres, la misma
asamblea
del pueblo ejerciera los tres poderes: el de dictar las leyes, el de
ejecutar las
resoluciones
públicas y el de juzgar los delitos o los pleitos entre
particulares"
(idem, p. 191).
Del contrato social y los Iimites de la voluntad general.
En sus
obras
"Discurso sobre el origen y
los fundamentos de la desigualdad entre los hombres" y
el
"Contrato social",
Rousseau, al igual que Ios
anteriores representantes, considera necesario remontarse hasta el
estado natural para adquirir un adecuado conocimiento de
las bases reales sobre las cuales
descansa in sociedad humana. Mientras no conozcamos al
hombre primitivo, plantea
Rousseau,
"es inútil que queramos determinar
la ley que ha recibido o la
que conviene más a su constitución"
(Rosseau, ).J., Obras Escogidas, Ed.
Ciencias Sociales, La Habana, 1973, p. 529).
En el
estado de naturaleza los hombres vivían en libertad, existía la
igualdad y se vivía en
correspondencia con los dictámenes de la naturaleza. En el mismo
"todas las cosas
marchaban de manera tan uniforme y en el que la superficie de la
tierra no está sujeta a esos cambios bruscos y continuos que causan
las pasiones y la inconstancia de Los pueblos reunidos
en sociedad"
(idem,
p. 534).
Los hombres abandonaron ese
estado de felicidad cuando por la
obra de la civilización se
apartaron de él. Los más fuertes se impusieron a los más débiles:
"el primero que,
habiendo cercado un terreno, descubrió la manera de decir: esto me
pertenece y hallo gentes bastantes sencillas para creerle, fue el
verdadero fundador de la sociedad civil”.
(idem, p. 553).
El
surgimiento de la sociedad civil dio origen a una profunda
contradicción entre la constitución natural del hombre y su condición
social de existencia. La solución a esta contradicción no puede ser el
regreso "al estado de
naturaleza ni tampoco la renuncia a la sociedad civil".
Se
trata, en lo esencial, de buscar un modo de convivencia social que
permita a los hombres
el disfrute de sus derechos
naturales: la igualdad y Ia libertad. Para ello, Rousseau recurre
a la idea del contra to social:
"Encontrar una forma de asociacion
que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de
cada asociado, y por la
'cual,
cada uno, uniéndose a
todos,
no
obedezca sino
a sí
mismo y permanezca
tan libre como antes".
'Tal
es el
problema fundamental
cuya
solución da el contrato
social
(idem, p. 612).
Esta
forma
ideal de
asociación tiene como
resultado
la
creacion
de
un
cuerpo político encargado
de velar
por
el
respeto
de los
derechos
naturales de libertad
e
igualdad de los hombres. Para ello
es que
se constituye el
Estado, representante,
por
lo
tanto,
de los
derechos naturales del hombre:
"pierde
su libertad
y
el derecho ilimitado a
todo)
cuanto desea y puede
alcanzar,
ganando en cambia la
libertad civil y la propiedad de
lo que posee"
(idem, p.
615).
Queda
sometido el hombre
de
esta
forma a la
"voluntad
general",
constituyendo
un
acto
de
soberanía.
"Así
como la naturaleza ha
dado
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