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Pinar del Rio, lunes 19 de septiembre del 2005
Carta Abierta
Asesinato premeditado y sutil
Yo, Normando Hernández González, prisionero de conciencia perteneciente
al denominado grupo de los 75, levanto mi voz para denunciar el
asesinato premeditado y sutil del que estoy siendo víctima, a manos de
representantes del gobierno de Fidel Castro.
Cuando el régimen cubano me secuestró en el mes de marzo del 2003, yo
era una persona delicada de salud, pero no padecía de ninguna
enfermedad. Ahora corro peligro de muerte por el contubernio existente
entre el sistema penitenciario, la Seguridad del Estado (SE y los
servicios médicos del Ministerio del Interior y de salud pública
respectivamente de la provincia de Pinar del Río. Les explico.
En noviembre del 2004, después de haberme realizado una segunda
gastroscopía con biopsia y frotis, me diagnosticaron: Gastritis
eritematoza en la parte baja del estómago, yeyunitis, atrofia subtotal
de las vellosidades intestinales, giardias incrustadas en las paredes
del intestino, infiltraciones intestinales, avitaminosis de ácido fólico
y vitamina B-12 y síndrome de la mala absorción.
Por un brote de tuberculosis en la prisión y haber estado en contacto
con el virus, me ingresaron el 5 de enero de este año en el hospital,
Abel Santamaría, para realizar una quimiprofilaxis contra la
tuberculosis. Las dos pastillas que tomé de lunes a viernes, durante
seis meses, agravaron mis enfermedades gastrointestinales.
Mi gastritis se convirtió en una gastroduodenitis crónica, mi yeyunitis
también se hizo crónica, y comencé a presentar problemas en el colon,
diagnosticado por la especialista en gastroenterología, Miraida, como
colon irritable. Todos estos nuevos diagnósticos incluyendo los
mencionados en párrafos anteriores, fueron diagnosticados cuando me
hicieron una tercera gastroscopía con biopsia y frotis.
Anteriormente, en drenaje biliar que me efectuaron en diciembre del
pasado año en el Hospital Nacional de Reclusos, ubicado en la cárcel,
Combinado del Este, en la ciudad de La Habana - se me diagnosticó
Giardias enquistadas en la vesícula.
Hasta ahora he realizado once tratamientos desparasitarios me he
inyectado durante nueve meses, en días alternos, con vitamina B-12.
También he realizado otros tratamientos medicamentosos para controlar mi
presión arterial y aliviar los dolores y malestares que producen mis
enfermedades. Y nada, mi salud se agrava cada día más.
Para los no entendidos en la materia debo explicarles que para el
síndrome de mala absorción tengo que tener una dieta higiénica libre de
desechos sólidos y fibras dietéticas. Esta dieta desde el viernes 29 de
julio de este año - día en que me dieron de alta del hospital - no se me
oferta, por lo que se ha deteriorado aún más mi salud. Es bueno señalar
que el no consumo de fibras dietéticas produce diversas enfermedades
como la del colon irritable, que ya poseo, y hasta el cáncer
gastrointestinal; por tan solo mencionar dos.
Por otro lado, debo tomar agua hervida, de no hacerlo los tratamientos
desparasitarios no son efectivos, pues me reinfecto constantemente y la
prueba de esto es que he realizado once tratamientos para matar al
parásito y aún continúo infectado.
Pero lo más grave de mi problema no radica en lo antes mencionado, pues
según la especialista en neumología y jefa del programa de la
tuberculosis en la provincia de Pinar del Rió y la gastroenterólogo,
Miraida, me informaron que tenía que evitar contraer cualquier
enfermedad y fundamentalmente la tuberculosis; porque de lo contrario me
volvería un tuberculoso crónico y moriría de ello, pues mi organismo no
soportaría un tratamiento para combatir la tuberculosis ya que son 15
pastillas diarias sin contar las que controlan mi presión arterial y mis
trastornos gástricos.
Como todos conocemos en las prisiones están creadas todas las
condiciones para enfermar de tuberculosis, entre ellas podemos
mencionar: El insoportable hacinamiento, la falta de higiene y la pésima
alimentación; por tan solo enumerar tres.
En consulta médica con el Dr. Juan de Dios, especialista en Medicina
Interna y segundo jefe de los servicios médicos en la prisión Kilo 5 ½,
donde estoy encarcelado; le explico lo que les he contado temiendo de
que no fuera de su conocimiento y me dice: “Mira Normando, tú tienes
razón en todo lo que has dicho. Los jefes también tienen conocimiento de
todo eso, pero me informaron que tienes que permanecer donde estás. ¿Que
tú quieres que yo haga?
Como se puede apreciar mis reclamos han caído en saco roto y los oídos
sordos, la indiferencia, y el sadismo de las autoridades competentes en
Pinar del Río, los convierten en sutiles asesinos.
Por tanto:
Como veo amenazada mi vida en esta provincia, mientras permanezca en
ella, renuncio a cualquier tipo de asistencia médica que quieran
ofrecerme las autoridades y a todo alimento que venga de sus manos.
Como mi estado de salud es incompatible con el sistema penitenciario, no
pido; sino reclamo lo que por ley y derecho propio me pertenece: La
libertad.
Como conozco la indiferencia de este gobierno a tales protestas y
exigencias:
Levanto mi voz para que se conozcan en el mundo todo el trato cruel,
inhumano y degradante con que las autoridades cubanas tratan a un
Prisionero de Conciencia.
Levanto mi voz para responsabilizar al sistema penitenciario, a los
servicios médicos del Ministerio del Interior y la Salud publica
respectivamente, a la Seguridad del Estado y al gobierno cubano del
posible desenlace letal en que puede terminar éste defensor de la
libertad de expresión, de pensamiento, de conciencia.
Levanto mi voz para denunciar lo que considero un Asesinato premeditado
y sutil.
Que Dios los bendiga.
Fraternalmente:
Prisionero de Conciencia,
Normando Hernández González.
(Firma)
(Trascripción de carta enviada desde la Prisión Kilo 5½, Provincia de
Pinar del Rio, Cuba) Texto original de la carta,
aquí
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